lunes, 15 de marzo de 2010

UN PETISO CON ALTURA


Por Apo

Decir que Jorge Guinzburg fue un periodista, humorista, productor teatral y conductor de televisión y radio, es quizás quedarse corto. No es fácil definirlo. Su talento lo paseo por todos los lugares desde donde se puede laburar en los medios. Entrevistador hábil y carismático, sus laburos eran divertidos aunque no por eso no dejaban de tener su faceta inteligente y ubicada.

Pero el mismo se definió y que mejor que el para hacerlo.


Se crió en el barrio porteño de Flores, aunque el declaró que no sabe donde vivía, y luego de iniciar la carrera de Derecho que abandonaría al poco tiempo, Guinzburg eligió inscribirse en el Profesorado de Arte Dramático mientras trabajaba como taxista.

"No sé exactamente de qué barrio soy. Unos dicen que se llama Santa Rita, otros dicen Villa Mitre... Digamos que queda entre Flores y Villa del Parque. Lo que sé es que nací en el Hospital Israelita, donde mi abuela trabajaba de enfermera", explicó en una entrevista.

Sin dudas, escuchar a Guinzburg hablar sobre su infancia permitía al espectador u oyente divertirse a rolete.

Mientras, aunque parecía que no, con su amigo y posterior colega Carlos Abrevaya, comenzó a escribir historias que luego se convirtieron en libretos, cuyo primer gran destino publico fue el programa Pinocheando que conducía Juan Carlos Mareco por radio Rivadavia. Luego desempeñaron la misma tarea en Fontana Show, el programa de Cacho Fontana.

Así, su laburo en radio comenzó con la pasión con la que el mismo recuerda a su madre escuchando radioteatros como los Perez García y Sandokan, entre otros.

Desde ese tiempo, ya Guinzburg junto con su ex compañero de primaria, daban muestras de que estaban para cosas importantes. Y muestra de ello fueron sus participaciones en gráfica, radio y TV.

Su forma de trabajar y tomarse la profesión lo llevó a ser unánimemente un tipo muy querido en el ambiente, algo no muy común.


Satiricón y la historieta Diógenes y el linyera (en la contratapa de Clarín) en gráfica junto a los dibujos de Tabare, El ventilador y Punto G en radio. Un lugar aparte merece La Noticia Rebelde, un programa que revolucionó la televisión y la forma de hacer humor. Y luego los recordados ciclos de Peor es Nada, La biblia y el calefón y mañanas informales, entre otros.


Con la conducción de Raúl Becerra, Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya hizo su aparición en 1986. Este programa marcaría un antes y un después en el periodismo humorístico argentino, luego continuado por otros programas como Caiga Quien Caiga. El programa se caracterizaba por un estilo irreverente, que rompía con los códigos humorísticos más conservadores y tradicionales que había hasta el momento.

Un gran recuerdo fue la nota que Jorge le hizo a Chespirito, mezclando seriedad y humor


Estaba casado en segundas nupcias con Andrea Stivel. [4] Guinzburg y Stivel -14 años menor que él, hija del recordado productor y director David Stivel, en palabras del conductor "el tipo más importante que tuvo la TV argentina"- se conocieron en 1986, en los pasillos de ATC, cuando él hacía La noticia rebelde y ella Mesa de noticias. Cuenta la leyenda que cuando ella, con su físico imponente y su metro setenta y cinco, pasaba por la puerta de su oficina, él gritaba "salió la grande", aunque siempre se ocupó de aclarar que, aunque su belleza lo había impresionado desde el primer momento, lo que lo enamoró fue su "inteligencia y su sentido del humor". Para entonces él tenía un matrimonio y dos hijas, Soledad (hoy de 32) y Malena (30). Pero el flechazo fue mutuo y en 1987 ya se habían mudado juntos. En diciembre de ese año nació el primer hijo de la pareja, Sasha (20), y en octubre de 1989 el segundo, Ian (19).

Era hincha fanático del Club Atlético Vélez Sarsfield desde la infancia. En reiteradas oportunidades realizaba reportajes o invitaba en sus programas a personajes relacionados a la institución; además de referir constante y públicamente su pasión por "El Fortín".[5] Desde abril de 2008, en su conmemoración, en el Estadio José Amalfitani, el remodelado sector para la prensa escrita lleva su nombre.

Peor es Nada ha sido otro gran ciclo de Guinzburg, con sketchs imperdibles junto a Horacio Fontova y una sección de entrevistas inolvidables. Maradona estuvo allí y se sometió al interrogatorio divertido y audaz del gran Jorge.



Un problema de asma desde su juventud, lo llevó a hacerse psicoanalizar. A partir de su experiencia personal durante las sesiones de psicoanálisis, publicó una columna dominical en el diario Clarín titulada "Desde el diván" donde relataba y analizaba la realidad. Su análisis duró más de treinta años. En el año 2006 publicó el libro Sesiones extraordinarias (desde el diván) que reúne sus columnas publicadas.

Entre 2005 y 2007 Guinzburg condujo el programa matutino Mañanas informales por Canal 13 de Buenos Aires. En una de las emisiones de este último programa el conductor perdió una apuesta y tuvo que afeitarse el bigote en cámara, después de 30 años llevándolo consigo. Guinzburg no pudo participar en todas las emisiones de la última temporada del programa a causa de los problemas de salud que lo llevarían a la muerte.
Sin dudas, mañanas informales fue un producto que a Guinzburg lo hizo muy feliz.


El 2007 lo castigó duro. Tuvo una neumonía y un "derrame pleural" que lo alejaron de la pantalla. "Fue un año difícil, con dos meses en los que me agitaba con sólo vestirme. Uno de los peores días fue el 9 de julio: yo acostado, el médico al lado y la nieve a través de la ventana. La gente armaba muñecos y yo estaba hecho bolsa", contó.

Hasta último momento le peleó a su enfermedad. "Soy un luchador en todo, no soy de rendirme".

Cuando tuvo que explicar su enfermedad, en una entrevista contó: "Es consecuencia de un tema histórico, mi viejo problema bronquial. Un resabio de mi infancia que cada tanto, me juega una mala pasada. Y este año (2007) me afectó más que de costumbre".

Jorge Guinzburg falleció el miércoles 12 de marzo de 2008 después de las 10:30, luego de haber sido internado en la clínica Mater Dei seis días antes por la fractura de una vértebra. Tenía 59 años de edad, y estaba afectado por una enfermedad pulmonar (un derrame pleural y una neumonía generados a partir de un cáncer pulmonar). Si bien desde hacía mucho tiempo sufría esta enfermedad y la gran mayoría de personas, entre ellos periodistas que trabajaban en los medios de comunicaciones lo sabían, nunca nadie informó sobre esto, ya que él no lo quería decir.

Guinzburg falleció 4 días antes del comienzo previsto para la cuarta temporada del exitoso programa Mañanas Informales.

Quizás su mujer fue quien mejor lo definió cuando recibió un premio póstumo de su marido.


Para explicar su éxito no hace falta precisar el dinero ganado o de las reales audiencias masivas o de los Ocho Premios Clarín Espectáculos y diez Martín Fierro. Su éxito estuvo fundamentado en la admiración de la gente que lo seguía y de la admiración de la gente que trabajaba con él.

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