martes, 21 de septiembre de 2010

ALLENDE X ETI


La dictadura de Pinochet aplastó la democracia, aquella que por dos siglos se había perfeccionado en Chile y destruyó, día a día, durante 18 años al país.

Miles de chilenos fueron asesinados y torturados, y cientos de miles salieron al exilio. El 11 de septiembre de 1973 Salvador Allende fue asesinado, o se suicidó, pero estuvo firme en La Moneda hasta su última respiración, firme en la convicción de que solo el camino democrático podía crear el socialismo en Chile. Este es el 11 de septiembre que Latinoamérica recuerda y llora.

La vida de Allende fue una larga campaña electoral. Fue cuatro veces candidato a Presidente, y otras tantas a Senador o Diputado.

En el año 1926 entró en la Escuela de Medicina y la sala común de los Hospitales le hizo tomar contacto con la pobreza y la ignorancia.

Fue diputado por Valparaíso a los 29 años y co-fundador del Partido Socialista.
Dirigió la campaña de Pedro Aguirre Cerda, Presidente del tercer Frente Popular que hubo en el mundo, después de España y Francia. Tenía 30 años cuando fue nombrado Ministro de Salud, en 1938.

Bajo el lema “a todo vapor con Salvador”, salió de Santiago en su primer tren de la victoria en 1952, tenia 44 años, y su primera elección presidencial perdida. Recorrió el país pueblo por pueblo y conoció realmente a los chilenos.

Su segunda derrota fue en 1958, pero no fue suficiente para dejar de presentarse. Su tercera candidatura fue en 1964, nuevamente representando al Frente de Acción Popular. La elección devino en una competencia entre Allende y Eduardo Frei Montalva. Por temor a que gane Allende, el electorado de derecha se volcó hacia Frei, consiguiendo el triunfo presidencial. Además, La CIA pagó un total de 2.700.000 dólares para la campaña del Partido Demócrata Cristiano de Frei, con toda la intención de advertir el “peligro comunista” encarnado por Allende.


Por fin el 4 de septiembre de 1970 ganó la presidencia después de 20 años de campaña. Su coalición estaba formada por marxistas, socialdemócratas y cristianos, nucleados en la Unión Popular. No obtuvo la mayoría absoluta y, como en Chile no hay segunda vuelta, el Parlamento tenía que ratificarle.

Nixon ordeno a la CIA que no permitiera que Allende asumiera. Pocos días antes de que el Congreso ratificara un comando de la CIA, donde también había oficiales chilenos, asesinó al Comandante en Jefe del Ejército, el General René Schneider, firme defensor de la no intervención de los militares en la política y principal apoyo de Allende en el ejército.

Una ola de indignación recorrió al país y el 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano, Salvador Allende asumió el cargo.


Este hombre convenció a toda la izquierda de que la única forma de ganar era pacíficamente. Mientras en América Latina la violencia y la guerrilla crecían por todas partes, Allende creo un movimiento de masas para la victoria electoral.

Era el tiempo de los grandes pasos históricos. La Unidad popular cumplía su programa: se amplió el volumen de tierras expropiadas, se estatizaron fábricas y empresas monopólicas, se nacionalizaron la banca, el salitre, el acero, el carbón y el cobre, indispensable para conquistar la Independencia económica:


En 1971 Allende recibió la visita de Fidel Castro. Nunca antes el líder de la revolución Cubana había pisado América del Sur, fue justo lo que le faltaba a la derecha para terminar de escandalizarse.

Salvador Allende ayudo concretamente a la lucha armada de América Latina. Sentía admiración por Fidel, el Che, Miguel Enríquez, paso seis meses en China maravillado por la labor del gobierno de Mao Tse Tung. Compartía el coraje y la audacia con ellos, sus amigos. Pero los lazos de lealtad y de respeto no enturbiaron nunca sus convicciones democráticas para llegar al socialismo.

El primer año fue para Allende un gran éxito, la mitad del pueblo se identifico con él, pero también se convirtió en el hombre más odiado por la derecha. En octubre de 1972 una huelga patronal de grandes dimensiones cayo sobre el Gobierno. El pretexto era la escasez de repuestos de Estados Unidos, pero en realidad era una huelga política y agresiva. Nada menos que el primer paso de la estrategia de masas de la burguesía. El paro fue una guerra de nervios. La oposición creo problemas terribles para la vida cotidiana, y culpaba al Gobierno.

Los enemigos de Allende casi ganaron la batalla, pero ninguna fabrica cerro, el ferrocarril no paro, los puertos siguieron abiertos, los servicios públicos no interrumpieron el trabajo.

Allende nombro al General Carlos Prats como ministro del Interior, y puso a otros dos militares en su gobierno. La huelga fue suspendida. El Gobierno avanzaba, no cedía ante los obstáculos, sin embargo la parte mas radical de la izquierda le reprochaba que se estuviera apoyando en los generales más q en los trabajadores.


La oposición, abiertamente apoyada por el Imperio con Nixon a la cabeza, se estructuró en lo político en un parlamento en el cual representantes de derecha y democratacristianos actuaban unidos; y en el plano de lo ilegal, en los grupos de carácter terrorista que dinamitaron torres de alta tensión y líneas férreas.

La Cámara de Diputados, de mayoría opositora, aprobó un oficio de fecha 23 de agosto de 1973 en el que acusaba al gobierno de Allende de incurrir en violaciones permanentes de la Constitución, para poder ponerlo en marcha necesitaban ganar las elecciones parlamentarias de marzo de 1973. La Unión Popular alcanzó el 43.4% de los votos, y la oposición quedó muy por debajo de los dos tercios que necesitaba para destituir legalmente a Allende. La burguesía no creyó lo que estaba pasando y salió a la calle a festejar un triunfo que no era suyo.

En mayo del 73 un primer intento de golpe aumento las divisiones de la izquierda. El punto de conflicto era el poder popular, una forma de autogestión en la base, que quería la defensa armada del proceso. Los socialistas amenazaban con abandonar el Gobierno si no se imponía una estrategia armada de toma del poder. Los comunistas, junto con Allende, buscaban suma fuerzas sin romper con la legalidad.

Su gobierno, que alcanzaría a durar mil días, terminó abruptamente mediante un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, en el que participaron las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros, tres años antes del fin su mandato constitucional.

En la madrugada de ese martes 11, los barcos de la Armada retornaron a Valparaíso y ocuparon la ciudad. Los primeros indicios fueron conocidos por el país a través de emisiones radiales, donde Allende alcanzó a dar su último discurso:


El golpe fue certero y se desarrolló con dramática espectacularidad para provocar un impacto tal que diluyera las apasionadas lealtades con que contaba el gobierno.

Los tanques que rodeaban La Moneda dispararon contra el palacio. Luego llego el apoyo aéreo, a pesar de que los cañonazos ya habían acabado con casi todo. Pasado el medio día, en la casa de Gobierno, una bala que él mismo disparó termino con la vida de Allende.

Los únicos tres jefes de Estado muertos en combate en nuestra América fueron Francisco Solano López en Paraguay, José Martí en Cuba, y Salvador Allende en Chile. Casualmente los tres contaban con amplio respaldo de su pueblo en la lucha contra las fuerzas internacionales, y entendieron que su muerte era necesaria para la liberación de su Patria. Más tarde que temprano sus pensamientos y la historia les dan la razón.

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