lunes, 26 de octubre de 2009

LAS PATAS EN LA FUENTE



Por Facundo Bianco

Hay que imaginarse, a la distancia, la cara de aquellas señoras escandalizadas, refugiadas tras las cortinas.

Refugiadas, pero por algún motivo probablemente atribuido al hipnotismo, pispeando, sin poder sacarle los ojos de encima a la procesión silenciosa.

Era la periferia copando el centro. Camisas desabrochadas, zapatos gastados y puños en alto. Era el pueblo.

Lejos del aparato litúrgico de estos tiempos, aquel día se generó una manifestación espontánea, quizás el primer grito en el cielo de la clase obrera argentina.

Pero vamos por partes, no nos adelantemos.

Un poco de historia:

Juan Domingo Perón había llegado al poder, junto con el general Edelmiro Farrel y un grupo de oficiales, a través de un golpe de Estado en 1943.

Desde aquel momento, fue nombrado secretario de Trabajo y Previsión, Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación.

A través de importantes reivindicaciones y medidas para la clase trabajadora, Perón se ganó su lealtad. Como secretario de trabajo, dio numerosos aumentos de salarios, y generó proyectos que poco después se concretarían, como la Justicia de Trabajo, o el pago de las vacaciones y el aguinaldo.



Hasta entonces, el sindicalismo argentino permanecía desanimado por las propuestas de lucha de comunistas y socialistas, que hacía muchos años no tenían real incidencia en los trabajadores.

Este día que sería tan recordado, comenzó casi dos semanas antes, más precisamente el 8 de octubre de 1945, cuando el general Eduardo Ávalos pidió a Farrell que destituyese a Perón.

Dos días después, Ávalos fue nombrado Ministro de Guerra. Perón se despidió desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, previa autorización de Farrell que accedió a que el acto fuese transmitido por radio.

El 11 de octubre se convocó a elecciones para el 7 de abril de 1946. A las 23,00 hs., Perón partió en auto con Evita a una isla en el Delta, cerca de las Tres Bocas.

Al día siguiente, renunció todo el Gabinete militar. En la Plaza San Martín una multitud pidió la entrega del Gobierno a la Corte Suprema de Justicia.

En la madrugada del sábado 13, Perón fue detenido en el Delta, y luego trasladado a la cañonera Independencia, para finalmente ser recluido en la isla Martín García. El diario Crítica salió a la calle con el siguiente título en primera plana: PERON YA NO CONSTITUYE UN PELIGRO PARA EL PAIS.

El domingo 14, Perón le escribió una carta a su amigo el Coronel Mercante, en la que la que se manifestó preocupado: “Con todo, estoy contento de no haber hecho matar un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia. Ahora, he perdido toda posibilidad de seguir evitándolo y tengo mis grandes temores que se produzca allí algo grave... Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo”.



También le envió una carta a Eva, en la que le pedía tranquilidad: “Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida...Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos....Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y se que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene razón”.

El 15 de octubre comenzaron las movilizaciones. En Tucumán algunos sindicatos declararon la huelga general, y esa misma noche hicieron lo mismo varios de Rosario, exigiendo la libertad de Perón. Los obreros de la carne de Berisso se movilizaron masivamente. Lo mismo ocurrió en Valentín Alsina, Lanús, Avellaneda y otras localidades del sur del Gran Buenos Aires. También al mediodía del 16 los obreros ferroviarios de Tafí Viejo, abandonaron los talleres.

El miércoles 16 era día de pago de quincena. El historiador Félix Luna relató: “Al ir a cobrar la quincena, los obreros se encontraron con que el salario del feriado 12 de octubre no se pagaba, a pesar del decreto firmado días antes por Perón. Panaderos y textiles fueron los más afectados por la reacción patronal. -¡Vayan a reclamarle a Perón!- era la sarcástica respuesta”.

Esa misma noche, se reunió el Comité Central de la CGT, y luego de un largo debate decidió declarar una huelga para el 18. El motivo del paro se expresó en una serie de puntos que incluía la libertad de los presos políticos, el llamado a elecciones, el mantenimiento de las conquistas obreras, etc. pero, significativamente, no mencionaban a Perón.

Un sector importante de la CGT, enrolado en los partidos Comunista y Socialista, identificaba a Perón con el nazismo y reclamaba su destitución, coincidiendo con la embajada norteamericana. Pero aunque la CGT no auspició la movilización, la declaración de huelga sirvió como impulsor para que varios sindicatos y los trabajadores en general, se sintieran avalados para las acciones a emprender.

Ese día, Perón alegó problemas de salud, y así consiguió que lo a trasladen al Hospital Militar, en el barrio de Belgrano, adonde llegó en la madrugada del 17.



Esa misma madrugada comenzó una movilización de los trabajadores de La Boca, Barracas, Parque Patricios, y de los barrios populares del oeste de Capital Federal. Fue muy importante el número de trabajadores que salió de Berisso, localidad cercana a La Plata donde había importantes frigoríficos, en la que estuvo muy activo a favor de la movilización el dirigente gremial Cipriano Reyes. Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.

También llegaron importantes columnas de trabajadores, desde Villa Urquiza y San Fernando.

Inicialmente la policía levantó los puentes sobre el Riachuelo que son el paso obligado hacia la Capital para quienes provenían de la zona sur. Algunos manifestantes cruzaron a nado o en balsas hasta que, más tarde, los puentes fueron bajados. Algunas crónicas cuentan que la policía era favorable a Perón, que no obstaculizó la marcha e incluso algunos de sus integrantes intercambiaron expresiones de simpatía con los manifestantes.

Ávalos observaba a los manifestantes, y se negó a movilizar las tropas del cuartel de Campo de Mayo, como se lo pedían algunos jefes del ejército y el Ministro de Marina. Él confiaba en que la manifestación se disolvería por sí sola, pero al comprobar que, por el contrario, era cada vez más numerosa, accedió a entrevistarse con Perón en el Hospital Militar. Tuvieron una corta reunión en la que pactaron las condiciones: Perón hablaría a los manifestantes para tranquilizarlos, no haría referencia a su detención y obtendría que se retiraran y por otra parte el gabinete renunciaría en su totalidad y Ávalos solicitaría su retiro.

Esperando a su líder, los manifestantes se refrescaban los pies en las fuentes de la Plaza, imagen que se convertiría en todo un símbolo del movimiento nacional y popular más importante de Argentina.

A las 23hs, Perón llegó a la Casa de Gobierno y salió al balcón. La voz de Farrel, como una ironía de la historia, comunicó a la multitud: “Atención señores. El hombre que por su dedicación y su empeño ha sabido ganarse el corazón de todos: el Coronel Perón”.

Ante una multitud calculada en 300.000 personas, Perón agradeció la presencia de los trabajadores, recordó su labor en el gobierno, informó sobre su pedido de retiro, prometió continuar defendiendo los intereses de los trabajadores y, finalmente, pidió a los concurrentes que se desconcentraran en paz añadiendo que, por esta vez, les solicitaba que cumplieran el paro del día siguiente.

“Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores, y siempre he sentido una enorme satisfacción, pero hoy siento un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de la conciencia de los trabajadores”, dijo Perón.



Hay un antes y un después de aquel soleado 17 de octubre de 1945, por varios motivos.

Como primera consecuencia, hay que destacar que la movilización popular forzó a Perón a retornar a la lucha política.

Luego de un corto lapso de descanso, y de casarse con Eva Duarte el 23 de octubre, Perón comenzó su campaña política. El sector de la Unión Cívica Radical que le apoyaba formó la UCR Junta Renovadora, a la cual se sumaron el Partido Laborista y el Partido Independiente, en tanto la organización radical FORJA se disolvió para sumarse al movimiento peronista.

El 24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones, en las que se impuso la formula Perón-Quijano con el 54% de los votos.

Nacía, de esta manera, el Peronismo, en tono con lo que pasaba en América Latina, donde los gobiernos de tinte populista comenzaban a liderar una era.

Nacía el Peronismo como movimiento y como partido. Lo cierto es que desde aquel no tan lejano 1945, a estos comienzos del siglo XXI, el Peronismo ha determinado gran parte de la suerte argentina. Se ha convertido en el factor de poder e influencia más grande del país.

Nació también la clase obrera organizada, con derechos y exigencias. Comenzó a tener real incidencia en la escena política. Millones de trabajadores de todas las actividades encontraron, en la CGT, de ahí en más puramente peronista, su nicho de protestas y reclamos. La conciencia de clase tomó fuerza, aunque la burocracia sindical terminó tan lejos de los trabajadores como antes de surgir el movimiento.

La historia es larga, y todo lo que sucedió en Argentina hasta 1974, año de la muerte de Perón, tuvo que ver con él. Invocándolo o no, en Argentina o en España, la presencia de Perón en cuerpo o espíritu siempre fue determinante.

La izquierda y la derecha se disputaron un lugar de privilegio en el movimiento, desde que la mal llamada Revolución Libertadora sacó a Perón del poder. Con su regreso a la Argentina, en 1973, la pelea se recrudeció. Los manejos de Perón para quedar bien con Dios y con el Diablo se hicieron evidentes y fracturaron definitivamente lo fracturado.

Y hoy, a varios años, se hace evidente que la derecha se adueño de la conducción del movimiento durante mucho tiempo.

Basta con contrastar los ideales que se reivindicaron aquel 17 de octubre, con el vaciamiento del Estado en los 90. El lugar que ocupó López Rega tras la muerte del líder, los 10 años de Menem, los Duhalde, los Ruckauf… todos ellos son exponentes de para donde se inclinó la balanza.

La dicotomía Peronistas vs. Anti Peronistas marcó el pulso de una época que terminó en tragedia. Y todavía continúa teniendo una incidencia increíble sobre el pueblo argentino. Los polos siguen siendo opuestos.

Cuesta encontrar propuestas que trasciendan al pro o al anti. Las alianzas coyunturales duran lo que duran las campañas, y se terminan ni bien se cuentan los votos de la mesa 45 de Comodoro Rivadavia. Hay Peronistas desperdigados por todas las listas, citando desde John Cook a la rata de los 90.

Hoy, a 35 años de la muerte del líder, como alguna vez dijo Ricardo Mollo: “Argentina naufraga por Perón.com”

Y eso no puede ser bueno.

sábado, 24 de octubre de 2009

"LA VÍA CHILENA AL SOCIALISMO"



Por Matías Alba

Respetable.

Sumamente respetable.

Estamos hablando de un hombre que desde un privilegiado lugar trató de realizar algo diferente. O que también trató de realizar una locura: imponer el socialismo en una sociedad relativamente moderna.
El lugar elegido fue Chile. Su querido Santiago de Chile. “La vía chilena al socialismo”, repetía reiteradamente el hombre de anteojos cuadrados, peinado para atrás, bigote ancho y unos ideales incambiables e inviolables.

Así fue que luego de tres intentos anteriores (en 1952, 1958 y 1962), Salvador Allende Gossens, nacido en Valparaíso un 26 de junio de 1908, llegó al poder en el país transandino. Médico y político (obviamente siempre vinculado al Partido Socialista, del que fue cofundador en 1933), Allende se convirtió en el primer presidente marxista en el mundo que accedió democráticamente al poder.

El gobierno de Allende, apoyado por la Unidad Popular (un conglomerado de partidos de izquierda), se destacó tanto por el intento de establecer un camino alternativo hacia una sociedad socialista, como por proponer proyectos como la nacionalización del cobre y la polarización política en medio de la Guerra Fría. Sin embargo, también tuvo que afrontar –también seguramente por errores de él- una grave crisis económica y financiera.

Salvador Allende, desde sus estudios en la Univerdidad de Chile, siempre se agrupó o unió a los partidos de izquierdas y comunistas. Y lógicamente, desde que arrancó su camino político, tuvo que afrontar fuertes acusaciones y hasta expulsiones y “ataques”… de todo tipo (como por ejemplo, en su primera presentación presidencial –en 1952- fue temporalmente expulsado del partido por aceptar el apoyo de los comunistas).



Pero bueno, por fin, el 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano con la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas que se incorporaría al texto constitucional (vale recordar que esto sucedió ya que la Unidad Popular que encabezada Allende, obtuvo en las elecciones el 36,3% de los sufragios. Entonces, el estrecho margen de diferencia con los votos de los otros dos candidatos, obligó a que la elección del socialista fuera ratificada por el congreso, en el que se enfrentó a una fuerte oposición). Pero después de tantas idas y vueltas, finalmente, Salvador Allende fue proclamado presidente chileno.

Desde su comienzo del mandato, las dificultades que el nuevo gobierno debió enfrentar fueron inmensas. Ya antes de la asunción presidencial se realizaron intentos por abortar el proceso, el más grave de los cuales terminó con el asesinato por parte de un comando de ultraderecha apoyado por la CIA del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, que era un decidido partidario de la subordinación del poder militar al civil.

A pesar de eso, la Unidad Popular emprendió la realización de su plan de acción, el cual ponía énfasis en la profundización de las medidas reformistas iniciadas por la administración anterior. Así, se amplió el volumen de tierras expropiadas y se inició la socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas.



Además, como expliqué antes, se concretó la nacionalización del cobre, sin pago de indemnizaciones a las empresas norteamericanas, lo cual significó el enfrentamiento con los Estados Unidos, quienes a partir de ese momento apoyaron abiertamente a los grupos opositores al gobierno socialista.
Este.fue el principio del fin.

Su gobierno, que alcanzaría a durar mil días, terminó abruptamente el 11 de septiembre de 1973, mediante un golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet, durante el cual bombardeó mediante aviones y tanques el palacio de la Moneda, sede del gobierno.

Por el entonces presidente rechazó las exigencias de rendición y decidió suicidarse en el palacio presidencial. Su lugar. Ese lugar donde quiso lograr “algo diferente”. En ese lugar donde quiso lograr: ¿una locura?

Y en estos casos, es imposible no recordar una de las tantas grandes frases que promulgó el Che: “Es preferible morir de pie, a vivir arrodillado”.

Y así, simplemente, Salvador Allende, lo hizo ejemplo.

domingo, 18 de octubre de 2009

JULIO SOBRE ERNESTO




Cuando Crotázar se enteró de la muerte del Che, vivía en Francia y estaba de viaje por Argelia. Un amigo suyo, el poeta y escritor cubano Roberto Fernández Retamar, le pidió que escribiera un artículo sobre el Che. En lugar de eso, Cortázar le envió esta carta.

París, 29 de octubre de 1967

Roberto, Adelaida, mis muy queridos:

Anoche volví a París desde Argel. Solo ahora, en mi casa, soy capaz de escribirles coherentemente; allá, metido en un mundo donde sólo contaba el trabajo, dejé irse los días como en una pesadilla, comprando periódico tras periódico, sin querer convencerme, mirando esas fotos que todos hemos mirado, leyendo los mismos cables, y entrando hora a hora en la más dura de las aceptaciones.

Entonces me llegó telefónicamente tu mensaje, Roberto, y entregué ese texto que debiste recibir y que vuelvo a enviarte aquí, por si hay tiempo de que lo veas otra vez antes de que se imprima. Pues sé lo que son los mecanismos del télex, y lo que pasa con las palabras y las frases. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto. No soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperadamente.

La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me queda más que silencio, hasta quién sabe cuándo. Si te envié este texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che, y lo que él significaba para ti.

Aquí en París encontré un cable de Lisandro Otero, pidiéndome ciento cincuenta palabras para Cuba. Así, ciento cincuenta palabras, como si uno pudiera sacarse las palabras del bolsillo como monedas. No creo que pueda escribirlas, estoy vacío y seco, y caería en la retórica. Y eso no, sobre todo eso no. Lisandro me perdonará mi silencio, o lo entenderá mal, no me importa; en todo caso tu sabrás lo que siento.

Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar. Había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir, en una organización internacional. Y todo esto que te cuento también me avergüenza, porque hablo de mí, la eterna primera persona del singular, y en cambio me siento incapaz de decir nada de él. Me callo entonces.

Recibiste, espero, el cable que te envié antes de tu mensaje. Era mi única manera de abrazarte, a ti y a Adelaida, a todos los amigos de la Casa.

Y para ti también es esto, lo único que fui capaz de hacer en esas primeras horas, esto que nació como un poema, y que quiero que tengas y que guardes para que estemos más juntos.


Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca,
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.

Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

Ya nos escribiremos. Abraza mucho a Adelaida.

Hasta siempre, Julio

viernes, 16 de octubre de 2009

CINCO SIGLOS IGUAL. EL GENOCIDIO INDÍGENA



Por Juan Ignacio Apogliessi

A fines del siglo XV, cuando los conquistadores europeos recién llegaban al nuevo mundo, como se la conoció a América, el continente estaba poblado por algo más de 80 millones de aborígenes.

Casi 150 años después, solo quedaban unos tres millones y medio de indígenas, es decir de hombres y mujeres que quedaron en la indigencia ya que no pudieron usar y gozar las tierras comunitarias que ellos habían cultivado y vivido durante siglos.

Esta abrupta caída de la población nativa de América nos lleva a pensar que Cristobal Colon y sus acompañantes fueron la fuente de una ola genocida que arrasó a los aborígenes que ocupaban estos pagos.

Una sociedad económica, cultural, social y tecnológicamente avanzada fue exterminada. Nativos americanos, verdaderos nativos americanos, fueron inhumanamente asesinados por no aceptar lo que los “civilizados y cristianos” llamaban sociedad.

Al llegar, los conquistadores europeos implementaron una serie de prácticas que, trágicamente, tuvieron como consecuencia el casi completo exterminio de la población que por entonces habitaba el continente, tanto por las condiciones infrahumanas en las que ésta fue tratada como por el suicidio en masa que existió en muchas comunidades nativas cuando vislumbraban que la miseria y esclavitud eran su destino.

Entre estas prácticas pueden mencionarse el sometimiento cultural y físico de los nativos de la región; la esclavización aborigen para hacerlos extraer las riquezas del continente para beneficio europeo; y la expropiación de las tierras que se encontraban en poder de los habitantes de la región quienes tomaban al territorio en el que vivían como un “legado” de la divinidad que sólo podía transferirse por herencia y no como una mercancía para ser comprada y vendida.





EL ESPIRITU COMUNITARIO ABORIGEN
Los pueblos que habitaban América antes de la conquista habían alcanzado a desarrollar sociedades urbanas, mientras que otros sólo practicaban una agricultura simple o se dedicaban a la caza y la recolección.

Además de cultivar vegetales originarios de América como maíz, papas y mandioca, se especializan en la caza y la pesca.

Hasta la invasión, los aborígenes se aseguraban los alimentos y los bienes necesarios para vivir a través de relaciones de reciprocidad y redistribución. La primera, consistía en la práctica de la solidaridad y ayuda mutua entre los miembros de la comunidad.

Se ayudaban entre sí a cultivar y a cosechar. Mientras que la redistribución, consistía en el cobro de fuertes tributos en productos y en trabajo que eran contabilizados para determinar en que zonas sobraban o faltaban alimentos para luego distribuirlos en las poblaciones más necesitadas.

ABORIGENES HOY
Habiendo transcurrido más de quinientos años desde el momento en el que los conquistadores europeos desembarcaron en América puede decirse que, desdichadamente, poco ha cambiado la situación de los indígenas desde aquél entonces hasta nuestros días.



Así por ejemplo los descendientes de los aborígenes de la región son forzados a trasladarse a las zonas mas pobres, áridas y desérticas del continente, o por el contrario, reciben por parte de los Estados “permisos de ocupación” para que puedan vivir en las tierras que, habiéndoles pertenecido a sus antepasados, fueron legítimamente usurpadas por los “hombres blancos”.




ABORIGENES EN ARGENTINA
Una muestra de ésta dramática situación en la Argentina se puede hallar en la provincia de Chaco - que se encuentra en el noreste de la República Argentina, ya que en dicho lugar, en el transcurso del presente año, según las cifras oficiales fallecieron cerca de 2000 indígenas por causas que, en su gran mayoría, podrían haber sido prevenidas.

De esta manera, tanto en la Argentina como en los restantes países del continente, los descendientes de los aborígenes solo adquieren “entidad” cuando existe una gran epidemia que amenaza con extenderse a los grandes centros urbanos o cuando se aproxima una elección ya que en ese momento los políticos se acercan a ellos - en busca de votos - prometiendo luchar por sus derechos cosa que, una vez que llegan al poder, rara vez realizan.


EL TRISTEMENTE LLAMADO DIA DE LA RAZA EN LA ARGENTINA
Hoy el llamado día de la raza encuentra a miles de escuelas recordando la llegada de invasores disfrazando a los alumnos como Cristobal Colon, siendo su llegada el principio del fin de los habitantes originarios de nuestra América
El Instituto Nacional contra Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) propondrá cambiar la denominación del 12 de octubre para comenzar a celebrar el Día de la Diversidad Cultural, por considerar que llamar Día de la Raza a la fecha es contrario a la Constitución Nacional y a los instrumentos internacionales de Derechos Humanos.

Las comunidades indígenas del país se sumaron al reclamo, ya que el concepto de Día de la Raza refleja la visión de los conquistadores españoles de América en perjuicio de sus antepasados y se conmemora el "Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios de América".



El 12 de Octubre simboliza el genocidio más grande en la historia de la humanidad. No debemos ser ilusos y celebrarlo como fiesta de conmemoración a la hermandad cultural, porque los invasores europeos no lo hicieron. La ciencia, el pueblo, los monarcas y la Iglesia Católica no consideraron a los americanos humanos y entonces los eliminaron.

Este momento, es importante aprovecharlos para entender que los invasores europeos no llegaron a América sonriendo y trayendo mensajes de paz, amor y fraternidad. Llegaron en busca de un objetivo conseguido derramando la sangre de nuestros pueblos originarios.

miércoles, 14 de octubre de 2009

AL FRENTE



Por Facundo Bianco

Al frente. Siempre al frente. No concibió la vida de otra manera.

Sintió que le faltaba algo, cuando el sedentarismo de un cargo público lo obligó a cambiar selva por ciudad, y fusil por sellos municipales.

Por eso, tras el triunfo, abandonó las comodidades del éxito y el calor del pueblo a sus pies, para volver al uniforme verde oliva, al campamento agreste, a las noches oscuras.

Creía en una gran nación sin fronteras, de Méjico a Tierra del Fuego. Creía en el indio latino, plantándose por fin frente al águila asesina. Creía en el hombre nuevo.

Porque él era, por sobre todas las cosas, de nacionalidad latinoamericana. No llevaba más bandera que la de la liberación de los pueblos oprimidos, la de la lucha contra el imperialismo, la de la solidaridad popular.

Héroe y Villano. Médico y Guerrillero. Como todos los grandes, vivió juzgado por la mirada ajena. Despertó amores y odios en igual cantidad, con la misma intensidad.

Eligió la clandestinidad de la lucha armada, y expuso su asma crónico a las selvas más húmedas.

Peleó en el Congo, en Cuba y en Bolivia, donde finalmente lo asesinaron.

Andaba atrincherado en la selva, persiguiendo una utopía, el día que la CIA dio la orden de ejecutarlo en esa pequeña escuela de La Higuera.

Murió de pie, mirando a los ojos a aquel soldado boliviano, servidor del imperio. Diciéndole con su mirada penetrante, que estaba cometiendo el error más grande de su vida: estaba por matar a un hombre, en el mismo lugar donde daría a luz un mito.

Hoy, 42 años después, ese mito de incalculable alcance, vive entre nosotros, a través de su espíritu y su obra.

Donde haya una utopía, vivirá el Che. Donde haya pueblos revelándose contra el opresor, ahí... justo ahí renacerá... una y otra vez...

El Che vive... simplemente, porque los mitos nunca mueren.

Hasta siempre Comandante, hasta el miércoles amigos.

LA RABIA NUNCA MURIÓ CUANDO MATARON AL PERRO



“Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.

Extracto de una carta escrita por Ernesto Guevara, a sus hijos.


NOTA: Abrazamos, una vez más, la incansable colaboración de un amigo con ideas e ideales. Gracias Federico Aiub!!

sábado, 10 de octubre de 2009

RATAS



Por Facundo Bianco

Seguimos esperando el estruendo. Ese ruido soberbio y contundente que hacen los grandes al caer. O, mejor dicho, los pesados. Porque, se sabe, ser grande o pesado no es lo mismo.

Un país, una comunidad entera, continúa esperando ese ruido (a esta altura milagroso), que por fin reemplace ese que llevamos metido en la cabeza desde 1993. Hay mucha diferencia entre ellos: uno mantuvo su sonido en el tiempo, el otro suena cada vez más desafinado.

En el mundo en general, y en Argentina en particular, una bomba sigue generando más decibeles que la justicia. ¿Por qué? Simplemente, porque la justicia es injusta, porque se aplica por portación de billetera, porque persigue al perejil y apaña al poderoso.

Todo sigue igual. Igual de mal. Procesados o no, las ratas, los asesinos y sus cómplices, continúan en libertad.

Me los imagino en sus enormes casas, riéndose a carcajadas, regocijándose con una conciencia que no funciona hace rato, como la justicia. Esperan antes a la muerte que a la justicia. Saben que ella tarda menos, y que es implacable. Ahí sí, todos somos iguales.

Pero, ¿podrá algún día la justicia adelantarse, primerear a la huesuda y decirle a estas ratas, en la cara, que no existe ningún purgatorio, que las cuentas las van a rendir acá?

Será un día de fiesta, si es que en algún momento llega.

¿Tendrán miedo estas ratas? No creo. Si la rata madre voló una ciudad entera, y sigue entrando al Congreso como si fuera su pista de aterrizaje en Anillaco. El sabe, todos sabemos, que los sobres vuelan bajito, y pagan alto.

Lo último que se pierde es la esperanza. Tan trillado como cierto, la utopía nos acompaña mientras esperamos el ruido, esperamos el milagro...

Ah, perdón pequeños roedores, ustedes no tienen la culpa.

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Los procesados por la causa AMIA:

. Carlos Menem (ex presidente)
. Hugo Anzorreguy (ex titular de la SIDE)
. Jorge "Fino" Palacios (ex subcomisario y jefe de la Policía Metropolitana)
. Juan José Galeano (ex juez)
. Munir Menem (ex diplomático)
. Juan Anchezar (ex integrante de la SIDE)
. Carlos Castañeda (ex efectivo)

viernes, 9 de octubre de 2009

UNA FANTOCHADA


Por Facundo Bianco

“Usted conoce Clarín”. Así arranca este comunicado del Grupo, de tono ameno y nacionalista. Sobre todo nacionalista, porque a lo largo del texto insiste una y otra vez con frases como “Apuesta al desarrollo integral de la Argentina”, o “Con una visión focalizada en el crecimiento del país”.

También se figura así mismo como un actor casi de resistencia nacional, con frases como “Creyendo importante preservar nuestro rol como actores argentinos, con la dimensión suficiente para competir sin diluirse frente a los conglomerados internacionales que llegaban al país”.

Y sigue en la misma línea, se muestra como un bastión de lo nacional, en un mundo globalizado, y en un país con fuertes influencias de culturas foráneas “Así fuimos conformando el Grupo Clarín. Una compañía de capitales argentinos”, continúa el texto.

El Grupo que ha lanzado numerosos spots publicitarios desde sus medios, cometiendo incluso el atropello de apoderarse de la palabra de personalidades fallecidas, de repente llama a “no forzar la polarización de un debate”, y sigue: “Desde nuestro lugar apelamos a la racionalidad. A que se proteja no sólo la seguridad jurídica sino nuestro derecho a seguir apostando en el país.”

El uso de las palabras no es casual. Cada frase, cada palabra, cada letra tiene su razón de ser en este comunicado, puramente estratégico. Un último manotazo de ahogado en la disputa por la famosa “opinión pública”. Se protege cuando dice que “genera empleo calificado y configura una importante industria cultural”.
Lo del empleo calificado parece un chiste, cuando su planta de empleados permanentes es cada vez menor, y se nutre de pasantes que solo utiliza para escribir notas que se asemejan más al marketing que al periodismo.

Se victimiza Clarín, cuando dice que “está siendo estigmatizado con intenciones políticas”. Lo que no dice, es que el Grupo se alejó hace tiempo ya del rol meramente periodístico, y hoy conjuga un factor de poder y generador de opinión inmenso.

La defensa, el tiro desde la trinchera. Clarín juega al mentiroso sin siquiera inmutarse, y simula una inocencia empresarial que parece una broma de mal gusto. “En ninguna de sus actividades el Grupo Clarín es un monopolio”, dice el comunicado, y sigue: “De hecho, el mercado argentino de medios es uno de los más diversos del mundo. Y Clarín actúa en cada segmento compitiendo intensamente. Nos gusta la competencia. Nos estimula y estamos acostumbrados a ella”.



En el mismo eje gira una y otra vez este comunicado que el Grupo pensaba leer en el Senado. Con habilidad, se compara con individuos comunes y otra vez se erige como el guardián de lo nacional: “En Internet, cualquier persona puede distribuir contenidos. De los sitios más visitados del país, Clarín.com ocupa el puesto número 10. Los anteriores no son argentinos. Estamos orgullosos de sostener esta presencia en un espacio donde lo nacional suele caer en la insignificancia”.

Se trata, lisa y llanamente, de un manotazo de ahogado, de una declaración de principios falaz. Se ampara en su tropa de voceros actual, y en periodistas que trabajaron en sus filas hace tiempo ya, cuando Clarín no era lo que es hoy: el dueño y creador diario de la agenda nacional.

“Clarín ha invertido siempre en la Argentina con una misión central: el periodismo y los medios de comunicación. Por eso tenemos los equipos de periodistas más numerosos y premiados del país. Por eso, muchos de los profesionales más prestigiosos han surgido de nuestros medios o eligen trabajar en ellos. En 1995, cuando se constituyó como tal, el Grupo se definió en esta actividad. No nos dedicamos a otra cosa. Clarín tiene medios porque esa es su razón de ser. No los tiene para otro fin”.

¿Periodistas prestigiosos como Van der Kooy, Bonelli, Morales Solá o Silvestre? ¿Tipos cada vez más cercanos a las operaciones y la defensa de intereses ajenos, que a su actividad periodística?

La defensa se vuelve más férrea, siempre rescatando su origen nacional y su apuesta de inversiones locales. Destaca a Canal 13 como el “único que no se vendió, que apostó siempre a la producción nacional”.

Insisto: no es casual que el comunicado prefiera destacar, en forma casi ficticia, la identidad de empresa nacional, a discutir, por ejemplo, sobre los procedimientos a través de los cuales se quedó, por ejemplo, con Canal 13. Un contrato firmado durante la década menemista, que permitió, entre otras cosas, la extensión exagerada de licencias.

Desde el inicio de la discusión, Clarín y su batería mediática en todos los formatos, han insistido con mentiras sobre la nueva Ley de Medios, que parte grande la opinión pública ha ido naturalizando y haciendo parte de su discurso.

“Sin razón técnica alguna, el proyecto de Ley de Medios pretende limitar o silenciar esas voces. ¿Eso es promover la diversidad?”, dice el comunicado, en lo que es directamente una mentira. Otro ejemplo de este plan de difamación de falacias por todos los medios, es la siguiente frase: “La paradoja es que en varios aspectos, este proyecto se emparenta con la vocación de fragmentar y controlar que tenía la ley de la dictadura”.

De repente, el Grupo Clarín aparece como una excepción de la lógica del empresariado argentino. Se para de manos frente a las acusaciones y cuando se lo cuestiona por la fusión de Clablevisió y Multicanal, dispara: “Nadie nos regaló nada. En 2006 adquirimos el 60% de Cablevisión, lo que permitió que una compañía extranjera vuelva a ser argentina”.

Su mirada egocéntrica llega al punto de sentirse el único grupo de comunicación posible, el dueño de una pelota que deberían tener todos: “Los países del mundo y de la región acompañan a sus grupos de comunicación. No parece ser la intención hoy en la Argentina”, dice el texto, mirándose el ombligo.

La mirada sobre los sucesos pretende ser inocente, lo que hace más evidente su postura, ante la pérdida del poder que supo amarrocar durante años de una ley impuesta por la última dictadura: “No estamos en guerra con nadie. Aunque nos ataquen seguiremos contando lo que entendemos le pasa y le interesa a la sociedad. Eso quizás molesta”.

En una guerra que nadie niega, Clarín se hace el desentendido y pone los ojos llorosos: “En los últimos meses, se ha emprendido una batalla contra un grupo periodístico nacional (...) Una campaña direccionada a Clarín pero que lo excede como destinatario. Y que revela un objetivo muy claro: desacreditar a los medios de comunicación como contrapeso en la democracia”.

Según el comunicado, el Grupo Clarín coincide en que es necesaria una nueva Ley de Medios, pero aclara que la que está pronta a salir “pregona la democratización pero consagra un poder discrecional sobre los medios. Además busca atomizarlos y debilitarlos. Para que no se escuchen y dependan de las dádivas oficiales. O directamente para acallarlos”.

La desconcentración de medios, parece ser para Clarín un intento por debilitar o acallar todas las voces. Piensan con la billetera, no con la cabeza. Y tienen la delicadeza de emparentarse con el ciudadano medio, buscando complicidad en la maleable clase media: “Desde Clarín seguiremos trabajando, como siempre, en comunicar a los argentinos en su mismo idioma”.

Así cierra este panfleto, fechado el 4 de octubre y difundido por todos los medios de la órbita Clarín. En una contradicción, que por un lado difiere del tono general del texto, y por el otro guarda el anonimato de quienes se están arrancando los pelos por el fin del negocio, la firma del comunicado solo lleva el nombre del Grupo.

jueves, 8 de octubre de 2009

LUNITA TUCUMANA



Por Matías Alba

Corría el 9 de Julio de 1935 en la bella San Miguel de Tucumán –cuando se festejaba un nuevo aniversario de la Declaración de independencia de la Argentina-, y en el seno de una familia muy humilde (descendiente de diaguitas y franceses) nacía una beba “morochita y rellenita”.

Así fue que llegó al mundo La Negra, la querida y respetada Mercedes Sosa. Que el domingo a las cinco y cuarto de la madrugada, aunque era esperado o no, se despidió para siempre a los 74 años.

Pero tranquilos que no voy a deambular por toda su vida, ya sea personal o artística –principalmente porque en estos tres ó cuatro días ya se encargaron todos los medios gráficos y televisivos de hacerlo-.

Aquí y ahora queremos hacer mención y recordarla como lo principalmente fue, una cantante. Una especial cantante. ¿Por qué dijo especial? Porque en su mayoría de los repertorios, La Negra entonaba canciones de otros colegas (porque la verdad que la tucumana no se destacó por ser gran autora de temas); pero igualmente esas letras, en su boca y en su tono denominado científicamente como “contraalto”, nadie puede discutir que los convertía en únicos. Que su dulce voz lograba que “Gracias a la Vida”, “Sólo le pido a Dios”, “Las manos de mi madre” o –más acá- “El ángel de la bicicleta” o “Desarma y sangre” suenen diferentes. Muy diferentes (piel de gallina). Y esa diferencia sólo la Negra podía, puede y podrá lograr.

¿Y las ideologías? ¿Los apoyos políticos? Ese es un tema muy complejo y que obviamente no va a quedar afuera del programa, pero luego con mis compañeros nos ocuparemos de ese tema y de explicar nuestros puntos de vistas sobre la cantante y la política.

No obstante, adelanto que a mi entender, Mercedes Sosa se equivocó políticamente en muy pocos puntos. Además, si me dejo llevar por los dichos de varias personas, La Negra tendría más dinero que el propio Bill Gates por los supuestos cobros que recibía para –según ellos- “venderse” o romper sus ideologías.

Igualmente, creo que ella también lo pensaba, eso es inevitable. Pasa con León Gieco, con Víctor Heredia, entre tantos otros.

Pero volviendo al tema en cuestión, desde acá queremos brindarle este humilde homenaje y despedirnos de una las mejores cantantes de Latinoamérica, decirle adiós a quien llevó la voz Argentina por todo el mundo, decirle adiós a nuestra Negra, a la Reina de los Covers y –como dijo Charly García-, decirle adiós a una de las mejores voces del Rock Nacional.

Adiós señora Mercedes Sosa. La verdad que duele mucho que en este país donde abunda los mediocres, se haya ido alguien que no era para nada mediocre.

Muchas gracias por todo, y buena gira.