miércoles, 30 de junio de 2010

HONDURAS RESISTE


Etienne Baigorri en vivo contándonos que sucede en Honduras, país cuya democracia fue pisoteada por militares oligarcas bajo órdenes yanquis.

¿Les suena?

¡Honduras no se rinde!

Recomendamos visitar http://www.resistenciahonduras.net/

AMÉRICA UNIDA


–¿Le gusta nadar contra la corriente al rescatar figuras olvidadas?

–Sí, pero nado contra la corriente políticamente. Llegué a la historia por una cuestión política; creo que América latina tiene que estar unida y tiene que ser libre. Y será el socialismo del siglo XXI, como ya lo apuntan (Hugo) Chávez, (Rafael) Correa y Evo. Esa unión hay que hacerla con el Plan de Operaciones de Moreno, con fuerte inversión estatal, con cooperativas, con mutuales, con organizaciones populares. La historia es un arma de combate contra la sacralización de las clases dominantes. También rescato la figura de Manuel Ugarte, un chico de la clase alta muy seductor y romántico que le dijo a una niña que él iba a luchar toda su vida por la unión latinoamericana, contra Estados Unidos y por el socialismo. Ella, que no entendía nada, le contestó: “Me parece demasiada carga para andar por la vida” (risas).

Norberto Galasso, Página12, domingo 20 de junio de 2010

SIGO XXI, DESESPERACIÓN


Honduras Golpeada, Fulbito, Revolución, Sargento Pimienta, Cinema y Buena Música.

martes, 29 de junio de 2010

NO OLVIDAR, SIEMPRE RESISTIR


Clarín miente. Ayer hoy y siempre.

¡Maximiliano y Darío presentes!

Cárcel a los asesinos de los reclamos populares.

HUMANOS SIN DERECHOS


Por Eti

Cárceles. Rejas que dividen el mundo de los “buenos” del de los “malos”. Esta creación cultural que se apoya en los pedidos de mano dura, no hacen más que apilar personas en la prisión. Es el discurso vacío de la defensa social, que esconde los problemas de un país bajo la alfombra del sistema penal.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se sumó al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y al Comité del Derechos de Niño, para convertirse en el tercer organismo internacional de protección de los Derechos Humanos que recientemente puso en jaque al Estado argentino por las malas condiciones de detención a lo largo y ancho del territorio nacional.

El panorama es mucho más complejo de lo que se muestra. En nuestro país, uno de los mejor parados en política carcelaria a nivel regional (todavía falta mucho para que esto sea un mérito), el sistema acumula entre un 75 y 80 por ciento de población sin condena firme. Es decir que tienen prisión preventiva con condenas de primera instancia que aún no han sido confirmadas por la Justicia, y que en el mejor de los casos podrían quedar en libertad por falta de mérito o, paradójicamente, volver a las calles por haber cumplido la condena al momento en que llegue la sentencia definitiva.

Esta superpoblación privada de su libertad, según un informe realizado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), aumenta considerablemente año a año y canaliza su auge en peores condiciones edilicias, higiénicas, sanitarias y torturas físicas. Otro impacto directo es el colapso de las cárceles en varias provincias, y la posterior decisión de sus respectivos gobiernos locales de usar las instalaciones policiales como lugares de detención “suplentes”. 


“Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos (...) hará responsable al juez que lo autorice”. El artículo 18 de la Constitución argentina mantiene su texto sin modificaciones desde 1853. Casualmente también sin modificaciones el artículo es violado en todas las cárceles del país.

Una constante en las cárceles argentinas es que la mayoría de sus clientes (como los define el Juez Eugenio Zaffaroni) pertenecen a los sectores más pobres y excluidos de la sociedad. Son las presas fáciles de atrapar que caen por delitos menores, que a veces ni llegan a cometerse. El sistema opera sistemáticamente sobre ellos, y se crea un circulo que se retroalimente entre la cárceles y las villas. Un camino de doble vía. Tanto en una punta como en la otra las situaciones de vida empiezan a mezclarse. Los pabellones tienen niveles de precariedad aún bastante más por debajo que las villas mismas, pero el folclore es el mismo.

Bajo esas circunstancias de privación de condiciones materiales básicas la violencia en la cárcel ya no nos resultaría tan sospechosa, o al menos la comprenderíamos sacándonos varios prejuicios de encima. Muchas veces los presos organizan motines, porque la única forma de que sus débiles voces sean escuchadas es que suenen como una sola. Ese llamado despierta la furia de los guardia-cárceles y empiezan las torturas, y a veces hasta asesinatos, que luego serán denunciados como suicidios. Y ahí los códigos son los mismos que en la calle, el que habla sabe que lo que le espera puede ser peor.

Otra cara de la dualidad cárcel – villa es la propia construcción social de la identidad a partir de la relación de clases bajas con clases peligrosas. Estas edificaciones de sentido calan hondo y estigmatizan asociando directamente a los delincuentes con las zonas pobres. Estas generalizaciones funcionan como herramientas de control social a partir de la producción del significado, y demuestran que por el momento las cárceles no van a desaparecer porque son necesarias para la coerción.

Así es como una sociedad sin cárceles se ve tan lejana como una sin clases. Para no caer en pesimismos, el Juez Eugenio Zaffaroni propone “un país en el que haya instancias intermedias, en el que se busque fortalecer igualmente una ideología de la cárcel fundada en los Derechos Humanos, una cárcel donde se imponga un trato humano, lo menos deteriorante posible y que ofrezca la posibilidad de reducir los niveles de vulnerabilidad de sus clientes”. 


Las prisiones fueron pensadas como ámbitos para educar, recuperar, resocializar y reinsertar a los procesados en la vida social. El efecto que producen es el contrario: marginan, pues el paso por allí deja una marca en el prontuario de los individuos que los aleja del mercado laboral regulado legalmente. Además controlan severa e implícitamente a la sociedad en su conjunto, instaurando un gran ojo panóptico al que nadie puede escapar. La clave del poder de la institución carcelaria está en la posibilidad que tiene el Estado de controlar los delitos y a quienes los cometen, y a la vez controlar y generar en el resto de la población un estado de sumisión y obediencia, rodeado de temor a las consecuencias si llegarán a desviar sus conductas. Sintéticamente, e intentando reinterpretar una pequeña parte de la teoría de Michel Foucault, damos entonces con la función simbólica que envuelven el castigo y la pena tal como los conocemos hoy.

domingo, 27 de junio de 2010

sábado, 26 de junio de 2010

viernes, 25 de junio de 2010

EL INFLADOR CHILENO


"Don Marcelo Bielsa, Chile le agradece"

EL COMUNISTA HORMONAL


Un homenaje de Apito

Hace unos dias se fue un tal Jose de Sousa, y aunque a muchos no le suene, creame que lo ya extraña. Lo que sucede es que es muy difícil reconocer a alguien por el apodo de su padre, que como cuenta el propio damnificado, pasó a ser su apellido, allá por los años 20, en una oficina del registro civil de Azinhaga, en Portugal.

“Saramago no era el apellido de mi padre, sino el apodo. El empleado del registro civil estaba borracho y añadió Saramago al nombre que yo debía llevar: José de Sousa. Cuando me matricularon en la escuela primaria tuvieron que presentar una partida de nacimiento, y el antiguo secreto se descubrió, con gran indignación de mi padre que detestaba el mote. Pero lo peor fue que llamándose mi padre José de Sousa, la ley quiso saber cómo tenía él un hijo cuyo nombre completo era José de Sousa Saramago. Así, intimidado, no tuvo más remedio que hacer un nuevo registro de su nombre, por el cual pasó a llamarse como yo, su hijo.”

Así empieza la historia de Jose Saramago, una historia mayuscula en la literatura mundial, un exponente de una época, una pluma exquisita y conciente.

¿Cómo es posible contemplar la injusticia, la miseria, el dolor sin sentir la obligación moral de transformar eso que estamos contemplando? Cuando observamos a nuestro alrededor vemos que las cosas no funcionan bien: se gastan cifras exorbitantes en mandar un aparato a explorar Marte mientras cientos de miles de personas no tienen para alimentarse. Por un cierto automatismo verbal y mental hablamos de democracia cuando en realidad de ella no nos queda mucho más que un conjunto de ritos, de gestos repetidos mecánicamente. Los hombres, y los intelectuales en tanto ciudadanos, tenemos la obligación de abrir los ojos.


De esa forma, Saramago le gritaba al mundo eso que lo pintó de pies a cabeza cada vez que ponía frente a la tan temida hoja en blanco, esa que llenó de palabras tan hermosas como ciertas, desde pequeño, aunque tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar en una herreria.

La economia de su familia lo obligó a eso. Trabajar para comer, pero lejos de alejarse de lo que sería su profesión, las carencias materiales lo llenaron de abundancia intelectual y de una conciencia social que significó mucho mas que una adhesión al partido comunista de su tierra.

Pronto cambió de trabajo y comienza a trabajar de administrativo en la Seguridad Social. Tras casarse en 1944 con Ilda Reis, Saramago comienza a escribir la que acabará siendo su primera novela: Terra de pecado, que se publicó en 1947 pero no tuvo éxito. Ese mismo año nacería su primera hija, Violante, según el su primer gran Exito.

Como casi todos los genios que invitaban a abrir los ojos, sufrió censura y persecución durante los años de la dictadura, encabezada por Salazar, el dictador portugués que ejerció como primer ministro entre 1932 y 1968.

Saramago, pasó cerca de veinte años alejado de la literatura.

Extremadamente comprometido con el destino de su país, en 1974, se sumó a la llamada "Revolución de los Claveles", que llevó la democracia a Portugal.


Y a finales de los sesenta, volviendo a su gran amor, se presentó con dos libros de poemas: "Os poemas possiveis" y "Provavelmente alegría" (parte de un ciclo que completaría en 1975 con "O ano de 1993"). Puede que la demorada publicación de sus textos sea el motivo por el que numerosos críticos lo consideran un «autor tardío». Y quizá sea cierto, aunque ello en modo alguno vaya en contra de una cuestión mucho más importante: Saramago es dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, libro a libro, y su obra llevó muchos años situándolo en el primer plano literario de su país. Ya sus primeras publicaciones en prosa -"Manual de pintura y caligrafía" (1977) y "Alzado del suelo" (1980),- lo acreditan como un autor de indiscutible originalidad, por su controvertida visión de la historia y de la cultura. 

Su primera gran novela fue esa misma, Levantado del suelo (1980), un retrato fresco y vívido de las condiciones de vida de los trabajadores de Lavre, en la provincia de Alentejo. Con este libro Saramago consigue encontrar su voz propia, ese estilo inconfundible, claro pero poético, algo que lo ha distinguido siempre.

En los siguientes años, Saramago publica casi sin descanso: Memorial del convento (1982), donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.

Su obra no se limitó a sus obras literarias sino que ha ejercido un gran poder declaratorio a la hora de participar en encuentros solidarios y asambleas políticas internacionales donde nunca escondió sus ideas, hasta cuando le exigió al mismisimo gobierno portugues el reconocimiento de miles de indocumentados que habitaban su tierra.


“Ningún ser humano es humanamente ilegal, y si, aún así, hay muchos que de hecho lo son y legalmente deberían serlo, esos son los que explotan, los que se sirven de sus semejantes para crecer en poder y riqueza. Para los otros, para las víctimas de las persecuciones políticas o religiosas, para los acorralados por el hambre y la miseria, para quien todo le ha sido negado, negarles un papel que les identifique será la última de las humillaciones.” Dijo aquella vez.

Distinguido por su labor con numerosos galardones y doctorados honoris causa (por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia), José Saramago ha logrado compaginar sus viajes y su labor literaria con su amor a Lisboa y sus estancias en Lanzarote, lugares en los que reside alternativamente y donde lleva adelante su búsqueda artística de todo aquello que la historia no recoge, sustrayéndolo al conocimiento del hombre. Algo que señala con justificada reiteración en Cuadernos de Lanzarote, verdadera autobiografía espiritual donde Saramago subraya las líneas maestras que guían su escritura.

Pero no todo fueron reconocimentos. La novela El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal (que se considera una república laica), cuando el gobierno veta su presentación al Premio Literario Europeo de ese año, alegando que “ofende a los católicos”. Como acto de protesta, Saramago abandona Portugal y se instala en la isla de Lanzarote (Canarias). En 1995 publica una de sus novelas más conocidas, Ensayo sobre la ceguera y en 1998 gana el premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer escritor (y hasta ahora el único) de lengua portuguesa en ganar este premio.

Ateo declarado, colaboró ocasionalmente en prensa, aportando su punto de vista, siempre agudo y comprometido. En definición suya, "Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio".


Como todos en algun momento, Saramago falleció a los 87 años, el día 18 de junio de 2010 , en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote, Las Palmas) debido a una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico. 

Nunca dejó de escribir y dejó 30 páginas de una próxima novela que nunca nadie terminara.

Al hablar de Saramago, es difícil no remitirse a uno de sus ultimos trabajos: Las intermitencias de la muerte, que trata acerca de un país donde la gente deja de morir, donde la muerte deja de trabajar, y las historia de una sociedad que solo envejece.

Salvando las distancias, seguramente más de uno quisiera vivir esa historia, donde evitaríamos perder a tantos genios, que en esta otra historia que es la realidad, desgraciadamente, se van.


SIAMO FUORI DELLA COPA


La azzurra esquivó el éxito.
E' un giorno tristisimo.

miércoles, 23 de junio de 2010

ADIÓS PEPE

"Ningún ser humano es humanamente ilegal".



Ya extrañamos semejante pluma, cuya frase que encabeza este posteo tiene relación directa con la presencia de Bruno en nuestros estudios, instruyendonos sobre leyes penales y relatando vicios humillantes en las cárceles. 

Gracias Pepe, gracias Bruno.

Recordemos a aquellos seres humanos privados de su libertad.

A POR EL TRI

VOTÁ PELADOS

Encuesta nueva acá al costadito.

Votá Pelados!

MILAGRO ARGENTINO


Para Apo. Por Apo.

GENERACIÓN PLAYSTATION


Panoptismo, Buenos Aires Querido, Adiós Pepe, Violencia es Mentir, Octavos, Rock y más.

21hs x FM OK 90.9mhz - esquivandoelexito@live.com.ar

viernes, 18 de junio de 2010

QUE LOS CUMPLAS FELIZ

Saludo más que merecido y afectuoso para el único integrante de Esquivando el Éxito que no se sabe dónde vive.

En el 25 aniversario de tu natalicio, te abrazamos y te damos calor, Gordo Apo.

Con amor, 

El staff de Esquivando el Exito.

¿Que quién es Apo? ¿En serio no lo conocen?

Bueno, ok. Aquí unas fotos de nuestro único heroe en este lío...

Apo's beer barrigas.

Apo organizó una fiesta de disfraces en su último cumpleños. Y así asistió.

miércoles, 16 de junio de 2010

lunes, 14 de junio de 2010

NO TAN BUENOS AIRES

Chaucha se hizo un viernes de salmón con amigos, donde el palacio del box.

Andrés on the rock, y más.



Y feliz cumpleaños para un hermano que recibió el mejor homenaje posible: Dieguitos y Calamaros.

Abrazo esquivo compañero Aiub!

miércoles, 9 de junio de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

GANAR LA CALLE


Por el Chaucha

Aún se siente el vibrar incansable sobre el pavimento. Todavía se ven destellos coloridos en el cielo. De semáforo en semáforo va saltando un murguero con galera patriótica y levita revolucionaria. Son duendes, recuerdos pasados y realidades presentes.

Los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo dejaron una marca imborrable en generaciones enteras de argentinos, en el adn de nuestra historia contemporánea. Es pretencioso el análisis, pero vale adelantarse con seguridad a la historia y el panorama que dan los años. La más grande fiesta popular de la historia argentina merece tal riesgo.

La alegría y el orgullo vencieron la sensación de miedo que bajaba desde los satélites. Hubo una respuesta concreta a tanto discurso, cada vez menos hegemónico, cada vez más crispado. Y hubo una alerta, porque el que avisa no traiciona, y el pueblo aviso que está despierto, y que no siempre es boludo.

Millones de personas, ni un solo incidente. El contento general y las ganas de festejar, embanderadas por todos los presidentes de la región, menos –claro- los que siguen creyendo que el norte está arriba. Homenaje a libertarios latinoamericanos de ayer y hoy. Revisionismo histórico. Tango, murga y rocanrol.

Orgullo. Admiración y orgullo de pertenecer. Todo fue hecho en Argentina, por argentinos, para argentinos. Y el reconocimiento, por supuesto, infla el pecho y da soga a la emoción por venir del tercero de los mundos. Ese rincón del planeta que hoy une fuerzas y reivindica gritos callados y sometidos. Allí, en esta fiesta, Latinoamérica estuvo más presente que nunca.

Las postales se mezclan y se reproducen como figuritas de un álbum interminable. La fiesta, el carnaval, brindan la posibilidad de cambiar de roles. Como en la fiesta de un hermano en Catalunya, hoy vuelve el rico a su riqueza y el pobre a su pobreza. Pero ya no volvieron como se fueron. Algo cambió para siempre. Se despertó un nervio que fue dormido hace tiempo, a palazos y torturas.

Bajando del auto y viajando por las vías argentinas, uno puede ser testigo de momentos maravillosos. Tan maravilloso como ver el preciso instante en que un pibe de unos ocho años cuelga su bandera bicentenaria en el balcón de una estructura tan precaria que sería técnicamente incorrecto llamarla casa.

El sistema vomitó a ese pibe, se vomitó a sus padres, y quizás sus hijos no tengan mejores chances. Pero allí está, orgulloso, colgando su manto celeste y blanco, tan blanco que desentona con el paisaje suburbano.

La escena es ajena al acto, pero genera la misma reflexión sobre el ser argentino y sobre ese nervio que asomó la cabeza la semana pasada, como hacía tiempo no sucedía.

La ancha avenida fue angosto pasillo de goce popular. Las cifras dan sabor al triunfo, acarician el ego nacional. Dicen que seis millones… Vaya uno a saber.
Queda la resurrección, el orgullo de pertenencia y el sentimiento de que “todo empezó a estar mejor”.

Aunque Nelson Castro se indigne ante las expresiones artísticas populares. Aunque Eliaschev y Leuco sangren por la herida de una manifestación que pretendían crispada. Aunque De Narváez prefiera la pana del colón al roce arrabalero. Aunque Oscar Aguad de vueltas, aturdido, buscando complicidad a su discurso. Aunque Bonelli pronostique lluvia y sufra los caos vehiculares.

Aunque millones de pies bajando las calles le cambien el ánimo a tanto buitre con micrófono, quedará en la retina nacional el pueblo excitado de alegría y orgullo como escenografía permanente. Sí, pese a sus tics nerviosos, se oyen ruidos de rotas cadenas.

Lo lamento por ustedes, señores.

El pueblo ya está en las calles.

jueves, 3 de junio de 2010

MASAS EN LA CALLE


“…Debemos ser profundamente conscientes de que para continuar avanzando en nuevas y victoriosas ofensivas tácticas estamos políticamente obligados a defender y preservar lo construido a lo largo de los últimos siete años. O dicho de forma más simple, como bien se dice por ahí: “No se puede subir el techo si no se garantiza el piso”. El período histórico que acaba de abrirse nos compromete a debatir, reflexionar, participar e investigar cómo profundizar lo que fue ratificado en las calles. Pero también nos exige tomar nota de las lecciones que nos dejó el curso de los últimos dos años: llevar las banderas rojas a los actos organizados por la Sociedad Rural y permitir entronizar al Opus Dei y al Poder Sojero en sus respectivas comisiones parlamentarias, para luego ser objeto de la admiración y de la estima de un revolucionario de la talla de Mariano Grondona, no es el camino más adecuado para construir una fuerza social emancipadora”.


Damián Pierbattisti, "Masas en la calle" (Investigador del Instituto Gino Germani, UBA-Conicet).

miércoles, 2 de junio de 2010