sábado, 7 de noviembre de 2009

ÑUBEL CARAJO!



Por Juan Ignacio Apogliessi

Siempre que se hace una historia, se suelen inventar hazañas y se agrandan ciertos detalles para captar la atención del que escucha.

Sin embargo, la historia de Newells no necesita de esos métodos para que uno se siente a escucharla.

Corría el año 1903 cuando Newells Old Boys de Rosario, en la ciudad de historias por demás pintorescas, legalizaba su existencia que ya databa de 1884, cuando un inglés llamado Isaac Newell fundó el Colegio Comercial Anglicano Argentino, en el mismo lugar donde hoy, 116 años después, se alza uno de los clubes de fútbol más importantes del país.

Ya desde el principio, la pelota formó parte de la vida del colegio, debido al fanatismo de Isaac Newell, quien en su llegada al país, entre otras cosas, se enorgulleció de cargar una pelota de cuero y un reglamento de fútbol.



Sin embargo, fue su Hijo Claudio quien fundó a Newells Old Boys como asociación civil, en parte como mandato de quienes formaban parte del colegio, y en parte como homenaje a su padre y madre, ingles y alemana respectivamente, banderas de las cuales se tomó la identificación rojinegra.

Para principios de siglo los jugadores y la gente de Newell’s ya eran los leprosos, apodo adquirido al ser invitados a celebrar un encuentro a beneficio de los enfermos de lepra residentes en el Hospital Carrasco, frente a su tradicional rival Rosario central. La invitación fue aceptada de inmediato por los de Newell's Old Boys. Los adversarios no aceptaron la invitación, y recibieron el calificativo de “canallas”.

La casa de Newells, el Coloso del Parque de la Independencia, ya era en 1911, uno de los estadios de mayor capacidad, aunque muchísimos años después pudo ser remodelado para poder albergar a más de 35 mil personas.



Hasta aquí, el papel social de Newells en Rosario ya daba muestras de su importancia en la zona, lo que se acentuó por 1905, cuando el equipo formado por maestros, alumnos y familiares de los alumnos comenzaron la participación en torneos locales, donde cosechó 17 títulos hasta los años 30.

Fue a fines de esos años cuando Newell’s dio el salto que lo acercaría a la realidad que más de uno conoce: La inscripción en torneos nacionales de AFA. 

Algún leproso de más de sesenta años, recordará aquel primer encuentro oficial por la Primera División Argentina, ese del triunfo enfrentando al Club Atlético San Lorenzo, con un marcador de 2 a 1. Ese año Newell's Old Boys finalizaría el torneo en la cuarta posición, siendo el equipo mejor ubicado del interior de Argentina.

Entre los años 1949 y 1950, Newell's Old Boys emprende un desafío novedoso para la historia del fútbol de Argentina: una gira que lo llevaría a disputar 14 encuentros frente a equipos del viejo continente. La fama leprosa se abría al mundo con las victorias ante Athletic Bilbao, Selección de fútbol de España, Benfica, Hannover y Hertha Berlin, entre otros.



Eso, sería solo una muestra de que el club estaba para grandes cosas.

Ni siquiera el descenso en 1960, ni una acusación de incentivación, frenó la carrera de Newells, quien a fines de 1963 volvió a primera para escribir definitivamente su historia de gloria.

Muestra de ello fue lo sucedido una década después, cuando se coronó campeón del Metro 74, recordado no sólo por ser el primer título nacional de AFA conseguido en el profesionalismo, sino también por lograr la consagración en el estadio de su clásico rival, Rosario Central.

2 de junio decía el almanaque, y el recordado zurdazo de Mario Zanabria aún se ve en más de un sueño leproso.



Como si fuera poco, en el 76, entre la sangrienta realidad del país, Newells hacía historia para todo el fútbol nacional. Un equipo juvenil del club, formado entre otros por jugadores como Marcelo Bielsa y Jorge Valdano, contó con el privilegio de ser el único equipo de la historia del fútbol argentino en representar a una Selección Nacional, en el Preolímpico de Recife, Brasil, donde se obtuvo la medalla de bronce y el tercer puesto de dicho torneo.

Pergaminos e historias fueron forjando otra página de gloria, en 1988, con un equipo campeón que contó solamente con futbolistas de la cantera, hecho único en el fútbol argentino y pocas veces acontecido en el fútbol mundial.

La Copa Libertadores del 89, lo eligió como uno de sus protagonistas, y terminó subcampeón al perder la final ante el duro Nacional de Montevideo.

A mediados de 1990, Newells y un tal Marcelo Bielsa, discreto ex defensor de la cantera, se encuentran para lograr grandes cosas. Con planteos lucidamente ofensivos, la campaña de Bielsa cosecho el Apertura 1990 (disputado palmo a palmo con el River de Passarella), el torneo del 91 (coronando su triunfo en la Bombonera ante el Boca de Tabárez) y el Nacional 92 (que marcó el alejamiento del Loco de la Dirección Técnica, no sin antes conseguir otro subcampeonato de América, esta vez perdiendo la final con el San Pablo de Brasil).



El alejamiento de Bielsa, como el de muchos jugadores, y la posterior debacle futbolística, coincidieron con el inicio del un proceso político diferente a lo que el club estaba acostumbrado. En 1994, el ascenso de Eduardo López, dejó atrás el ideal futbolístico basado en las inferiores y la vida social del club, abierto a la familia, e inauguró una etapa de malversaciones de fondos, patoterismo político, desmantelamiento patrimonial y social del club, y endeudamiento ilimitado que duró 14 largos años.

En este lapso, el apertura 2004, reinauguró la mística leprosa y lo ubicó como el equipo del interior más ganador de torneos de AFA, aunque la realidad política hablaba por sí sola. Newells había sido campeón con jugadores del club sin contrato, el 50% de la plantilla a préstamo, y con deudas por doquier. Lo que se dice, un oasis en el desierto.

La etapa de López llegó a su fin, luego de la acción mancomunada de los verdaderos hacedores de la grandeza de Newell’s. Ex jugadores, entre los que se destacan el Loco Bielsa y el Tata Martino, y simpatizantes con proyectos políticos, pusieron fin a más de una década de impunidad y mafia en Newells.

El 2008, cerca de 6.000 socios del club votaron en las elecciones presidenciales y por amplia mayoría eligieron a Guillermo Lorente, mandato que comenzó y continúa en constante tensión con la barrabrava heredada y mantenida por el detestable López.



Hoy, en busca del revivir deportivo y económico de un club con demostrada historia, Newells llega a 106 años, plagados de buenas y malas. Aunque indudablemente, esta institución es escala ineludible a la hora de desentrañar la historia de la pelota en nuestra futbolera tierra, esa que se nutrió de la inagotable cantera ñubelista, cuna de Zanabrias, Gallegos, Bielsas, Martinos, Batistutas y Messis. Y que hasta se dio el lujo de albergar a un tal Diego Armando Maradona… aunque esa… esa es otra historia.


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