jueves, 27 de octubre de 2011

UN AÑO



Las lágrimas suenan pesadas, porque la pérdida es grande. 

Se fue un líder, un trabajador. Se fue un luchador. Se fue un transformador. Se fue un tipo polémico, un político que murió trabajando. Se fue un hombre de trascendencia, una persona de convicciones profundas. Se fue un militante. Se fue un hombre controvertido. Se fue un argentino, un latino, un combatiente. 

Se fue un compañero. 

No es fácil calcular dimensiones entre el remolino de emociones. Las especulaciones no tienen lugar, los análisis se mueren antes de nacer. 

Son momentos de mucho fuego en el pecho, de recuerdos y sensaciones. Pero sobre todo, de una profunda tristeza. 

Mira que me hiciste enojar eh… no entendí y critiqué prácticas y vicios que no hacían falta. Me calenté, putié, patalié. Porque en algún momento no te entendí, pero en otro te abracé, como vos abrazaste a las Madres y las Abuelas. 

Y hoy te defiendo. Porque entendí que quien moviliza genera contradicciones, mueve el avispero y tira abajo estanterías enteras, con la misma fuerza con la que las levanta. Hoy defiendo más que nunca las banderas que recogiste del barro, y las discusiones que pusiste arriba de la mesa. 

Porque me siento en deuda de algún modo. Personalmente, te debo la efervescencia que sumó tu proceso de cambio a mi vocación periodística y mi naturaleza confrontativa. Nunca discutí tanto, y eso te lo debo. Mi sangre burbujeó como nunca durante estos siete años. 

La patria toda te debemos la pasión, el debate, el cambio, la bronca, la transformación, las victorias, las derrotas, la alegría, los valores, las puteadas, las banderas, la confrontación, el No a Bush, los juicios a los hijos de puta, la alegría de los pibes, el respiro de los viejos… 

Te debemos el regreso de la política como práctica transformadora. Con vos y por vos, se volvió a hablar de política, y se volvió a creer que desde la política uno podía cambiar este puto mundo. 

Te debemos las reacciones de los que siempre miraron arriba y pisotearon abajo. Porque se refugiaron y atacaron desde las trincheras, siempre desde la derecha. Sin embargo, no hay mejor forma de reconocer al Diablo que a través de su tridente. 

América Latina te debe su despertar, su unión, el sol en el horizonte, la plantada de manos contra el águila asesina, los pies en los barrios y los gritos en el cielo. El orgullo de pertenencia. Tu militancia Latina fue, es y será, siempre, ejemplo de lo que los pueblos de este rincón del mundo pretendemos para nuestro futuro. 

Te fuiste, pero son tiempos de cambios. Y ahora es cuando hay que aguantar los trapos, ahora es cuando hay que mantener la guardia alta, ahora es cuando hay que hacerse oír más que nunca. Porque hay un país que se despertó y no se piensa volver a dormir. Nunca más. 

Y eso, también te lo debemos. 

Despabilaste la modorra, y sin duda te lo debemos. 

Te fuiste. Queda tu obra, y los argentinos que luchamos por un cambio profundo en nuestra patria, la vamos a sostener. 

Hasta siempre compañero, la historia te va a recordar. 

Hasta siempre Néstor Kirchner. 

Facundo Bianco 
Olivos 
27 de octubre de 2010

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