lunes, 21 de diciembre de 2009

DIENTES DE CORDERO



Por Juan Apo

La crisis del 2001, fue quizás el último gran golpe económico, social y político que hizo culminar antes de los previsto una presidencia democrática, además de dejar consecuencias prácticamente irreversibles en la vida de muchos argentinos.

El gobierno a cargo de los destinos del País era el de Fernando De La Rua, quien había asumido en 1999 y ya estaba pagando el costo de la mantenimiento de la Ley de Convertibilidad instaurada en la época menemista.

Mantener el camino de la convertibilidad, generaba la necesidad de ingreso de una cantidad de divisas superior a la que realmente ingresaría, lo que comenzó una etapa de endeudamiento externo que dio lugar a medidas por demás catastróficas como el mega canje y el blindaje financiero.

Así, la inestabilidad financiera se hizo característica en la presidencia de la Alianza, a tal punto que los cambios en el ministerio de economía era tan comunes como perjudiciales.



Jose Luis Machinea (hasta el 2001) y Ricardo Lopez Murphy (hasta abril de 2001) fueron el preámbulo para la llegada de Domingo Cavallo, precursor de la ley de convertibilidad en su anterior mandato al frente del ministerio entre el 91 y el 96.

La crisis ya era una realidad, y lejos de buscar solucionarla antes de que se haga insostenible, llegó noviembre del 2001 y con el la muestra de que poco se podía hacer ante el inminente colapso.

La fuga de capitales, producto del retiro desmedido de los depósitos bancarios de los grandes inversionistas, colapsó el sistema bancario y, a inicios de diciembre, Cavallo, mediante un mensaje por cadena nacional, dio inicio al popularmente denominado CORRALITO como método de restricción de retiros monetarios de los bancos.

La respuesta de la gente, obviamente, fue muy negativa y bajo impulsos y movilizaciones de la particular clase media argentina, la crisis económica devino en una debacle política del gobierno de turno, que encabezada por De La Rúa demostró más inestabilidad e indecisión que soluciones.



De este punto al caos social, no hubo mucho trecho, y los saqueos a supermercados y negocios varios protagonizaron la escena argentina.

Justamente los saqueos y la sensación acéfala de la nación, llevaron a que la noche del 19 de diciembre De La Rua decrete el Estado de Sitio. Contrariamente a lo pensado desde el gobierno, esta situación estuvo lejos de frenar el avance popular en las calles, sino que lo acentuó mediante los conocidos CACEROLAZOS, que desde ese momento se transformó en la modalidad de protesta frente a la política económica reinante.

Las protestas, principalmente la efectuada en la Plaza de Mayo, recibieron una respuesta represiva desde el gobierno que envió a las fuerzas policiales a frenar los movimientos populares que ocuparon las calles desde la madrugada del 20 de diciembre.



La renuncia de Cavallo fue el preámbulo perfecto de la posterior renuncia del entonces presidente de la nación, que alrededor de las 19 hs abandonaba la Casa Rosada en un helicóptero, como una noche fría de marzo del 76, aunque esta vez sin intervenciones militares de por medio.

Este fue el efecto inmediato de la manifestación popular que momentos antes de la salida de De La Rua había sido reprimida frente a todos los medios televisivos y radiales, lo que hizo que la llegada de más grupos políticos se concentraran cada vez más en las calles.

La represión trajo muertes, cuatro en un principio, y muchos más con el paso de las horas, llegando a 40 las víctimas fatales, muchos menores de edad.

Los días posteriores, fueron testigos de más y más protestas ante la toma de poder del entonces presidente de la cámara de senadores, Ramón Puerta, quien convocó a una asamblea dirigida a la elección de un nuevo presidente.



Adolfo Rodriguez Saa, tomó el poder el 23 de diciembre con propuestas por demás demagogas y dejó dicho lugar el 30, amparándose en su concepción de falta de apoyo político.

El presidente de la cámara de diputados, Eduardo Camaño, tomó el control y re convocando a una asamblea le entregó la presidencia a Eduardo Duhalde, vocero de discursos que el tiempo se encargó de desmentir.

La situación económica, de alguna forma, se estabilizó y la debacle política tuvo su descanso a inicios del 2002, año donde la situación crítica se posó más en las resacas sociales de esta inmensa crisis, que ayudado por iniciativas represivas, dio lugar a varios puntos negros en la historia argentina, entre los que se destacan los hechos que produjeron la llamada masacre de Avellaneda, en junio de 2002.

sábado, 12 de diciembre de 2009

DISCOS DEL CARAJO VI: PAPPO & AMIGOS



Por Facundo Bianco

Que el rock es una gran familia es una verdad irrefutable. Hay varias generaciones que, más allá de separaciones, de enfrentamientos, de peleas y vedetismos, se reconoce, se encuentra y se respeta.

El recital de Spinetta el fin de semana es muestra de ello. También están las nuevas bandas que rescatan del ostracismo a genios de nuestra música, como La Renga o Mancha de Rolando invitando a Ricardo Soulé a tocar ante miles de personas.

El rock reconoce al rock, se recicla y se fagocita con la misma intensidad. Pero hay una luz de ese espíritu de hermandad que lo caracterizó en su nacimiento como cultura alternativa, que aún sigue brillando.

Y uno de los defensores incansables de esa luz, guerrero en vida y mito doctrinario desde el más allá, fue Norberto Aníbal Napolitano, Pappo, el amigo de todos.



Justamente, porque es amigo de todos, y la cultura rock le guardará un lugar de privilegio en su historia, el Carpo materializó tantas amistades e invitaciones a conciertos, en un disco doble que funciona casi como un homenaje en vida, a nuestro Rey de la guitarra.

Pappo & Amigos, hoy, en el homenaje a discos de culto de Esquivando el Éxito.

Pappo nació el 10 de marzo de 1950, en el barrio donde vivió toda su vida: La Paternal. Fue guitarrista, cantante y compositor, pero sobre todo fue una piedra fundamental en el surgimiento del rock de acá.

Tocó en un par de bandas que no trascendieron demasiado. Los Gatos, Los Abuelos de la Nada, Manal, La Pesada del Rock n Roll, Pappo’s Blues, Riff...

Desde su lugar de fundador generó cientos de amistades, que le valieron una trayectoria variada y un constante trip por los escenarios de artistas locales e internacionales. Digo internacionales, porque este fanático del Chevy que la iba de tipo duro, tocó con B.B.King, y el negro grandote se deshizo en elogios. ¿Pappo lo invitó en su visita a Argentina, y el blusero accedió por protocolo? No, no. B.B.King en persona lo invitó al Carpo a tocar nada más y nada menos que en el Madison Square Garden de Nueva York, en 1994.

También tocó con un baterista poco conocido, de una banda que sonaba más o menos. John Bonham de Led Zeppelin.



Robert Plant y Jimmy Page, vocalista y guitarrista de Zeppelin, vinieron a ver a Pappo, a un show a principios de los 90. Perlitas en la vida de un inmenso artista, y un rockero de ley.

Más adelante en el tiempo, más precisamente en el año 2000, aparece el disco que hoy nos ocupa, y que rápidamente se convirtió en una obra maestra: Pappo & Amigos.

Grabado en varias sesiones, en los estudios Del Abasto al pasto, el álbum doble contó con la participación de más de 25 bandas y artistas locales de renombre.

A través de 41 canciones, Pappo recorre su vida y obra junto a amigos del palo, con los que reversiona temas de ayer y hoy, y se muestra más virtuoso que nunca con su guitarra.

El disco 1 arranca con una demoledora versión de Fiesta Cervezal, un clásico de Pappo, que canta a dúo con el Chizzo, mientras el resto de La Renga suena potente.



Le sigue “Vamos a buscar la luz”, con la participación del bajista Alejandro Medina. Este tema pertenece a Aeroblues, una banda que tenía a ambos al frente, y que duró muy poquito hacia fines de los ‘70.

El disco avanza con “El gato de la calle negra”, con Pappo’s Blues, una gran versión de “El brujo y el tiempo”, con el aporte metalero de Ricardo Iorio y Almafuerte, y la inconfundible voz de Vicentico haciendo la melancólica “Sur de la ciudad”.

“Pájaro metálico” con Omar, el más tanguero de los hermanos Mollo, “Con Elvira es otra cosa”, interpretada por Adrián Otero, ex Memphis, “Solitario Juan”, con la participación de Andrés Ciro, ex Piojos, y la potencia de ANIMAL para tocar “Triple seis”, anteceden a una gran versión de “Insoluble”, con la aparición del Sr. Flavio, otro Fabuloso.

Sigue Juanse, de Los Ratones Paranoicos, haciendo lo suyo en “Blues de Santa Fé”, y La Mississippi en “Mírese adentro”. El lado A, por así llamarlo, contó también con Andrés Calamaro haciendo “Mi vieja”, el rockero Alambre González en “Detrás de la iglesia”, “Blues Local” con el Pity y Viejas Locas, y termina con Padre e Hijo, Norberto y Luciano Napolitano tocando “El tren de las 16”.



En el segundo disco, el puntapié inicial lo da Divididos, con una aplanadora versión de “Sucio y desprolijo”, de lo más destacado del álbum. La lista de amigos se repite, y siguen clásicos como “Ruta 66”, “El hombre suburbano”, “Desconfío” y “Tomé demasiado”.

Pero aparecen nuevos amigos como Alfredo Toth con “Caras en el Parque”, Juan Haymes haciendo “Tren Azul”, y Moris, con el combativo “Adónde está la libertad”.

En su interior, el disco contiene un mensaje del propio Pappo: “El concepto de este disco es conducta, la acción de cada uno de nosotros apunta hacia un mismo objetivo... Unión y Música. Logramos un álbum natural y positivo. Es este el fin de cualquier objeto de convicción mística, real y artística. Música... música... Siempre sí”.

Así definió Pappo a una de sus últimas obras maestras, en la que involucró no casualmente a algunos de sus miles de amigos del palo. Cinco años después cruzaría al más allá arriba de la Harley, su otra pasión.



La gran guitarra argentina dejó una herencia cultural inmensa, un estilo de vida, una manera de patearle el culo al sistema, a la paquetería de la que se inundó el rock de hoy. Trillado o no, Pappo vive en obras sublimes como la que repasamos hoy, donde sus amigos se brindaron y cumplieron el sueño del pibe: grabar un tema con Norberto Napolitano.

CD1
1. Fiesta cervezal (Con La Renga)
2. Vamos a buscar la luz (Con Alejandro Medina)
3. El gato de la calle negra (Pappo's Blues)
4. El brujo y el tiempo (Con Almafuerte)
5. Siempre es lo mismo, nena (Pappo's Blues)
6. El sur de la ciudad (Con Vicentico)
7. Pájaro metálico (Con Omar Mollo)
8. Con Elvira es otra cosa (Con Adrián Otero)
9. Solitario Juan (Con Andrés Ciro)
10. Triple seis (Con A.N.I.M.A.L.)
11. Insoluble (Con Sr. Flavio)
12. Blues de Santa Fe (Con Juanse)
13. Mirese adentro (Con La Mississippi)
14. Abelardo el pollo (Pappo's Blues)
15. Tema solísimo (Con Alejandro Medina)
16. Sandwiches de miga (Pappo's Blues)
17. Detrás de la iglesia (Con Alambre Gonzalez)
18. Trabajando en el ferrocarril (Con Antonio Birabent)
19. Mi vieja (Con Andrés Calamaro)
20. Blues local (Con Viejas Locas)
21. El tren de las 16 (Con Luciano Napolitano)



CD2
1. Sucio y desprolijo (Con Divididos)
2. El viejo (Con La Renga)
3. Ruta 66 (Pappo's Blues)
4. El hombre suburbano (Con Viejas Locas)
5. La adivina (Con Omar Mollo)
6. Algo ha cambiado (Con Andrés Ciro)
7. Desconfío (Con Vicentico)
8. Llegará la paz (Con Almafuerte)
9. Malas compañías (Pappo's Blues)
10. Slide blues (Con Adrián Otero)
11. Completamente nervioso (Con Almafuerte)
12. Caras en el parque (Con Alfredo Toth)
13. Gris y amarillo (Con La Mississippi)
14. Tomé demasiado (Con Juanse)
15. Tren azul (Con Juan Haymes)
16. Adónde está la libertad (Con Moris)
17. Hay tiempo para elegir (Con Sr. Flavio)
18. Cabeza de martillo (Con A.N.I.M.A.L.)
19. Vine cruzando el mar (Pappo's Blues)
20. Nunca lo sabrán (Con Andrés Calamaro)


domingo, 6 de diciembre de 2009

FILIAS, SEGÚN EL LIC. MORETTI


La nuca de nuestro gurú, que no se deja fotografiar.


Una nueva luz radiante invadió los estudios de Esquivando el Éxito.

Él, el único, el irrepetible, la tuerca de cada tornillo, el dulce de leche de cada panqueque, el caño de todos los cabarets: El Licenciado Santiago Moretti.

Su presencia nos generó tantas preguntas como respuestas trajo, sobre las filias más extrañas.

¿Qué son las filias? Pasen y lean.

Abasiofilia: atracción a las personas cojas.
Acrofilia: atracción a las alturas o personas altas.
Acrotomofilia: atracción por los miembros amputados.
Acucullofilia: atracción por los penes circuncidados.
Agonofilia: atracción por la lucha con la pareja.
Agrexofilia: atracción por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
Altocalcifilia: atracción por los tacones altos como fetiche.
Alveofilia: atracción por tener relaciones sexuales en una bañera.
Amaurofilia: atracción por la ceguera.
Andromimetofilia: atracción por las mujeres vestidas de hombres.
Autagonistofilia: atracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.
Autonepiofilia: atracción por utilizar pañales y ser tratado como un bebé.
Autoungulafilia: atracción por rascarse los propios genitales.
Clismafilia: atracción por los enemas.
Colpofilia: atracción a los genitales en general.
Crematistofilia: atracción producida al pagar por sexo
Crurofilia: atracción por las piernas.
Falofilia: atracción por los penes grandes.
Hibristofilia: atracción por tener relaciones con un violador.
Higrofilia: atracción a los fluidos corporales.
Hirsutofilia: atracción por el vello.
Lactafilia: atracción por los pechos en periodo de amamantamiento.
Microfilia: atracción sexual por las personas pequeñas o enanas.
Necrofilia: atracción sexual por los cadáveres.
Ninfofilia: atracción sexual de un adulto por una adolescente.
Pigofilia o pigotripsis: atracción por el contacto con las nalgas.
Partenofilia: atracción por las vírgenes.
Salirofilia: excitación al ingerir la saliva de la pareja.
Acomoclitismo: excitación por los genitales depilados.
Alopelia: experimentar un orgasmo sólo viendo a otros teniendo una relación sexual.
Axilismo: masturbación dentro de la axila de la pareja
Basoexia: excitación sólo producida por los besos.
Coprolalia: estimulación sexual mediante el uso de malas palabras.
Ecdiosis: la excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
Furtling: excitarse metiendo un dedo a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo.
Knismolagnia: excitación sexual producida por las cosquillas.
Vincilagnia: excitación por hacerse atar.


El Licenciado analiza las filias junto a una de sus más fieles creyentes: Mónica.

NOTA: Cada una de las filias fue testeada previamente por el Lic. Moretti y su grupo de investigación.

sábado, 5 de diciembre de 2009

EL POLO



Por Juan Apo

Fabian Polosecki, no fue un periodista más. Ni siquiera fue periodista recibido, pero fue quizás más periodista que muchos profesionales que aún no hacen coincidir su título con su méritos.

Nacido en 1964, Fabian a los 10 años de edad empezó a recorrer las redacciones de Clarín con su hermano Claudio, empleado del diario, que lo llevaba donde el mismisimo Sabat le hacía dibujos para que deje de correr.

A los veinticuatro, Polito trabajaba ya en Radiolandia, a las órdenes de Catalina Dlugi: había conseguido ingresar al mundo de los profesionales del periodismo, después de años de trabajar por amor al arte o al Partido. En esa redacción conoció a Enrique Sdrech, a quien admiró incondicionalmente, y se topó con la realidad del periodismo profesional: hizo infinidad de notas absurdas, inventó romances ridículos,etc.

Pero en la televisión, su talento por fin encontró un lugar.

Su llegada al medio le alcanzó para lograr revolucionar la forma de narrar historias cuando los años 90 recién inauguraban tiempos de medios cada vez más privatizados y cerrados.

Polosecki, rapidamente, demostró que se podía pensar en otro tipo de televisión ya que con sus programas “El otro lado” y “El visitante”, hoy considerados de culto, reflejó como nadie había hecho hasta entonces, los diferentes matices que se esconden detrás de las vidas de hombres y mujeres que son casi siempre ignorados y muchas veces despreciados.

“Hay mucha información importante en la persona que tenemos viviendo al lado, o en cualquier persona que tiene una pasión desmesurada; y creo que es válido intentar una mirada sobre esos campos de la realidad que, por otra parte, nos obligan a desprendernos de ciertos códigos de la televisión y adaptarnos a ese laburo”. Así, Polo describía su labor.



Polo, no se iba de un lugar buscando u armando conclusiones como actualmente lo hacen los cronistas u investigadores. En ningún momento intentaba “bajar línea”: solo mostraba el mundo que no se veía por televisión.

Polosecki ofrecía entrevistas extensas, arduas, donde su voz se perdía en el relato del otro, aportando solo simples monosílabos, afirmaciones, porque era el otro quien verdaderamente tenía algo para contar, y era ese el lugar donde se podían buscar indicios.

Sin dudas Fabián es hoy por hoy poco valorado y poco recordado fuera de los ambientes de estudio y producción, pero es claramente imitado en su manera de encarar una investigación televisiva o un programa periodístico.

Polo buscaba revelar los misterios. El mostraba vidas, no obligaba a nada ni manifestaba una subordinación: no sacaba conclusiones, le concedía esa opción al espectador, logrando que las producciones pueden ser consumidas estando incluso en distracción.



Se fué el tres de diciembre de 1996. Tan paradójicamente que estremece, esa realidad que él tan bien supo mostrar a través de sus preguntas, su espléndida narración y el lente de su
cámara, lo llevó a arrojarse a las vías del tren en la zona de Santos Lugares, dejando cientos de interrogantes y un magnífico legado periodístico. Es más terrible aun, saber que en uno de
los tantos crudos que no salieron al aire, un maquinista de tren durante una entrevista hacia la confesión de que era en esa zona el lugar más propicio para un suicidio. Fabián había decidido censurar esa parte ya que, según dijo, parecía un manual para el perfecto suicida.

La cobardía del acto es lo que muchos reprochan. Otros tantos extrañamos el modo de ver que él tenía y que se perdió en aquella tarde de diciembre, que como afirmó en algún relato, se pudo haber producido por haber visto demasiado y no poder dejar de pensar en
ello.

Nos quedan entonces sus obras. Esos tesoros que permitirán mostrar de la mejor manera una marca de época, su aquí y ahora, pero también su impacto en el después, en el futuro y en muchos lugares a la vez en ese futuro.

Fabian Polosecki es para muchos un nombre más, un, mal comparado, Gastón Pauls viejo que desaparecía de sus entrevistas, como si no supiera preguntar, sin saber que muchas de las mejores respuestas que nos hizo escuchar nacieron de sus silencios y de su necesidad de dejar hablar a esos que no se escuchaban sino muy de vez en cuando.



jueves, 3 de diciembre de 2009

EL OCASO DE LOS BARRILETES



 Cuento de Flavio Cianciarulo, adaptado por Facundo Bianco, e interpretado para Esquivando el Éxito por Alba, Apo, Eze y Chaucha.

Volar es lisa y llanamente lo que nos gusta. Un hilo, cañas ligeras, buen papel color y listo. El loco Martes es demasiado fifí para entenderlo, típico personaje de zona norte, concheto y cabrero hasta los dientes. El Toto, en cambio, es resentido y burlón. Y digo lo de resentido porque enseguida te señala con sorna el reloj que tenes, o los licores que él jamás tomó. Hay otro personaje en esa barra de amigos entrañables, bonaerenses locos incomparables: el Gordo. Inseguro, acomplejado, no sabe decir que no a nada, y no ha dado la cara en más de una ocasión. Se escapa. Dispara para el otro lado. Pero no es un mal bicho, eh...

Es sólo el hecho de volar por volar; donde se te canten las tarlipes. Y nada de hi tec rommance, ni radios que sintonizan el mundo entero. Cañitas en cruz, papel barrilete, cintas y cola de carpintero. Listo. Los colores, a elección: Racing, Independiente, Tigre, Huracán, Claypole… ¡Mira si tenes colores para elegir!

Lo que pasa es que se resisten a ser anacrónicos, sienten en su alma el estigma del olor a encierro y humedad, como ese que tienen los ancianos cuando uno los va a visitar a la casa. ¿Por qué no abren las ventanas? ¿Es moderno airearse?

El Loco Martens recibe todo tipo de mensajes al papel en su fina columna vertebral de hilo. Ágil y polifacético, observa el verde de la playita de Olivos, desde lo alto, antes de llegar al río. Erguido y feroz, grita:

LOCO MARTENS: ¡Este es mi jardín!



Bicharraco construido en La Lucila, con materiales de importación y exportación; lleva los colores de una valiente institución de rugby, y, sobre todo, el atributo de la buena puntería. Se trata de ser certero, dañar y humillar al prójimo con una bromilla pesadita. Perfume de la prepotencia. Muchas risas. Lleva siempre una Gillette que le incorporan a su cola-cometa, brillante, con la cual cercena más de una vez a algún colega. Los daños a veces son irreparables, y quedan las víctimas todas descuajeringadas y olvidadas en el piso por el niño propietario, que los abandona y los deja ahí, mientras El Loco sonríe triunfante y despliega piruetas osadas.

LOCO MARTENS: De todos modos no somos muchos por estos lares. Sin embargo sé que en el oeste y en el sur abundan los de nuestra especia. ¡Acá yo soy único!

Y ahí saltó Toto…

TOTO: La verdad es que no me gustan nada los conchetos. El Loco zafa, pero los demás, no hay con qué darles. Se creen no sé qué. Petulantes, desinformados, brutos encubiertos, maleducados disfrazados de bien educados, groseros camuflados de finos, reaccionarios, ignorantes vestidos de nada. La gente humilde es mil veces más honesta, educada, recta y respetuosa.

También estaba Marvel Lamboryini Fender, y toda su loca bohemia porteña de aquellas épocas. Solía volar allá, por el centro, cerca de la confitería Ideal. Había que verlo, todo un lujo. En su estructura romboidal gigante, llevaba un ancho de basto de fino tramado. Noctámbulo furioso, escolasero y escabiador como pocos. Parece que un día, el que era su propietario, empedernido perdido en el vicio de la baraja y los dados, lo jugó porque era lo último que le quedaba, perdiéndolo en la última vuelta de naipes. Marvel Lamboryini Fender terminó en un arcón de cosas viejas, todo deshuesado el pobre, en Cañuelas.

TOTO: Mirá que era bohemio eh, eso de apasionarse con aquellos cielos del barrio de Versalles…

Pero es difícil, la modernidad nos alcanzó como un huracán imprevisto sin aviso previo, año 1964, los edificios altos en Buenos Aires, el pop se desnuda en Hapenings, yo no entiendo nada de nada: una vaca toda pintada de dorado en un pedestal como muestra artística. Dejame de joder che, adónde hemos llegado.

¿Y el Pulpo Donado?

TOTO: Uhhhh... Ese es moderno y tecnócrata hasta la médula... Y también predice el futuro, ¿sabías? Dice que los barriletes bonaerenses son de la mejor calidad del mundo. También los humanos, porteños, son de lo mejorcito del planeta. El mundo necesita siempre de la opinión de un especializado en Buenos Aires, sea contador, tren de juguete, filete de merluza o saxofón. Es más, Argentina es el mejor país del mundo porque tiene a Buenos Aires como capital. Los mejores calefones a rosca coronada con mariposa se hacen ahí. Así sostiene el Pulpo Donado que es la cosa.



Un día sobrevolábamos el Canal, allí donde termina la avenida Cazón, entre Tigre y San Fernando. El barrio tiene una murguita de pibitos que la rompe, se llama “Murukutanga”. No tienen muchos bombos con platillo porque son caros, entonces tocan con chapas, bombo pelado, donde pueden. Tenes que ver cómo suena y cómo bailan… se funden en un verdadero rito ancestral tribal…

TOTO: Ahí pasa el vecino Beauchamps en su flamante Kaiser Caravella. Al hijo no lo deja remontar barriletes porque dice que es cosa de mersa, ¿podes creer, che?

LOCO MARTENS: Ese es un nuevo rico que compra y vende jugadores de fútbol, un grasa con mosca, un caído del catre. Se hace el canchero y habla fuerte para hacerse notar. Dice que hay una banda que toca un ritmo nuevo, le llaman rocanrol. Son unos melenudos que se hacen llamar Los Beatles. Dice que él viajó y los conoce, pero que no le gustan.¡Tomátelas! A mí que no me hablen de tilinguerías.

TOTO: Es un gil, gorila, careta y garca. Está lleno de esos fifís. Al nene se le hace agua a la boca cuando ve a los pibitos en la plaza con los barriletes.

LOCO MARTENS: ¿Nunca te hable del carrito de rulemanes del hijo de Beauchamps? Eso es cosa seria. Tiene tapizado, piso de parquet, espejos y forma aerodinámica. Habla dos o tres idiomas, porque el pibe se lo lleva cada vez que viaja con la familia.

TOTO: Pero escuchame salame, eso por más grosso que sea no es más que un juguete, y nosotros somos mucho más que eso.




TOTO: ¡Nosotros volamos, papá! No sé cómo se te ocurre compararnos, carajo. Seguramente aquel cachivache durará más, pero nosotros tenemos la vida de una torcaza.

GORDO: Doña Iris dice que la vida es eterna. Parece que se junta con unos budistas. Vino un japonés con su familia a vivir a Buenos Aires, y les habla a todos los que se reúnen en la casa de ella, les hace bien escucharlo al ponja…

LOCO MARTENS: mmmm… ¿no serán comunistas esos? Mirá macho, la vida es simple: Los comunistas son malos, bichos feos de mal aliento, los derechistas son gente de bien. El mundo es perfecto, hay buenos y malos, negros y blancos, pobres y ricos, grasas y finos… Tan simple como eso.

TOTO: Vo’ estás en pedo Loco, las cosas no son así de fáciles, hay grises y penumbras.

Fijate esta cálida postal de primavera: placita de Canal de San Fernando, una mamá y un pibito tirando burbujas al aire, dos bonchas jugando un cabeza, el agua del canal, la murga ensayando, el vigilante de la esquina, un yirito ahí en el banco, el borrachín, nosotros en pleno vuelo mirando todo desde arriba… todo, todo es pueblo… el sin fin de la cotidianeidad, los vecinos sentados en las sillitas frente a la puerta de sus casas, porque afuera está lo de relacionarse con la gente del barrio…



GORDO: Deberían observar y probar otros vientos. Me contaron que en Necochea hay un barrilete súper sport de color albiceleste, con cola-cometa interminable de cuatro salidas, que hace loopings…

TOTO: ¿Y eso qué, Gordo? No te entiendo, vos y tu inseguridad, tu baja autoestima. Pareces un juguete céntrico, plagado de pudores y complejos.

LOCO MARTENS: Los bacanes del centro son más complicados, caqueros les dicen. ¡Mirá que pelotudez!

GORDO: Sí, andan mucho con lanchitas de lata que navegan movidas por unas velitas, ¿las viste? Las usan los pibitos en la bañadera.

TOTO: Mirá si voy a tener tiempo de mirar semejante gilada. De donde yo vengo, la gente labura todo el santo día, y los pibes no me tienen más que a mí, una gomera y gracias. Qué lanchita de lata y una vela…

GORDO: Los barriletes tenemos ciertos pudores de los que no podemos huir. El pibe que me tuvo por primera vez, me abandonó por los autito, y la colección de marquillas de cigarrillos importados. Pero eso no es lo que cuenta, es efímero, todo nos lleva al mismo lugar, vengas de donde vengas, seas lo que seas. Un hilo fuerte nunca será una tanza de pescador de tiburones. “Ponéle tanza”, le insinuamos al pibe que nos manipula. “Ponele hilo ágil y blando para ser veloces en el vuelo”, “sacale peso de aquellas cintas”. Todo es la misma historia. “Allá en el horno se vamo’ a encontrar”.

El Gordo emprende el vuelo y canturrea:

SOY DEL BARRIO MONDONGO,
VUELO Y VUELO,
TOMÁ Y TAMBOR…

Supongo que eso es lo que llaman música de protesta, ¿no? Música Beat, dejame de joder… Deberían aprender y tomar el legado de Discepolín. Un viaje a lo profundo del humor, poesía valiente y maravillosa.



Una más del Pulpo Donado: Dice que mañana los techos llegarán a alturas inimaginables, y los pibes reemplazarán los barriletes por objetos con pilas interminables. No quedarán más cañas ni celofanes. Todo será de materiales nuevos, nuevas aleaciones.

Cambiará también el gusto y el sentir de la gente. La expresión popular descansará en los museos. Los anti-tecnócratas serán considerados subversivos, y las mañanas serán números binarios.

TOTO: Entonces muchachos, beneméritos colegas del vuelo por el placer, disfrutemos de este momento aquí en los cielos de nunca acabar, porque mañana ya no existiremos, ni siquiera nuestra descendencia, polvo en el viento seremos…

A penas el Toto terminó con su predicción, el Loco Martens, el Gordo y él, cortaron violentamente sus hilos al grito de UY, UY, UY, para sorpresa de los pibitos que los comandaban, perdiéndose velozmente en la inmensidad de aquel cielo azul que cubría aquella tarde de primavera del ’64, en la placita de Canal, ahí entre Tigre y San Fernando, donde termina la avenida Cazón.

martes, 1 de diciembre de 2009

GENOCIDIO SILENCIOSO



 Por Etienne Baigorri

La problemática indígena existe, aunque se la disfrace y aunque muchos intereses desean que las comunidades originarias desaparezcan, como una consecuencia necesaria para continuar desarrollando el mundo capitalista sin obstáculos, cada vez más desprendido de las raíces y más prendido de la propiedad privada.

Un buen espejo de esta realidad es el documental llamado “Juruá, hombre de hierro”, de Rodolfo Cesatti (Jurua es la forma en que los Guaraníes llaman a los blancos. La traducción exacta es “bocón”, el que habla demasiado, el que promete y no cumple). Con mucha conciencia se muestra la lucha en la que desde 1992 la comunidad indígena Mbya Guaraní del Valle Cuña Piru, en el centro de Misiones, esta reclamando el derecho de propiedad de los territorios que habitan hace décadas. El conflicto empezó cuando la empresa Celulosa s.a. en una donación polémica cedió a la Universidad de La Plata (UNLP) 6500 hectáreas de bosques nativos en los que ellos viven.

Lamentablemente no suena increíble que a pesar de que esta disputa ya cumpla 17 años aun no hay solución. Es asombroso que la UNLP actúe como un terrateniente, o en términos más contemporáneos, como una multinacional. La Universidad no reconoce el derecho de propiedad de las comunidades indígenas, y a pesar de la promesa por parte de las autoridades de no vender ese territorio la incertidumbre sobre el futuro de su ecosistema se transformó en una amenaza constante sobre los Mbya.



Parece que la supremacía de la Constitución Nacional que resguarda los derechos de las comunidades originarias en un país multiétnico se dejo de lado otra vez, pero desespera más tener frente a nosotros una Universidad que ensucia con sus acciones lo que enseña en sus aulas.

La historia se vuelve sobre si misma y la tensión de las fuerzas colonizadoras sobre los Mbya se repite, se maneja el derecho de conquista exactamente igual que como se dio antes de 1810 y después también. Los guaraníes reaparecen cuando se va talando el monte, no es que ellos asalten nuevos territorios sino que a medida que les van recortando su selva, su cobertura natural, ellos quedan expuestos, en la misma tierra colorada que pisaron sus ancestros.

No solo están reclamando su propiedad, sino que buscan que no se extinga su cultura. Su pedido insiste en que se respete la dignidad humana, fundada en un bienestar cultural y espiritual que muchos de los Juruá ya vendieron.



Su estrategia de vida logró conservar el monte sin la necesidad de talar árboles, crear fábricas, destruir el suelo. Nadie ha demostrado hasta ahora un plan de conservacionismo mejor. En vez de respetar eso, utilizando como escudo la cruda realidad socioeconómica de las comunidades, la UNLP quiere crear una “reserva natural” e implementar un sistema de guarda parques que supuestamente generaría empleos para los Mbya. Claro, no les conviene reconocer que 150 años de historia guaraní en el Valle de Cuña Piru demuestran que su elección es vivir de la siembre, caza y recolección de hierbas medicinales. Ellos mismos construyen sus viviendas y venden artesanías para su subsistencia, y no esperan que ningún factor externo modifique su rutina.

Otros obstáculos para esta comunidad aborigen son las distintas formas de vida que a la fuerza intentan hacerse lugar en la provincia, una batalla despareja entre dos estrategias de subsistencia. Por un lado una cadena de producción larga y por el otro, la de las comunidades blancas, con una estrategia productiva corta que en lugar de entenderse con el monte necesitan superficies sin selva para colocar sus especies protegidas.

Hoy se los mantiene en silencio, y solo se escucha la frase “hermanos aborígenes” como estrategia política del poder de turno. El gobierno provincial se negó en cinco oportunidades a reconocer sus derechos, ni hablar de las trabas a la hora de entregarles sus DNI. De esta forma, les coartan sus derechos, los dejan fuera de la cobertura médica, les quitan la posibilidad de obtener cualquier tipo de beneficio, es decir, son ciudadanos “a medias tintas”.



Es claro que esta elección del gobierno apunta a un genocidio silencioso. Estamos frente a un Estado que con sus formas asistencialitas, solo en el discurso, busca una destrucción de las comunidades. Nada mejor que algunos hechos concretos para cristalizar estas palabras: el Gobierno brinda alimentos a estos pueblos, pero no tiene en cuenta que no son los que ellos pueden consumir según sus creencias religiosas. No olvidemos que la espiritualidad es fundamental en su cultura.

Además, los deja fuera del plan salud, como si no fuera suficiente la alta tasa de mortalidad infantil y la cantidad de enfermedades que serían fácilmente curables.

La educación es bilingüe, es decir, que les enseñan en lengua castellana a los niños que hablan guaraní desde que nacieron, y la traducción se les vuelve muy difícil. Genera más desconcierto saber que esto sucede cuando el material para enseñar en su lengua existe y esta a disposición.



Tal vez sea difícil para muchos de nosotros poder ver esta problemática, porque estamos a unos 1300 kilómetros del Valle Cuña y lamentablemente los guaraníes quedan un tanto relegados o invisibles. Y eso también tiene un porqué, si recuerdan cuando eran chicos y leían revistas como Billiken o Anteojito, al referirse a los guaraníes siempre lo hacían en pasado: “los guaraníes vestían, comían, cazaban” y la realidad, guste o no, es que los guaraníes comen, visten, cazan. Este es un claro ejemplo de lo que la política nacional quiere mostrar sobre las comunidades originarias, prefiere convertirlos en piezas de atracción turística, cuando en realidad están vivos y en pie de lucha.


viernes, 27 de noviembre de 2009

ARTE Y COMPROMISO



 Por Juan Ignacio Apogliessi

 Para muchos considerado como el máximo representante del arte mexicano, Diego Rivera realizó una obra inmensa, tanto en cantidad como en calidad. Su brillante personalidad, su gusto por la polémica, además de su talento como pintor, lo volvieron un personaje reconocido en el panorama cultural y político de México, y del mundo, desde los años veinte hasta hoy.

Diego Rivera nació en Guanajuato, en 1886 y a los pocos años, ya se había instalado en la ciudad de México. Ingresó de muy jóven en la Escuela Nacional de Bellas Artes donde obtuvo una sólida formación como dibujante y pintor.

Sin embargo, en su juventud había un talento innato, no solo artístico sino reflexivo que lo llevó a conductas, por demás pintorescas.

Solo tenía seis años cuando, por simple diferencias ideológicas con la iglesia, causó el espanto de todos los presentes en una iglesia al recomendarle a una señora que no gaste sus súplicas en las imágenes que habían contribuido a la subordinación de indígenas y obreros.



El innegable talento artístico de Diego junto a la conciencia política heredada de su padre, contribuyeron a la formación de un artista comprometido, un artista dedicado a su dar a conocer las dificultades de su pueblo a través de su virtud artística.

Tal era la particularidad de su niñez que dedicaba sus pasatiempos a pescar y mirar a los indios que acarreaban sus vegetales por el río. Nada sorprendente si uno conoce la crianza que Diego recibió de sus padres al verlos, durante toda su niñez, tan comprometidos con las situaciones que el mejicano común soportaba.

Las primeras obras expuestas por Rivera están profundamente marcadas por las enseñanzas del paisajista José María Velasco, uno de su maestro tanto ideológico como artístico.

Rivera viajó por todo Europa, pasando por París, Brujas y Londres y es justamente en Brujas donde conoció a la pintora rusa Angelina Beloff, su primera esposa.



Después de un breve viaje a México, en 1910, Rivera se instaló en París con Angelina. A partir de ese momento, Rivera se dejó influir libremente por las corrientes de vanguardia que descubrió en el viejo continente.

Se acerca a grandes personalidades, como por ejemplo Pablo Picasso, poniendo su arte en alto, a tal punto que, refugiado en España durante la Primera Guerra Mundial, presentó lo que hoy se conoce como el cubismo al público español.

En esta época, Rivera ya creía que el arte debía contribuir al proceso de habilitar a las clases mas desprotegidas para entender sus propias historias, refundando el papel de lo que el consideraba un artista en una sociedad. El artista era un nutridor social.

En 1915, vuelve a Paris y, después de una polémica ideológica con algunos artistas franceses que no estaban de acuerdo con la ideologización del arte, abandona su labor allí. La revolución bolchevique ya había sido fundamental en la formación ideológica de Rivera.

Italia, en 1920, le da un giro a su vida artística al acercarlo al muralismo, un estilo que lo adoptará como uno de sus grandes exponentes. Al descubrir los frescos italianos del quatrocento, Rivera concibe la posibilidad de pintar obras monumentales.



En 1922, vuelve a Mejico y Rivera inicia su primer mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, en la ciudad de México. Esta obra revela la gran influencia de la pintura italiana. Sin embargo, Rivera no tarda en refundar el estilo y logra conformar un tipo de pintura mural que lo diferenciaría del resto de los exponentes.

Miembro del Sindicato de Pintores y fundador del Partido Comunista Mexicano, Rivera se entrega casi de lleno a las actividades políticas, llevando adelante procesos de acercamiento más igualitario del arte a las clases que, por cuestiones de nivel económico, no disfrutaban de el.

En 1929, comienza una época de represión política intensa en México a finales de la década de 1920, que obliga a que Rivera se deba ir a pintar en los Estados Unidos. Viaja entonces con su tercera esposa, Frida Kahlo, toda una historia en si.

En Norteamérica Diego Rivera dicta conferencias en Los Ángeles y realiza allí un mural en la Escuela de Bellas Artes. Poco después, contratado por Henry Ford, prepara los murales del Detroit Institute of Art, quizás su obra mural de mayor envergadura, en la que exalta los valores de la civilización técnica del siglo XX.



Al finalizar esa obra, Rivera se encuentra en Nueva York para pintar un gran mural en el hoy conocido Rockefeller Center, entonces en construcción. La inclusión en el mural de un retrato de Lenin frena la obra y ante la constancia ideológica del artista el mural fue destruido (aunque Rivera lo volvió a pintar en México, en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes) en 1935.

Sus murales ya eran, sin dudas, fuente de inconfundible compromiso político que no cedía en ningún momento.

Antes de abandonar Nueva York, Rivera pinta todavía una serie de paneles en una escuela para obreros de filiación trostkista.

Su participación política no se limita a declaraciones en la prensa: militante de la IV Internacional (trotskista), invita a León Trotsky a su propia casa. Muchos describen una conversación entre estos dos personajes donde Trotsky le pregunta si le molestaría que tome un vaso de agua, a lo que Diego Rivera le contesta: “Si tomaras toda el agua de Méjico, aún así no sería una molestia”.

Enfermo y depresivo, un ataque cardíaco lo despide del mundo en 1957.

Genio, para quien disfruta su arte. Y genio para quien disfruta de su necesidad de no darle la espalda al ciudadano común. Eso fue Diego Rivera.


lunes, 23 de noviembre de 2009

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Un oyente que prefirió conservar el anonimato, le cazó el piné a nuestro querido Alba tan rápido como duró el aluvión triunfalista de Vivas en Racing.

Muestra de su capacidad de interpretación, nos envió una foto de alguna noche cualquiera, donde Matías José es protagonista de una de sus tantas dicotomías.


sábado, 21 de noviembre de 2009

LEÓN GIECO, UN REY EN NUESTRA SELVA



Por Juan Ignacio Apogliessi

Recordar que hacíamos cuando solo teníamos 8 años, puede ser tan difícil como aburrido.

Sin embargo, esa es la edad en que un tal Raul Alberto Antonio Gieco se compró su primer guitarra dejando de ser ese tal para ser, como hasta hoy, León.

Nacido el 20 de noviembre de 1951, León Gieco no recuerda nada de su vida en el norte de Santa Fe que no se relacione con la música.

Ya sea mediante el folklore o mediante el rock juvenil que forjó en su primer grupo, los moscos, León llegó a Buenos Aires en busca de su sueño: Ser un músico conocido como Bob Dylan.

Gracias a la suerte o quien sabe que, cerca de los años setenta ya había hecho migas con el ambiente rockero. Litto Nebbia y Gustavo Santaolalla encontraron en León un partener de lujo.

Con ellos León fue haciendose conocido en la capital argentina, a tal punto de llegar a ser telonero de Moris, al ritmo de uno sus primeros éxitos, como “Hombres de Hierro”.



No tardó en sacar su primer disco, y para el 73, “El Pais de la Libertad”, de a poco se convertían en un himno.

Como si fuera poco, solo un año pasó hasta que León saca su segundo trabajo, “La Banda de Los Caballos Cansados”, donde el cantautor deja entrever su creciente interes por las raices de nuestra tierra y comienza a alzar la voz frente a las injusticias reinantes.

“Intento reflejar mis preguntas, mis salidas y mis angustias”, comentaba en una nota cerca del 75, exteriorizando su constante compromiso social encarnado de su poetica musical por el que aun se lo reconoce.

De todos modos, su camino comprometido no dejó afuera trabajos de gran valía para la historia de la musica de nuestro país.

PorSuiGieco fue sin dudas un ícono. Charly Garcia, Raúl Porchetto, Nito Mestre y Maria Rosa Yorio, pavada de nombres al lado de Gieco para sacar el disco homónimo en 1976, un año en que, como muchos, León comenzó a sentir el acoso de quienes se inquietaban por lo que no se callaban.

Sin dudas, es una muestra de la persecución que condenaría a León a un exilio en Los Angeles, la forma en que “El fantasma de Canterville” sale al mercado, con letras modificadas por obligación y hasta con temas completos sustraídos del trabajo original que después dejaron la clandestinidad para formar parte del repertoria más profundo de Gieco.



Los Angeles esperaban a un León abatido por la persecución, luego de una gira que lo hizo conocido en America Latina.

Sale el “Cuarto Long Play” y la historia de Gieco suma un himno más: “Solo Le pido a Dios”, un tema que no iba a formar parte del disco y que por el mismisimo Charly Garcia, León lo incluyó.

“Siete años” en el 80 y “Pensar en Nada” en el 81 funcionaron como el preámbulo perfecto para que León cumpla uno de sus sueños: Recorrer el país cantando.

“De Ushuaia a La Quiaca” fue mucho más que 450 presentaciones en todas las provincias argentinas, 110 mil kilómetros recorridos en tres años y conciertos frente a mas de 500 mil personas.

Este disco fue sin duda, su obra maestra. Porque por el simple hecho de llevar a un disco todas las melodías con la que cuenta cada rincón de nuestro país, estos tres CDs, luego transformados en cuatro, forman un mapa musical argentino.



Sixto Palavecino, Cuchi Leguizamón, Leda Valladares, entre otros, participaron de este gran viaje inmortalizado en estudios móviles donde León y sus músicos grababan, editaban y hasta dormían.

En 1987, León se presentaba ante 40.000 personas en el Monumento a la Bandera de Rosario y, al día siguiente, reune a 35.000 espectadores para otro concierto gratuito en Barrancas de Belgrano. El estadio de Boca fue escenario del show que brindan León, Pablo Milanés y Chico Buarque, con invitados como Mercedes Sosa, Fito Páez, Nito Mestre, Baglietto y Sixto Palavecino, ante 20.000 personas.

Hasta aquí, los recitales de León Gieco tenían un modus operandi que se repetía presentación a presentación. Música, ideología y laburo social se juntaban en sus shows, donde nunca faltaban stands de venta de merchandising enfocado pura y exclusivamente para la ayuda a diversos organismos y comedores comunitarios.

Su creciente fama mundial lo lleva a países tan dispares como México, Costa Rica, Venezuela, Bolivia, Brasil, Perú, Suecia, Alemania y Dinamarca. Sin dudas, León ya era un artista internacional, tal como lo demuestra la presentación en el cierre de la gira de Amnesty International, en el estadio de River Plate, en octubre de 1988, junto a Charly García, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Sting y otros. Cantó solamente dos temas: "Hombres de hierro" y "Sólo le pido a Dios", ambos coreados por los 70.000 espectadores presentes.



"Semillas del corazón" (1989) marca el retorno a los estudios de grabación "convencionales", tras ocho años de giras.

Ya en los 90, “Mensajes del Alma” le da vida a otro himno: “Los salieris de Charly”.

Desenchufados y orozco, mezclaron ironía y canciones terriblemente comprometidas. Si ir más lejos, “El embudo”, grabado, entre otros, junto a la Negra Sosa, Ricardo Mollo, Ricardo Iorio y hasta Chizo de la Renga, un homenaje protesta de la situación de saqueo de la Patagonia Argentina.

El compromiso politico social del cantautor no cesó y sus trabajos siguieron mostrando en alto sus pensamientos sobre las madres del amor, sus deseos de responder de igual a igual al capitalismo extranjero y su necesidad de no perder la memoria. Bandidos rurales dio cuenta de ello.

El vivo de León sirvió solo para revivir los clásicos con la calidez de los recitales, pero con el lanzamiento de “Por favor, perdon y gracias”, León volvió a ser noticia por las polémicas que desató su canciones de apoyo a Romina Tejerina y al Pato Fontanet, procesados por reconocidisimas causas en las que León, como marca su historia, no escondió la cabeza.

Compilados, homenajes a otros y hasta homenajes a el, marcaron los últimos años artísticos de León, pero la frutilla del postre fue la producción de la película “Mundo alas”, un film que muestra una gira hecha por el cantautor y un grupo de artistas con algún grado de discapacidad que reivindica la igualdad y la necesidad de darle lugar a aquellos que muchas veces son excluidos de nuestra sociedad.



León es, sin dudas, un ícono en la música nacional. No por su virtuosismo musical ni por ser portador de una voz para el recuerdo.


Tan solo es una pieza clave para desentrañar nuestra historia contada por medio de melodías bien nuestras y letras que gritan lo que muchos quieren gritar.

Comprometido con la beneficencia para quienes lo necesitan, como fiel característica de sus recitales, y de sus canciones que entrelazan fervor y protesta, Leòn Gieco ha sabido ganarse un lugar en la memoria de todos, esa que debemos ejercitar día a día para ser, como el mismo León dice, Libres como el viento.