viernes, 28 de agosto de 2009

AY DE MI, AY DE VOS, AY DE TODOS...



Nada volverá a ser lo mismo. Volaron por el aire muchas sonrisas que encontraron la muerte en un callejón que un día no tuvo salida. Hace más de 4 años todo cambió para siempre.


La justicia se expidió. El dolor no se va. Y la esperanza de que cambien las cosas tampoco.


Tiene que ponerse en juicio el sistema que permitió todo esto. La corrupción, la negligencia, el “lo atamos con alambre”, la falta de control. Empresarios y bandas irresponsables hay miles por toda la Argentina, policías corruptos muchos más, lugares habilitados sin controles también. Funcionarios tan ineficientes como incapaces y siniestros forman parte también de una bomba que explotó el 30 de diciembre de 2004.


Y la cultura y la idiosincrasia del rock de acá, por supuesto, también es parte. Miles de chicos y chicas en actitudes que escapan a la razón. Un Estado que no controla, no previene nunca, reprime siempre. La marginalidad, la desafiante cultura del rock y el barrio, de la fiesta.


Son muchas las causas de esta tragedia que nos duele a todos. Pasó el juicio, sigue la caza de brujas, pero nunca se debatió sobre el sistema perverso que puso a tantos chicos al filo de la cornisa una noche cualquiera de verano. Lo hacía siempre, y lo sigue haciendo. Pero una noche cayeron demasiados y el ruido lo escucharon todos.

Hay víctimas y victimarios, hay culpables, hay responsables y hay inocentes. Lo que no hay es voluntar de cambiar las cosas. Hay un Cromañon a punto de explotar en cada barrio.

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