sábado, 3 de abril de 2010

DISCOS DEL CARAJO IX: TERCER ARCO


Por Chaucha

“El Pedromóvil atravesó el foso de la ciudad amarullada, la anhelada y paradisíaca (aunque para nosotros nunca veraniega) pradera Del cielito. No había ya perros ladrantes y a falta de un esférico balón no esperaban dos, a cual mejor.

Inmediatamente el traje de gimnasia estuvo puesto y corrimos por los prados estrellando pelotazos por doquier. Fue entonces cuando nuestros benditos carceleros hicieron aparición: Tío Alfredo (sagaz, ingenioso, y ya viejo conocido malabarista de varieté, recordamos no sin emoción el número “El Mago Alfredo y sus conejos sordos”) y su terrorífico e imparable compañero en bermudas Adrián “Manos de Perillas” Bilbao. La fulbia se vio a partir de entonces infinitamente interrumpida, haciendo de nuestros excitantes campeonatos azarosos encuentros discontinuos.

Bastante choto resultó entonces comprender que no había ido allí a patear y a devorar los manjares de Marta, a sentirnos como reyes gracias a Steve, a Toto, a Dieguito, la precisa presencia de Pocho y las fantasmagóricas –pero oportunas- apariciones de Gustavo. Un día llovió y la cancha se tapó y volvimos a los instrumentos y dijimos “esto suena”, así que nos agrandamos, concentramos y pusimos en cada tema todo lo que teníamos para dar: Sangre, sudor, lágrimas y rocanrol.

Fue así como descubrimos que existía un tercer arco.”


El repiqueteo de un tambor irrumpió en la tarde mansa de Palomar, mientras las lenguas Stone bien rojas y afuera de la boca, cantaban un tango Gris. Así pudo haber comenzado esta historia, que ya había nacido varios años antes.

Desde el Oeste llegaron bailando entre ritmos de timbales murgueros y riff estilo Richards, para expandir la epidemia por toda la Argentina. Y fue ese estilo, rápidamente etiquetado como “rioplatense”, lo que sorprendió al rock de acá, poco acostumbrado a este tipo de fusiones.

Armaron el baile, y en seguida ganaron adeptos, se hicieron tatuaje y bandera de muchos.

No fue éste su primer disco, pero fue el que los lanzó a la fama, el que los subió hasta el cielo, del que no se bajaron, hasta que así lo quisieron.

Esquivando el Éxito se zambulle hoy en un océano amarillo lleno de bichos. Tercer Arco, de Los Piojos, hoy, en Discos del Carajo. Candombe, murga y rocanrol. Y mucho más también.


Antes de meternos de lleno en el disco, hagamos un poquito de historia. Los Piojos son el resultado de una juntada entre amigos de Palomar, Villa Bosch y Caseros. Amparados en el histrionismo y la teatralidad de Ciro, cantante y alma mentora de la banda, Los Piojos comenzaron a yirar por boliches del Oeste del Conurbano.

La banda la completaban "Piti" Fernández en guitarra y coros, "Micky" Rodríguez en bajo y coros, Daniel Buira en batería y percusión, Pablo Guerra en guitarra y coros , Lisa Di Cione en los teclados y Martín Staffolani en el saxo.

En Capital se instalaron en el Teatro Arpegios, espacio que pasó a ser una especie de segundo hogar piojoso, donde tocaron incontable cantidad de veces. 


Justamente, después de presenciar un ritual en el reducto de San Telmo, Skay Beilinson los señaló como banda revelación, de las que venían dando vueltas por el under. Meses después, Boa Vista fue testigo del encuentro entre el violero de Los Redondos y Los Piojos, esta vez arriba del escenario.

Ya con Chac tu Chac y Ay ay ay en la calle, Los Piojos comenzaron un camino ascendente que culminaría con todos los estadios del país lleno de fanáticos, y giras por Europa durante la primera década del siglo XXI.

Allí, en la cresta de la ola, una de las bandas más convocantes en la historia de nuestra música, decidió bajar del cielo y tomarse un tiempo para que cada músico pueda darle prioridad a sus proyectos solistas. Los Piojos ya parieron Piojitos, y algunos están a punto de sacar sus discos.


Debe haber sido el primer contacto de muchos con la banda de Ciro y compañía. Tercer Arco apareció de tapa bien amarilla, con dibujos tribales de apariencia indígena, bien autóctonos.

Grabado entre junio y julio de 1996 en los míticos estudios Del Cielito, este disco puso a Los Piojos en la consideración de la prensa especializada, y en el corazón de una gran masa de público que encontró una alternativa para sus bandas de siempre, como Los Redonditos de Ricota.

La producción estuvo nuevamente a cargo de Alfredo Toth, que yahabía trabajado con ellos en Ay ay ay.

Si bien ya contaban con dos buenos álbumes, fue en Tercer Arco donde mostraron al mundo el estilo de mixtura entre el rock más clásico y los ruidos de Latinoamérica. También fue el primer disco que los encontró en estudios, sin haber terminado aún todos los temas. Gris, y Esquina Libertad se terminaron sobre la marcha. Y quedaron más o menos bien.


Comienza a girar el álbum, y Esquina Libertad es un gran arranque. El grito de guerra hecho rock y la imagen del Che en una remera de Dior, marcan la identidad de este inagotable rockito.

Le sigue Taxi boy, un tema muy piojoso, que sorprende (no a esta altura, claro) no solo por su letra, sino también por un ritmo bailable, funky, que hasta el último show de Los Piojos fue himno coreado por multitudes.

Tema número 3, nacido y concebido para ser un hit noventoso. El farolito y su pegadizo “uoh bamba uoh bamba uoh bamba uah”. Todos los veinteañeros recordamos la impresionante difusión que tuvo este tema por todos los medios de comunicación. Ciro implorando un poquito de tu amor para el corazón y una batería que retumba en la cabeza de todos.

Rocanrol puro y clásico con Shup-Shup. Guitarra rockera, la voz de Ciro en plan Jagger, y los coros que agregan un color particular a este rock para bailar toda la noche. Palo duro alcohol, palo duro rocanrol.

El quinto tema del álbum es muestra del variado estilo de Los Piojos. Al atardecer: Una canción romántica, con una guitarra rasgueada como si se tratara de un fogón, y los timbales como contención de este poema. Una hermosa canción que no pasa de moda.


Otra vez el rock, esta vez más tranquilo, aparece con Qué decis?, con las influencias stones más arraigadas que nunca, y la armónica de Ciro jugando entre melodías lentas. Nada que pensar hoy.

Tema número 7, el tema más raro del disco. Se llama Don´t say tomorrow, y es una canción absolutamente frenética, con la voz por momentos pasada a través de un megáfono, y una constante y pareja marcha.

Otra vez se ponen románticos los de Palomar, pero esta vez avisan que Todo pasa. Otro tema inolvidable, con hermosos arreglos, bien arrabalero. La ciudad gris, los bares, los cafes, el desamor, y Dolores que llora. Un consuelo para alguna mujer abandonada.

Momento futbolero del disco, botines Puma colgados del micrófono principal como cábala y veneración, y una de las cosas más hermosas que se han escrito sobre Maradona. Este tema, Marado, separado en una intro narrada por Ciro y la canción propiamente dicha se ha convertido en un hito en cada recital de Los Piojos. Una particularidad: Llegando al final de la canción, en la parte instrumental, toda la banda se ponía de espaldas al público para disfrutar del video que muestra las mejores jugadas del Diego, que se proyectaba en las pantallas al fondo del escenario.


Para bajar revoluciones, los piojos gambetean al frenético rocanrol y se ponen más melancólicos que nunca. Un tangazo, como casi todos, sobre mal de amores y desencuentros. Gris, el cielo de tus ojos, y un acordeón que emociona de triste.

Todos a bailar, se acabe el mundo o no. Muévelo, un canto a las negras murgueras tan hermosas que caminan nuestros adoquines, un ruego para que muevan sus caderas latinas.

El álbum amarillo de Los Piojos termina con una batucada impresionante a cargo de La Chilinga, grupo de percusión funfafo y dirigido por Dani Buira, que a esta altura es una comunidad educativa y artística. Verano del ’92, otro tema que sonó por todos lados, en cada fiesta, en cada boliche, en cada radio. En el video se puede ver una actuación de lo más divertida de Ciro haciendo de hombre de las cavernas.


El disco fue presentado ante la prensa en el Teatro Arpegios, la última vez que tocaron allí. Apenas unos 20 o 30 periodistas asistieron al evento, y se llevaron uno de los álbumes más exitosos de la década del 90.

Tercer Arco fue disco de oro en pocos días, y poco después doble platino, y figura entre los 100 mejores discos del Rock Argentino según la Revista Rolling Stone. Los videos de Verano del ’92 y Maradó estuvieron largo tiempo en el top ten de Mtv.

Las presentaciones después de Tercer Arco se sucedieron, marcando récords de convocatoria para la banda, que también cambió algunos de sus integrantes. Parque Sarmiento, Microestadio de Ferro y de Racing, el por entonces mítico Obras… Adonde llevaban su rock candombe, allá iban miles de personas a vivir un ritual sin calma.

De ahí al cielo. Del cielo, vaya uno a saber dónde.


“Un día llovió y la cancha se tapó y volvimos a los instrumentos y dijimos “esto suena”, así que nos agrandamos, concentramos y pusimos en cada tema todo lo que teníamos para dar: Sangre, sudor, lágrimas y rocanrol.

Fue así como descubrimos que existía un tercer arco.”


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