domingo, 1 de noviembre de 2009

VIENTO DEL SUR



 Por Matías Alba

Un giro a la izquierda. Sí, así se podría denominar la nueva camada de algunos presidentes que asomaron en América Látina en los últimos años.


Pero esa denominación –lamentablemente o no- se podría tomar equívocamente por algunos mal intencionados o por los que esa “dirección” no la tomarían nunca en su vida.

Por eso mismo, para evitar problemas, hablemos directamente de algunos nuevos mandatarios con aires de renovación necesarias desde hace tiempo (especialmente en algunos países). Y que no sólo le viene nada mal a América del Sur, sino a todo el mundo.

Por ejemplo, en este caso, hablaremos de los presidentes Evo Morales y Lula Da Silva –de Bolivia y Brasil respectivamente- ya que ambos festejaron tener una pata de gallo más, en esta semana.



 Empezaremos con el Boliviano: Juan Evo Morales Ayma nació en Orinoca, Oruro, el 26 de octubre de 1959. Es de origen uru-aymara y político, activista y dirigente sindical boliviano de orientación socialista, que asumió el cargo de presidente el 22 de enero de 2006 y -como todos sabemos- lo ejerce hasta la actualidad.

Morales ha despertado interés en el mundo por ser el primer mandatario de origen indígena en la historia de Bolivia, a lo que se suma su propuesta de realizar cambios radicales en las estructuras de variados ámbitos nacionales.

Obviamente, esas ideas “raras” (o como también afirmé en el texto dedicado a Salvador Allende del miércoles pasado: ¿esas ideas locas?) hicieron que caigan sobre él y su Gobierno una lluvia de críticas. Era obvio, el Norte y sus ideas “liberales” nunca duermen.

Morales es el máximo dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), el cual lideró gran parte de las protestas sociales ocurridas en Bolivia en los primeros años del siglo XXI, reclamando principalmente la recuperación de la propiedad estatal plena sobre el gas y otros hidrocarburos, dados en concesión a privados durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, entre 1993 y 1997.



 En las elecciones presidenciales de 2005, Evo Morales obtuvo casi el 54 % de los votos, lo que le permitió acceder al Gobierno y ser el tercer mandatario en la historia boliviana que fue elegido por mayoría absoluta de votos (el primero fue Hernán Siles Zuazo en 1956 y el segundo fue Víctor Paz Estenssoro en 1960).

Y desde sus primeros discursos, Evo declaró (como expliqué antes) la necesaria y especial necesidad de la nacionalización de los hidrocarburos, cuya propiedad en boca de pozo se encuentra en poder de empresas petroleras transnacionales, a través de concesiones que catalogó como nulas de pleno derecho.

Finalmente, la promesa se hizo realidad el 1 de mayo de 2006, después de arduas negociaciones con las Empresas Transnacionales (quienes nunca había ratificado sus contratos con el parlamento nacional), se firmaron nuevos contratos donde Bolivia pasó a tener la mayoría de las acciones de las empresas petroleras. “El estado recupera propiedad, la posesión y el control total y absoluto de hidrocarburos”, indicaba Morales, cumpliendo lo prometido.

Gusto o no, era verdad. Y guste o no, esa medida es una de las más importantes del último lustro por esta parte de la Región.



Morales le había dado a las compañías extranjeras un plazo de seis meses como “período de transición” para renegociar los contratos, o la expulsión del país. Sin embargo, el presidente indicó que la nacionalización no tomaría la forma de expropiaciones o de incautaciones. Vale recordar que las ganancias del Estado por el gas aumentarían hasta los $ 780 millones el año siguiente, ampliando casi seis veces si se compara con el año 2002.

Y siguiendo con los cumplidos, en otra de sus acciones, Evo decidió reducir su salario en un 57%; el salario de muchos otros funcionarios del gobierno y la administración pública fue igualmente reducido, ya que según la ley ningún empleado público puede percibir un salario mayor al del presidente. También anunció su intención de llevar ante los tribunales a su predecesor, Eduardo Rodríguez Veltzé, y al entonces ministro de Defensa, Gonzalo Méndez Gutiérrez, acusándolos de traición a la Patria, por haber transferido 28 misiles tierra-aire de fabricación china que se encontraban en los arsenales bolivianos, a Estados Unidos para ser "desactivados".


Otra acción significativa emprendida por el gobierno del MAS fue la campaña de alfabetización lanzada en el primer año de legislatura. Para ello se puso en marcha la campaña “Yo sí puedo” con participación y asesoría de los gobiernos de Cuba y Venezuela. Y en agosto de 2008, Morales fue sometido a un referéndum revocatorio junto con ocho prefectos estatales y ratificado en su cargo al obtener el 67% de los votos.
Por ahora dejemos un poco de lado al Boliviano y nos ocuparemos de su colega brasilero, Luiz Inácio Lula da Silva. Lula nació en la ciudad de Caetés, el 27 de octubre de 1945. En 1969 fue elegido dirigente del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo, para llegar a ser su presidente en 1975.



Lula fue uno de los líderes sindicales que retomaron la práctica de manifestaciones públicas a gran escala, que se habían abandonado desde el endurecimiento represivo de dictadura militar en los 10 años anteriores. Durante el transcurso de las manifestaciones, la idea de fundar un partido representante de los trabajadores fue madurando, y, en 1980, fue fundado el Partido de los Trabajadores (PT).

Finalmente, con esa bandera, el 27 de octubre de 2002 (día de su cumpleaños) Lula fue electo presidente de Brasil, derrotando al delfín de Cardoso, José Serra del PSDB.

Lula ganó esas elecciones con el mayor número de votos de la historia democrática brasileña (52,4 millones de votos) alcanzando el 61% de los sufragios. En su discurso de diplomación, Lula declaró entre sollozos: “Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mí país”. Así respondía a los numerosos ataques que había sufrido por sus carencias en educación formal, que muchos consideraban incompatibles con ocupar el cargo más importante de la República.



El nuevo gobierno, al momento de conformarse, fue considerado por la prensa internacional como un nuevo horizonte para una posible "nueva izquierda".

Lula -calificado por sus asesores como “testarudo, obsesivo y trabajador”- logró reducir los índices de pobreza de 38,4% a 24,6%, creó millones de cupos escolares, aseguró servicios sanitarios para las clases menos favorecidas, creó puestos de trabajo y aumentó los créditos a bajos intereses. La calificadora internacional Standard & Poor’s puso a Brasil en la categoría de Grade Investment, es decir, en el mismo lugar de las grandes potencias.

En el plano internacional, su gobierno se convirtió en el líder regional. Fue su idea crear la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para tomar distancia de Estados Unidos y, a través de Mercosur, promovió la economía. Se dedicó a buscar rutas comerciales con África y es promotor de la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, buscando que Brasil sea un miembro permanente del mismo.



Además, su gobierno liberó más trabajadores en un año que el anterior gobierno en todo el tiempo que estuvo al frente del país. En las acciones de los fiscales del trabajo, cerca de 12.400 trabajadores en estado de esclavitud o trabajo degradante fueron liberados a partir del 2003.

Luego, el 1 de octubre de 2006, Lula participó nuevamente en las elecciones presidenciales y obtuvo un 48.61 por ciento de los votos contra un 41.64 por ciento del socialdemócrata Geraldo Alckmin, por lo que se debió realizar una Segunda vuelta electoral. En estas, el líder del PT triunfó con una aplastante victoria, obteniendo el 60,82 por ciento de los votos populares, convirtiéndose en el presidente de Brasil hasta el año 2011, nuevamente, con el mayor número de votos de la historia democrática brasileña (más de 58 millones de votos).

Datos para nada menores.

Luego de confirmarse su victoria, Lula proclamó la llegada de una "nueva era" a Brasil y convocó "a todos los brasileños, a empresarios, sindicalistas e intelectuales, para construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria". Anunció la formación de un gobierno de coalición abierto a los mejores y un pacto nacional contra la pobreza, la corrupción y la inflación.



Por su parte, gracias al buen nivel económico, Brasil obtuvo las sedes de los dos eventos deportivos más importantes a nivel mundial: la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 que se realizarán en Río de Janeiro. Estos son unos votos más a su mandato presidencial.

Señores, estos son Evo Morales y Lula Da Silva, dos presidentes, dos mandatarios que –como absolutamente todos- tienen sus errores, sus equivocaciones políticas, pero estoy convencido que sus nuevas ideas renovadoras quedaron demostradas que hacían falta en sus países y en todo América Latina. Pero no sólo por implementar diversos proyectos que le hacen muy bien a la política y a la economía de sus regiones, sino también para “limpiar” la mugre que dejaron las “ratas” que desfilaron anteriormente por los gobiernos boliviano y carioca.



También creo que tenemos que aprender a respetar las maniobras de estos presidentes y, sobre todo,… comprenderlas.

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