martes, 14 de septiembre de 2010

VOTAMOS TOD@S


El voto femenino en la Argentina cumplió 63 años

El 23 de septiembre de 1947 Perón firmó el decreto presidencial que le otorgó a las mujeres de todo el país el derecho al voto. Sin embargo, la ley había sido sancionada primero en el Senado y el 9 de septiembre de 1947 votada favorablemente por toda la cámara de diputados.

Claro que recién en 1951 más de 3.500.000 mujeres votaron por primera vez en la elección que reeligió a Juan Domingo Perón, pese a que en la Argentina regía desde 1916 la Ley Sáenz Peña, que propició el sufragio universal y obligatorio pero exclusivamente a los hombres, dejando a las mujeres en un rol de inferioridad cívica que socialmente no era justificado. 

Muchos habían sido los intentos de lograr la posibilidad de voto femenino pero lamentablemente luego los proyectos durmieron en cajones del Senado hasta que perdió tratamiento parlamentario. Sin dudas, ese fue un triunfo más de los conservadores que se oponían a esta iniciativa de igualdad de género durante los tristes días de la Década Infame, entre otras etapas históricas argentinas.

Se imponía siempre la idea de lo "costoso que sería empadronar a todas las mujeres y lo difícil de enseñarles las responsabilidades del voto", cuando en realidad el temor mayor era la supuesta perdida del control del voto y el consiguiente estado de fraude que se vivía en esos años en el país.

La ola de reivindicaciones sociales de la llegada del Peronismo y que produjo la revolución popular, impulsó la iniciativa que fue tomada como un compromiso de lucha por la propia Evita.

La esposa del presidente desplegó una fuerte campaña hablando por radios y actos públicos, que derivó en la llegada al Congreso del proyecto de ley en julio de 1947. Primero fue votada sin grandes problemas en el Senado, mientras que en Diputados se plantearon debates más extensos e intenciones de modificar el texto de la mayoría.

Uno de los argumentos de la oposición fue de introducir el cambio que primero las mujeres fueran inscriptas y recién luego generar la obligación del voto.

Esta idea de marginar a muchas mujeres, especialmente las más humildes, fue rechazada por la mayoría y reprobada por silbidos y pañuelos blancos por la gran cantidad de mujeres que llenaron los balcones del recinto de la Cámara baja.

La ley se votó por "unanimidad" tal cual como llegó el proyecto del Senado y 14 días después se convirtió en una norma con estado constitucional.

Evita posibilitó con su fuerza personal un logro fundamental para las mujeres argentinas en el siglo XX, pero poco pudo disfrutar este evento histórico.

Aquel 11 de noviembre de 1951, la "abanderada de los humildes" emitió su primer, y último voto, y lo hizo desde el lecho de su residencia donde se encontraba postrada por la enfermedad que ocho meses después le provocaría la muerte.

Esa foto con Evita votando en una urna que le acerca una enfermera y las innumerables colas de mujeres felices sufragando son las primeras postales de un hecho cívico que ya cumple más de seis décadas.

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