sábado, 7 de noviembre de 2009

SOLO LOS CHICOS



 Por Facundo Bianco

Las reformas suponen mejoras.

Y con la misma apelación a la lógica, los cambios estructurales generan ruido.

Todo es motivo de duda en Argentina. Aunque una política social como la Asignación Universal por Hijo suponga una mejora, se levantan las voces, y todo es mueca, todo es queja, todo es negación y desconfianza.

No podemos culpar de esto al ser nacional, harto de tanto atropello y patada en el culo. De acuerdo o no, el gen argentino carga hoy con la cruz de la baja autoestima. (Des) Motivado por los medios que propalan manipulación a cada segundo, el argentino medio percibe muerte, hambre y tristeza, véala o no.

Nunca una buena.

Triste, solitario y final. Así estamos.

Perdón, perdón... vuelvo de las ramas: la Asignación Universal por Hijo.



La Asignación Universal por Hijo es una buena nueva que no puede pasarnos por alto. Se trata de varias aristas que, al mismo tiempo, encienden debates. De fondo y de los otros, los coyunturales.

La buena es que a partir de diciembre, más de 5 millones de chicos van a cobrar un dinero, simplemente por ser niños. O mejor dicho, por ser niños y pobres.

Asistencia, presencia del Estado, redistribución de la riqueza. Todo eso es este plan que pretende incluir, en el corto plazo, a muchos niños más.

Vamos por puntos, para despejar o reforzar algunas dudas técnicas sobre esta asignación.

. El plan está destinado a aquellos niños y adolescentes residentes en Argentina, que no tengan otra asignación familiar prevista por la presente ley, y pertenezcan a grupos familiares que se encuentren desocupados o se desempeñen en la economía informal.

. Los 180 pesos se abonarán a uno solo de los padres o tutor, por cada menor de 18 años que se encuentre a su cargo, o sin límite de edad cuando se trate de un discapacitado.

. Se abonará por cada menor acreditado por el grupo familiar hasta un máximo acumulable al importe equivalente a 5 menores. Sobre este punto, Amado Bodou explicó que la suma da mas o menos como una jubilación, y que la idea es alcanzar la mayor cantidad de niños posibles.

. El beneficio no incluye a los trabajadores "que se desempeñen en la economía informal que perciban una remuneración superior al salario mínimo, vital y móvil".



. Los monotributistas sociales, los que trabajan en cooperativas, percibirán la asignación. Los que no lo van a cobrar son los autónomos que ganen más de 4800 pesos.

. Sobre los requisitos para acceder al subsidio, el artículo 6º precisa que "el menor sea argentino, hijo de argentino nativo o por opción, naturalizado o residente, con residencia legal en el país no inferior a 3 años previos a la solicitud".

. El artículo 7º fija que la asignación se abonará en un 80 por ciento a través del ANSES, y que el restante 20 por ciento "será reservado en una Caja de Ahorro a nombre del titular en el Banco Nación. ¿Por qué? Así lo explicó Amado Bodou: “Ese 20 por ciento lo cobrarán una vez por año, presentando la documentación que demuestre que los menores de cinco años están vacunados y yendo al colegio. La pobreza no tiene que ver sólo con una cuestión de ingresos: también es salud y educación. Se podría haber optado por cancelarles el beneficio a los que no cumplan esos requerimientos. Pero creemos que es mejor que generen ese ahorro y que juegue como un motivador para cumplir con la obligación de ocuparse de los chicos”.

. En el caso de menores de cinco años, el titular deberá acreditar "el cumplimiento de los controles sanitarios y el plan de vacunación". Y para niños en edad escolar, "la certificación que acredite además, el cumplimiento del ciclo escolar lectivo correspondiente".

. Se destinarán fondos de la ANSES para bancar el plan, que estima un gasto de 10 mil millones de pesos.

. El beneficiario no deberá presentarse en la ANSES para asociarse, sino que será la ANSES quien se comunique con él.



Vistos los aspectos técnicos más importantes del plan, se abre el debate y comienzan a verse incongruencias, desplantes, planteos inconsistentes, alejados del análisis y abrazados al combate preelectoral. Y también, por supuesto, voces que suman al debate.

Lo cierto es que al llegar a 180 pesos, la cifra ronda un 40 por ciento arriba de lo que se calculaba, alcanzando así los reclamos de máxima de la oposición. De todos modos, medios y políticos opositores patalean porque el plan no llega a la universalización, ya que incluye, solamente, a las familias de desocupados y trabajadores en negro.

Desde algunos sectores insisten con la idea de que se abarque también a los niños que no viven en condiciones de pobreza, para así evitar el clientelismo. Me apropio, por incapacidad idiomática, de las palabras de Eduardo Aliverti en Página/12, donde describió esta opción como “un criterio según el cual es necesario cometer una injusticia al único efecto de no sospechar que pueda perpetrarse una injusticia mayor”.

Hay planteos intelectualmente honestos, y hay otros que berretizan el panorama. Definitivamente, ya no sorprende ver a Carrió exigir la inclusión de todos los niños del país, cuando mantuvo una oposición fervorosa, tanto a la nacionalización de los fondos de las AFJP como al aumento de las retenciones, sin los cuales el programa sería obviamente imposible.

No se trata de defender el plan ante cada ataque. Estas prácticas asistencialistas del Estado serían mucho mejores si el dinero, en vez de partir de la ANSES, partiera de quienes más tienen. Una reforma impositiva y redistributiva, con todas las letras.

También, ciertamente, el asistencialismo no resuelve el problema de fondo de la pobreza, si el mismo Estado no garantiza, por ejemplo, el derecho al pleno empleo o a las condiciones de vida básicas.

Lo mismo sucede con el clientelismo, tan típicamente argento, al que nos tiene acostumbrados la clase política. Se puede reducir el margen, pero el clientelismo no desaparecerá hasta que no haya una decisión política y un cambio cultural importante.



Así las cosas, algunas señales son positivas en un mundo que todavía acusa el golpe de una crisis económica intensa.

Nada es perfecto acá, bien al sur. Pero es imposible dudar de las bondades de una noticia como ésta, si se la mira desde el humanismo más básico, sin intereses electorales que evidencian una mediocridad que entristece.

1 comentario:

  1. es asi, estoy totalmente de acuerdo, como decis es dificil dudar de las bondades de este decreto, pero en el plano politico siempre surgen objeciones de la oposicion y es natural que ocurra pero debemos marcar limites eticos a la misma, porque me parece que en algun punto se esta haciendo mucho daño al pais con opiniones como la de elisa carrio.

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