viernes, 27 de mayo de 2011

MICRO 25 DE MAYO

Hoy es 25 de mayo, y como todos ustedes saben, se conmemoran unos cuantos años de un hecho histórico para nuestro país. Histórico por varios motivos que, cada uno de nosotros, repasó hasta el hartazgo en la escuela, viendo cuanta lámina saliera al respecto en el kiosco de diarios amigo. 

Esquivando el Éxito va a hacer un breve repaso sobre algunas cuestiones que no son tan conocidas, sobre aquellas noches de mayo donde comenzaba a formarse la Nación, tal cual la conocemos hoy. 


1. Comenzaba dijimos, porque las Jornadas de Mayo no significaron un acontecimiento “nacional”, ya que tal cosa como una “Nación” no existía todavía. En aquellos tiempos, lo que hoy conocemos como las “provincias” eran regiones autónomas y soberanas en sí mismas (es decir, podían autogobernarse), no por un documento escrito, sino por el derecho de gentes: mientras hubiera una sociedad civil (más de 15 vecinos con vivienda construida y al menos un ayuntamiento político-administrativo) ese pueblo o ciudad podía administrarse a sí mismo, independientemente de las divisiones gubernamentales del virreinato (es decir, las gobernaciones e intendencias). Por lo tanto, si la nueva Junta de Gobierno creada en Buenos Aires quería conseguir el apoyo de las regiones del Interior del ex-virreinato, debía convencerlas por las buenas o por las malas y eso fue lo que pasó. 25 de mayo, fue un acontecimiento sumamente reducido a la esfera de lo que hoy más o menos es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y no un acto nacional. 


2. Algunos datos curiosos, para seguir repasando los sucesos de mayo de 1810… Hay algunos historiadores que de manera irónica y hasta divertida, cuentan que la Revolución de Mayo costó 521 pesos. El dinero se habría gastado en la compra de tres relojes, la iluminación de las galerías del Cabildo, y el servicio de catering, o sea la comida. 

En aquellos decisivos días para el país que vendría, 155 cabildantes votaron por la renuncia de Cisneros, y 69 lo hicieron por el mantenimiento del virrey. Por suerte, y obra y gracia del destino, no hubo ningún desempate al que un posible tatara abuelo de Cobos pudiera asistir. 

Vale decir que, aunque la oposición no tenía a la tirabombas de Carrió, o el operador de quilombos Duhalde, el ambiente ya venía caldeado. En el único teatro existente en Buenos Aires se había armado un escándalo días antes de la revolución. Resulta que los españoles suspendieron la exhibición de una pieza teatral donde se criticaba a las autoridades vigentes. La gente se opuso a tal suspensión y fue a la casa del actor a buscarlo para que interpretara la obra. 


3. Si el Doc de Volver al futuro nos prestara el Delorian, y volviésemos a aquel mayo de 1810, nos encontraríamos con una ciudad de Buenos Aires donde las copas se levantaban para brindar por costumbre inglesa adquirida durante las invasiones, donde las mujeres iban a la Iglesia junto a sus esclavas que cargaban una alfombra, para que la mujer se arrodille, donde las velas que iluminaban la noche eran importadas de Europa. Una Buenos Aires más bien foránea, con sus representantes lejos de cualquier identidad originaria. 

Un dato curioso que aporta la historia, y nos demuestra el problema de identidad con la que cargaba la sociedad porteña, dice que desde 1810 a 1821 las calles de Buenos Aires perdieron sus nombres, debido a que llevaban los de algunos españoles (héroes durante las Invasiones Inglesas). 

Por la multitud y los paraguas ni pregunten. Solo el 1% o el 2% de la población de Buenos Aires estaba en la Plaza, que por entonces no era de Mayo, sino de La Victoria. Muy poco realmente. Y paraguas, si había, eran poquísimos y costaban un ojo de la cara. 


4. Hay muchas leyendas con respecto a aquellos días. No estaba TN para mentir, ni 678 para editorializar obsecuentemente. Pero sí había un medio de comunicación cubriendo los sucesos. El periódico de la Revolución de Mayo, llamado la Gazeta de Buenos Aires, fue el antecedente de lo que hoy en día se conoce con el nombre de Boletín Oficial de la República Argentina. Si bien su primera aparición fue semanal, con el correr de los años se transformó en una publicación diaria, que informa a todos los argentinos de las últimas novedades en Casa Rosada y el Congreso. 


5. Se sabe, French y Beruti estaban muy lejos de aquella imagen de Billiken donde hacían las veces de valientes criollos que repartían escarapelas a la multitud libertadora. No, los amigos French y Beruti eran más parecidos a un puntero bonaerense, estaban armados y a la espera de que sus planes no sucedieran tal cual estaba previsto, para entrar a destrozar todo. Formaban parte de una milicia armada, identificada con el nombre de La Legión Infernal, que días antes había copado la Plaza de La Victoria, hoy Plaza de Mayo, enfierrados hasta los dientes, exigiendo un Cabildo Abierto. 

Y claro que no entregaban escarapelas. Lo que se entregaba en aquella plaza no era una escarapela tal cual la conocemos hoy, sino listones (posiblemente rojos), y solo los obtenían aquellos partidarios de la Revolución, a los que la famosa dupla dejaba pasar. A los partidarios de Cisneros, patada en el culo y afuera.

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