sábado, 24 de octubre de 2009

"LA VÍA CHILENA AL SOCIALISMO"



Por Matías Alba

Respetable.

Sumamente respetable.

Estamos hablando de un hombre que desde un privilegiado lugar trató de realizar algo diferente. O que también trató de realizar una locura: imponer el socialismo en una sociedad relativamente moderna.
El lugar elegido fue Chile. Su querido Santiago de Chile. “La vía chilena al socialismo”, repetía reiteradamente el hombre de anteojos cuadrados, peinado para atrás, bigote ancho y unos ideales incambiables e inviolables.

Así fue que luego de tres intentos anteriores (en 1952, 1958 y 1962), Salvador Allende Gossens, nacido en Valparaíso un 26 de junio de 1908, llegó al poder en el país transandino. Médico y político (obviamente siempre vinculado al Partido Socialista, del que fue cofundador en 1933), Allende se convirtió en el primer presidente marxista en el mundo que accedió democráticamente al poder.

El gobierno de Allende, apoyado por la Unidad Popular (un conglomerado de partidos de izquierda), se destacó tanto por el intento de establecer un camino alternativo hacia una sociedad socialista, como por proponer proyectos como la nacionalización del cobre y la polarización política en medio de la Guerra Fría. Sin embargo, también tuvo que afrontar –también seguramente por errores de él- una grave crisis económica y financiera.

Salvador Allende, desde sus estudios en la Univerdidad de Chile, siempre se agrupó o unió a los partidos de izquierdas y comunistas. Y lógicamente, desde que arrancó su camino político, tuvo que afrontar fuertes acusaciones y hasta expulsiones y “ataques”… de todo tipo (como por ejemplo, en su primera presentación presidencial –en 1952- fue temporalmente expulsado del partido por aceptar el apoyo de los comunistas).



Pero bueno, por fin, el 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano con la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas que se incorporaría al texto constitucional (vale recordar que esto sucedió ya que la Unidad Popular que encabezada Allende, obtuvo en las elecciones el 36,3% de los sufragios. Entonces, el estrecho margen de diferencia con los votos de los otros dos candidatos, obligó a que la elección del socialista fuera ratificada por el congreso, en el que se enfrentó a una fuerte oposición). Pero después de tantas idas y vueltas, finalmente, Salvador Allende fue proclamado presidente chileno.

Desde su comienzo del mandato, las dificultades que el nuevo gobierno debió enfrentar fueron inmensas. Ya antes de la asunción presidencial se realizaron intentos por abortar el proceso, el más grave de los cuales terminó con el asesinato por parte de un comando de ultraderecha apoyado por la CIA del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, que era un decidido partidario de la subordinación del poder militar al civil.

A pesar de eso, la Unidad Popular emprendió la realización de su plan de acción, el cual ponía énfasis en la profundización de las medidas reformistas iniciadas por la administración anterior. Así, se amplió el volumen de tierras expropiadas y se inició la socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas.



Además, como expliqué antes, se concretó la nacionalización del cobre, sin pago de indemnizaciones a las empresas norteamericanas, lo cual significó el enfrentamiento con los Estados Unidos, quienes a partir de ese momento apoyaron abiertamente a los grupos opositores al gobierno socialista.
Este.fue el principio del fin.

Su gobierno, que alcanzaría a durar mil días, terminó abruptamente el 11 de septiembre de 1973, mediante un golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet, durante el cual bombardeó mediante aviones y tanques el palacio de la Moneda, sede del gobierno.

Por el entonces presidente rechazó las exigencias de rendición y decidió suicidarse en el palacio presidencial. Su lugar. Ese lugar donde quiso lograr “algo diferente”. En ese lugar donde quiso lograr: ¿una locura?

Y en estos casos, es imposible no recordar una de las tantas grandes frases que promulgó el Che: “Es preferible morir de pie, a vivir arrodillado”.

Y así, simplemente, Salvador Allende, lo hizo ejemplo.

1 comentario:

  1. El hombre q pudo cambiar america latina!

    pero queda su esperanza de que se abrirán las grandes alamedas!

    Hasta la victoria!

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