jueves, 3 de diciembre de 2009

EL OCASO DE LOS BARRILETES



 Cuento de Flavio Cianciarulo, adaptado por Facundo Bianco, e interpretado para Esquivando el Éxito por Alba, Apo, Eze y Chaucha.

Volar es lisa y llanamente lo que nos gusta. Un hilo, cañas ligeras, buen papel color y listo. El loco Martes es demasiado fifí para entenderlo, típico personaje de zona norte, concheto y cabrero hasta los dientes. El Toto, en cambio, es resentido y burlón. Y digo lo de resentido porque enseguida te señala con sorna el reloj que tenes, o los licores que él jamás tomó. Hay otro personaje en esa barra de amigos entrañables, bonaerenses locos incomparables: el Gordo. Inseguro, acomplejado, no sabe decir que no a nada, y no ha dado la cara en más de una ocasión. Se escapa. Dispara para el otro lado. Pero no es un mal bicho, eh...

Es sólo el hecho de volar por volar; donde se te canten las tarlipes. Y nada de hi tec rommance, ni radios que sintonizan el mundo entero. Cañitas en cruz, papel barrilete, cintas y cola de carpintero. Listo. Los colores, a elección: Racing, Independiente, Tigre, Huracán, Claypole… ¡Mira si tenes colores para elegir!

Lo que pasa es que se resisten a ser anacrónicos, sienten en su alma el estigma del olor a encierro y humedad, como ese que tienen los ancianos cuando uno los va a visitar a la casa. ¿Por qué no abren las ventanas? ¿Es moderno airearse?

El Loco Martens recibe todo tipo de mensajes al papel en su fina columna vertebral de hilo. Ágil y polifacético, observa el verde de la playita de Olivos, desde lo alto, antes de llegar al río. Erguido y feroz, grita:

LOCO MARTENS: ¡Este es mi jardín!



Bicharraco construido en La Lucila, con materiales de importación y exportación; lleva los colores de una valiente institución de rugby, y, sobre todo, el atributo de la buena puntería. Se trata de ser certero, dañar y humillar al prójimo con una bromilla pesadita. Perfume de la prepotencia. Muchas risas. Lleva siempre una Gillette que le incorporan a su cola-cometa, brillante, con la cual cercena más de una vez a algún colega. Los daños a veces son irreparables, y quedan las víctimas todas descuajeringadas y olvidadas en el piso por el niño propietario, que los abandona y los deja ahí, mientras El Loco sonríe triunfante y despliega piruetas osadas.

LOCO MARTENS: De todos modos no somos muchos por estos lares. Sin embargo sé que en el oeste y en el sur abundan los de nuestra especia. ¡Acá yo soy único!

Y ahí saltó Toto…

TOTO: La verdad es que no me gustan nada los conchetos. El Loco zafa, pero los demás, no hay con qué darles. Se creen no sé qué. Petulantes, desinformados, brutos encubiertos, maleducados disfrazados de bien educados, groseros camuflados de finos, reaccionarios, ignorantes vestidos de nada. La gente humilde es mil veces más honesta, educada, recta y respetuosa.

También estaba Marvel Lamboryini Fender, y toda su loca bohemia porteña de aquellas épocas. Solía volar allá, por el centro, cerca de la confitería Ideal. Había que verlo, todo un lujo. En su estructura romboidal gigante, llevaba un ancho de basto de fino tramado. Noctámbulo furioso, escolasero y escabiador como pocos. Parece que un día, el que era su propietario, empedernido perdido en el vicio de la baraja y los dados, lo jugó porque era lo último que le quedaba, perdiéndolo en la última vuelta de naipes. Marvel Lamboryini Fender terminó en un arcón de cosas viejas, todo deshuesado el pobre, en Cañuelas.

TOTO: Mirá que era bohemio eh, eso de apasionarse con aquellos cielos del barrio de Versalles…

Pero es difícil, la modernidad nos alcanzó como un huracán imprevisto sin aviso previo, año 1964, los edificios altos en Buenos Aires, el pop se desnuda en Hapenings, yo no entiendo nada de nada: una vaca toda pintada de dorado en un pedestal como muestra artística. Dejame de joder che, adónde hemos llegado.

¿Y el Pulpo Donado?

TOTO: Uhhhh... Ese es moderno y tecnócrata hasta la médula... Y también predice el futuro, ¿sabías? Dice que los barriletes bonaerenses son de la mejor calidad del mundo. También los humanos, porteños, son de lo mejorcito del planeta. El mundo necesita siempre de la opinión de un especializado en Buenos Aires, sea contador, tren de juguete, filete de merluza o saxofón. Es más, Argentina es el mejor país del mundo porque tiene a Buenos Aires como capital. Los mejores calefones a rosca coronada con mariposa se hacen ahí. Así sostiene el Pulpo Donado que es la cosa.



Un día sobrevolábamos el Canal, allí donde termina la avenida Cazón, entre Tigre y San Fernando. El barrio tiene una murguita de pibitos que la rompe, se llama “Murukutanga”. No tienen muchos bombos con platillo porque son caros, entonces tocan con chapas, bombo pelado, donde pueden. Tenes que ver cómo suena y cómo bailan… se funden en un verdadero rito ancestral tribal…

TOTO: Ahí pasa el vecino Beauchamps en su flamante Kaiser Caravella. Al hijo no lo deja remontar barriletes porque dice que es cosa de mersa, ¿podes creer, che?

LOCO MARTENS: Ese es un nuevo rico que compra y vende jugadores de fútbol, un grasa con mosca, un caído del catre. Se hace el canchero y habla fuerte para hacerse notar. Dice que hay una banda que toca un ritmo nuevo, le llaman rocanrol. Son unos melenudos que se hacen llamar Los Beatles. Dice que él viajó y los conoce, pero que no le gustan.¡Tomátelas! A mí que no me hablen de tilinguerías.

TOTO: Es un gil, gorila, careta y garca. Está lleno de esos fifís. Al nene se le hace agua a la boca cuando ve a los pibitos en la plaza con los barriletes.

LOCO MARTENS: ¿Nunca te hable del carrito de rulemanes del hijo de Beauchamps? Eso es cosa seria. Tiene tapizado, piso de parquet, espejos y forma aerodinámica. Habla dos o tres idiomas, porque el pibe se lo lleva cada vez que viaja con la familia.

TOTO: Pero escuchame salame, eso por más grosso que sea no es más que un juguete, y nosotros somos mucho más que eso.




TOTO: ¡Nosotros volamos, papá! No sé cómo se te ocurre compararnos, carajo. Seguramente aquel cachivache durará más, pero nosotros tenemos la vida de una torcaza.

GORDO: Doña Iris dice que la vida es eterna. Parece que se junta con unos budistas. Vino un japonés con su familia a vivir a Buenos Aires, y les habla a todos los que se reúnen en la casa de ella, les hace bien escucharlo al ponja…

LOCO MARTENS: mmmm… ¿no serán comunistas esos? Mirá macho, la vida es simple: Los comunistas son malos, bichos feos de mal aliento, los derechistas son gente de bien. El mundo es perfecto, hay buenos y malos, negros y blancos, pobres y ricos, grasas y finos… Tan simple como eso.

TOTO: Vo’ estás en pedo Loco, las cosas no son así de fáciles, hay grises y penumbras.

Fijate esta cálida postal de primavera: placita de Canal de San Fernando, una mamá y un pibito tirando burbujas al aire, dos bonchas jugando un cabeza, el agua del canal, la murga ensayando, el vigilante de la esquina, un yirito ahí en el banco, el borrachín, nosotros en pleno vuelo mirando todo desde arriba… todo, todo es pueblo… el sin fin de la cotidianeidad, los vecinos sentados en las sillitas frente a la puerta de sus casas, porque afuera está lo de relacionarse con la gente del barrio…



GORDO: Deberían observar y probar otros vientos. Me contaron que en Necochea hay un barrilete súper sport de color albiceleste, con cola-cometa interminable de cuatro salidas, que hace loopings…

TOTO: ¿Y eso qué, Gordo? No te entiendo, vos y tu inseguridad, tu baja autoestima. Pareces un juguete céntrico, plagado de pudores y complejos.

LOCO MARTENS: Los bacanes del centro son más complicados, caqueros les dicen. ¡Mirá que pelotudez!

GORDO: Sí, andan mucho con lanchitas de lata que navegan movidas por unas velitas, ¿las viste? Las usan los pibitos en la bañadera.

TOTO: Mirá si voy a tener tiempo de mirar semejante gilada. De donde yo vengo, la gente labura todo el santo día, y los pibes no me tienen más que a mí, una gomera y gracias. Qué lanchita de lata y una vela…

GORDO: Los barriletes tenemos ciertos pudores de los que no podemos huir. El pibe que me tuvo por primera vez, me abandonó por los autito, y la colección de marquillas de cigarrillos importados. Pero eso no es lo que cuenta, es efímero, todo nos lleva al mismo lugar, vengas de donde vengas, seas lo que seas. Un hilo fuerte nunca será una tanza de pescador de tiburones. “Ponéle tanza”, le insinuamos al pibe que nos manipula. “Ponele hilo ágil y blando para ser veloces en el vuelo”, “sacale peso de aquellas cintas”. Todo es la misma historia. “Allá en el horno se vamo’ a encontrar”.

El Gordo emprende el vuelo y canturrea:

SOY DEL BARRIO MONDONGO,
VUELO Y VUELO,
TOMÁ Y TAMBOR…

Supongo que eso es lo que llaman música de protesta, ¿no? Música Beat, dejame de joder… Deberían aprender y tomar el legado de Discepolín. Un viaje a lo profundo del humor, poesía valiente y maravillosa.



Una más del Pulpo Donado: Dice que mañana los techos llegarán a alturas inimaginables, y los pibes reemplazarán los barriletes por objetos con pilas interminables. No quedarán más cañas ni celofanes. Todo será de materiales nuevos, nuevas aleaciones.

Cambiará también el gusto y el sentir de la gente. La expresión popular descansará en los museos. Los anti-tecnócratas serán considerados subversivos, y las mañanas serán números binarios.

TOTO: Entonces muchachos, beneméritos colegas del vuelo por el placer, disfrutemos de este momento aquí en los cielos de nunca acabar, porque mañana ya no existiremos, ni siquiera nuestra descendencia, polvo en el viento seremos…

A penas el Toto terminó con su predicción, el Loco Martens, el Gordo y él, cortaron violentamente sus hilos al grito de UY, UY, UY, para sorpresa de los pibitos que los comandaban, perdiéndose velozmente en la inmensidad de aquel cielo azul que cubría aquella tarde de primavera del ’64, en la placita de Canal, ahí entre Tigre y San Fernando, donde termina la avenida Cazón.

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