sábado, 4 de junio de 2011

MICRO JULIO GRONDONA


1. En la semana en la que decidió postularse para su noveno mandato consecutivo, Esquivando el Éxito dedica su micro del día de hoy, a Julio Grondona. El amo y señor del fútbol argentino. El señor de los anillos y los tornillos. No casualmente el programa de hoy comenzó con “Descuida ma, solo son ratas” de Guasones. 

La historia sería algo parecida a la película “De mendigo a millonario”, pero con algunos matices diferenciales. Su vida comienza en un cuarto húmedo de Sarandí, donde vivía junto a sus padres y sus cinco hermanos. De ahí a la famosa ferretería del barrio, la presidencia de Independiente, la fundación de Arsenal, la presidencia de AFA, y el mundo. 

Es el único dirigente importante de la Argentina que ha sobrevivido sentado en su sillón a cuatro dictadores y ocho presidentes democráticos. Desde 1979 es el mandamás de la AFA, y no sólo ha cosechado el record mencionado, sino también varios títulos y algunas manchas: más de 150 hinchas muertos durante su mandato, ocho huelgas de jugadores, tres de referís, innumerables denuncias de corrupción, más de 50 allanamientos a sus oficinas… Y la lista sigue. 

Pero a Don Julio no le entra una bala. Rumbo a su novena elección, vale hacer un repaso por las anteriores instancias electivas que vivió en AFA. Sólo en una de las ocho elecciones compitió contra un candidato: el ex árbitro Teodoro Nitti. Ajustado el marcador que lo dio ganador a Don Julio: 39 a 1. Pero hago una salvedad: La AFA debe ser el único organismo donde el voto no es secreto y anónimo, sino que se vota a mano levantada. ¿Queda claro? Grondona insiste en que es el mejor culo para ese sillón. 


Don Julio no sólo ostenta la presidencia de AFA desde hace 32 años. También se hizo un ratito para ser vicepresidente de la FIFA y encargado del comité de finanzas, cargos que ocupa desde fines de la década del 80 hasta hoy. Un dato, de color a esta altura: Grondona no habla una sola palabra en ingles. 

Gracias a esta posición privilegiada y la relación con Joseph Blatter, número uno de la FIFA, en diciembre de 2004 Grondona consiguió que el ente madre del fútbol mundial le otorgue medio millón de dólares, con el objetivo de construir una serie de complejos deportivos a lo largo y ancho de la Argentina. 

Pero sólo construyó uno. La casualidad hizo que el complejo se ubique en el sur del conurbano bonaerense. Más precisamente en su querido barrio de Sarandí. Una verdadera rata. 


El contrato entre la AFA y TyC Sports es una de las historias más oscuras de toda la etapa de Grondona como dueño del fútbol. En 1991, el empresario paraguayo Carlos Ávila, que por aquellos años sólo producía un insignificante programa de golf, fundó la empresa Torneos y Competencias, y sin licitación previa se quedó con los derechos televisivos por más de 18 años. 

Arrancó televisando un solo partido de Primera, los viernes. Al momento de la rescisión del contrato y la aparición del Fútbol para Todos, TyC televisaba todos los partidos de Primera, y varios del Nacional B y la Primera B. 

Además, se había asociado con Clarín para la venta del fútbol televisado a todo el país, formando un monopolio que estafó a espectadores, al fútbol en general, y a clientes. Este misterioso hombre, que pese a ser dueño del fútbol argentino no pisa una cancha local desde 1980, se manejó como el banquero corrupto que siempre fue, cuidando su caja y haciendo negocios particulares. 

Su divorcio con TyC no es producto de su rebeldía, si no de haber encontrado un socio que pague doble: el Estado. Su famoso anillo con la inscripción “Todo Pasa” presagió el fin de cada etapa. Menos la suya, que se prolongó en el tiempo como nunca imaginó siquiera el propio Grondona. 


Julio Grondona es un hombre de pocas palabras. No suele dar demasiadas entrevistas, y en sus más de 30 años al frente de la AFA ha sabido desarrollar la cintura necesaria para esquivar los pocos periodistas que se le animaron. 

En 2003, ante una pregunta del periodista Ramiro Sánchez Ordoñez, que consultaba por la falta de árbitros judíos en el fútbol argentino, el presi respondió: "los judíos no llegan a ser árbitros de primera división en la Argentina porque el mundo del fútbol es algo difícil, trabajoso y a los judíos no les gustan las cosas difíciles". Se iniciaron causas penales por injurias agravadas y violación de la ley discriminatoria, intervino el INADI y demás organismos, pero todo fue archivado con notable impunidad. 

No sabemos qué fue de la vida de Ramiro Sánchez Ordóñez, pero casualmente desapareció de los medios durante la misma época. Otro caso tiene que ver con Víctor Hugo Morales, periodista de larga y justa trayectoria, que ha denunciado los negociados de Grondona a lo largo de toda su carrera. Su impronta y su chapa le permitieron ser un referente del periodismo deportivo por fuera de la estructura de TyC, Clarín y otras fieles al Padrino. 

Pero sin dudas, la relación de Grondona con Víctor Hugo y sus denunciantes, se ha convertido en algo personal.

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