jueves, 8 de octubre de 2009

LUNITA TUCUMANA



Por Matías Alba

Corría el 9 de Julio de 1935 en la bella San Miguel de Tucumán –cuando se festejaba un nuevo aniversario de la Declaración de independencia de la Argentina-, y en el seno de una familia muy humilde (descendiente de diaguitas y franceses) nacía una beba “morochita y rellenita”.

Así fue que llegó al mundo La Negra, la querida y respetada Mercedes Sosa. Que el domingo a las cinco y cuarto de la madrugada, aunque era esperado o no, se despidió para siempre a los 74 años.

Pero tranquilos que no voy a deambular por toda su vida, ya sea personal o artística –principalmente porque en estos tres ó cuatro días ya se encargaron todos los medios gráficos y televisivos de hacerlo-.

Aquí y ahora queremos hacer mención y recordarla como lo principalmente fue, una cantante. Una especial cantante. ¿Por qué dijo especial? Porque en su mayoría de los repertorios, La Negra entonaba canciones de otros colegas (porque la verdad que la tucumana no se destacó por ser gran autora de temas); pero igualmente esas letras, en su boca y en su tono denominado científicamente como “contraalto”, nadie puede discutir que los convertía en únicos. Que su dulce voz lograba que “Gracias a la Vida”, “Sólo le pido a Dios”, “Las manos de mi madre” o –más acá- “El ángel de la bicicleta” o “Desarma y sangre” suenen diferentes. Muy diferentes (piel de gallina). Y esa diferencia sólo la Negra podía, puede y podrá lograr.

¿Y las ideologías? ¿Los apoyos políticos? Ese es un tema muy complejo y que obviamente no va a quedar afuera del programa, pero luego con mis compañeros nos ocuparemos de ese tema y de explicar nuestros puntos de vistas sobre la cantante y la política.

No obstante, adelanto que a mi entender, Mercedes Sosa se equivocó políticamente en muy pocos puntos. Además, si me dejo llevar por los dichos de varias personas, La Negra tendría más dinero que el propio Bill Gates por los supuestos cobros que recibía para –según ellos- “venderse” o romper sus ideologías.

Igualmente, creo que ella también lo pensaba, eso es inevitable. Pasa con León Gieco, con Víctor Heredia, entre tantos otros.

Pero volviendo al tema en cuestión, desde acá queremos brindarle este humilde homenaje y despedirnos de una las mejores cantantes de Latinoamérica, decirle adiós a quien llevó la voz Argentina por todo el mundo, decirle adiós a nuestra Negra, a la Reina de los Covers y –como dijo Charly García-, decirle adiós a una de las mejores voces del Rock Nacional.

Adiós señora Mercedes Sosa. La verdad que duele mucho que en este país donde abunda los mediocres, se haya ido alguien que no era para nada mediocre.

Muchas gracias por todo, y buena gira.

2 comentarios:

  1. que manga de idiotas
    haber si se dejan de rascar la pija y se ponen a laburar
    CORNUDOS

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  2. Violetas para Mercedes





    Se nos murió la gran dama,

    Negra Sosa, pacha mama

    de Corrientes,

    que bordó puntos y comas

    en las prisas del idioma

    de la gente.

    Martina Fierro de ley

    que sin dios, patria ni rey

    tiró p'alante,

    antes de decir adiós

    me propuso un blues a dos

    voces distantes,

    distintas, y, sin embargo,

    cerquita del ron amargo

    que consuela,

    que abruma, que mortifica,

    que suma, que santifica,

    que desvela.

    Cuando rompió la baraja,

    hizo del bombo su caja

    de Pandora,

    entre el mestizo y el yanqui

    se quedaba con Yupanqui

    hasta la aurora.

    Todos menos uno, dijo,

    provocando el acertijo

    de Cosquín,

    militante del futuro,

    no pudo con ella el murode Berlín.

    Canto ancestral de Argentina,

    la más frutal de las minas,

    todo es nada,

    no sabe cómo la lloro,

    desafinando en el coro

    de las hadas.

    Madrina de los roqueros

    más intrusos, más villeros,

    menos brutos;

    en calle melancolía

    mi letra y su melodía

    visten de luto.

    Más de una vez la besé

    pero nunca olvidaré

    la noche aquella:

    aquel piano y su voz

    y mi sonanta y la coz

    de las estrellas.

    Me aterran las despedidas

    pero gracias a la vida

    de Violeta,

    Mercedes inventó el son

    que duerme en el corazón

    de los poetas





    Joaquín Sabina, La Chacarita, septiembre 2009

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