lunes, 4 de enero de 2010

HASTA QUE CHOQUE CHINA CON AFRICA



Por el Gordo Apo

Los años 50 es una época donde la música, la historia, el arte y la moda fueron testigos de grandes cambios que iniciaban la fama de personalidades como Elvis Presley, Marilyn Monroe y los Beatles, entre otros.

Como si fuera poco, esos mismos años cincuenta fueron testigos de la llegada al mundo, en diferentes partes del mismo, de dos íconos de la mismísima historia de nuestra música: Federico Moura y Luca Prodan.
Federico Moura nacía un 23 de octubre de 1951, en Ciudad La Plata, siendo el cuarto de seis hermanos. La música fue su lugar, desde muy pequeño.

Menos de dos años después, en Mayo del 53, en Roma nacía Luca Prodan, hijo de una escocesa y un italiano y cuya niñez se basó en el puro impulso, en medio de una educación muy importante compartida con el príncipe Carlos, que lo llevaba a golpear a “dos compañeros por día”, tal como el mismo se encargó de decir muchos años después.



Así, la llegada al mundo de Federico Moura y Luca Prodan se produjo temporalmente tan cercana como serían sus influencias por estos pagos de allí en más.

Sus inicios fueron algo dispares. Moura comenzó su camino musical en la adolescencia con el grupo Dulcemembriyo, que se basó en Covers de bandas como The Who, Steppenwolf y Black Sabbath, entre otras.

Esa etapa fue solo el preámbulo de su verdadero destino, a los 29 años, al ocupar la voz líder del conjunto "Duro", que integraban sus hermanos Julio (guitarra) y Marcelo (teclados), además de Enrique Muguetti (bajo), Ricardo Serra (guitarra) y Mario Serra (batería) y que con idéntico repertorio, pero ya con el nombre definitivo de "Virus", tuvo su debut oficial el 11 de enero de 1981.



Luca, por su parte, en Londres formó su primera banda: The New Clear Heads, contemporánea de bandas punk y donde Prodan empezó a dar vida a canciones que, al igual que la banda de los Moura, se hicieron realidad en 1981, cuando Córdoba era el escondite de Luca en su intento de dejar atrás la pesadilla de la heroína heredada de su vida europea y cuando SUMO comenzaba con Sokol al bajo, Daffunchio a la guitarra y Stephanie Nuttal (una amiga inglesa de Luca) a la batería, quien se alejaría tiempo después, pasando Sokol a la batería, y sumando a Roberto Pettinatto en saxo, Diego Arnedo en bajo y Ricardo Mollo en guitarra.

Moura y Virus subieron a la fama a través de discos "Wadu Wadu" (1981), "Recrudece" (1982), "Agujero Interior" (1983), "Relax" (1984), "Locura" (1985), "Virus Vivo" (1986) y "Superficies de Placer" (1987), en una carrera ascendente, alcanzando más de 400 mil copias vendidas, sin incluir posteriores reediciones digitales. También tuvo una participación decisiva en la profesionalización del grupo Soda Stereo, al cual le produjo su disco debut en 1984.

Con letras sensuales y ritmos bailables, se destacan temas como "Wadu Wadu", "El 146", "El Probador", "Hay que salir del agujero interior", "Una luna de miel en la mano", "Imágenes paganas" y "Superficies de Placer", entre otras. Y en ese sentido, la imagen de Federico fue importantísima.



Luca y Sumo, por su lado, explotaron con laburos como Corpiños en la Madrugada (1983), Divididos por la Felicidad (1985), Fuckin' Versions (1985), Llegando los Monos (1986), After Chabón (1987) y además de otros discos editados después de la muerte de Luca como Fiebre (1989), Greatest Hits (1991), The Colection (1991), Corpiños en la Madrugada (1992) [reedición], Obras Cumbres (Sumo) (2000) y Ultra Rare Trax 1,2 y 3.

Sus caminos tenían similitudes y diferencias. Virus criticado por su carácter de rock bailable y tildado de elemental, frente a Sumo y su cancionero en ingles, en un principio, y castellanizado paulatinamente.
Sin embrago, muchas de las críticas a unos y a otros nacieron de los propios protagonistas de esta historia, mutuamente.

Luca opinaba, y no bien, de Virus. “No me dan nada”, llegó a decir.

Moura, no se quedaba atrás y llegó a decir que "Luca Prodan se tuvo que meter el inglés en el culo y hacer letras como -La Rubia Tarada- para shockear a señoras burguesas".



Toda una rivalidad, de dos tipos que supieron transformarse en íconos con famas repentinas y merecidas, y que continuó después de sus muertes.
Muertes que le llegaron como resultado de adicciones y descuidos que terminaron con sus vidas pese a su inmortalidad artística.

El 22 de diciembre de 1987 vio irse a Luca, por las hemorragias resultantes de la cirrosis producto de la ginebra que había reemplazado a la heroína. En una nota el propio Prodan vaticinó su muerte meses antes.
El 21 de diciembre del 88, Federico Moura era vencido por el no tan conocido HIV, luego de dos años de desgaste extremo.

Habían nacido casi con dos años de diferencia, y se fueron casi con un año de diferencia, como un guiño del destino, que les había otorgado popularidad recién entrado los 80 y los despedía llegando a los 90.



Indefinibles y dignos de recordar, Luca Prodan y Federico Moura dejaron un legado inmenso en las generaciones que los vieron, antes o después de morir.

Ambos, con sus similitudes y sus diferencias, fueron piezas claves de la música en tiempos en que la dictadura le devolvía el país a la democracia y recordarlos es simplemente entender el origen de todo lo que la música cambió con ellos como exponentes hasta hoy.

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