lunes, 10 de diciembre de 2012

MÜLLER


Tenía 19 años cuando en 1964 fichó por el Bayern Munich, en ese momento en la segunda de Alemania. El técnico del equipo, Zlatko Cajkovski lo miró y dijo: “¿Y qué voy a hacer yo con un levantador de pesas?". La primera impresión de su metro setenta y seis de estatura y sus más de 80 kilos no fueron la mejor presentación.

Tenía piernas cortas, era rechonchón y bajito: “No voy a poner a un elefante en medio de mis purasangre”, le anunció el DT al presidente del club y dejó al jugador anclado en el banco de suplentes en los siguientes 10 partidos.

Lo que el entrenador desconocía era que el delantero nacido en Nördlingen, Alemania, el 3 de noviembre de 1945, venía de marcar 180 goles en el TSV, un club escolar de su ciudad natal, en la temporada 1962/63.

El máximo dirigente confiaba en él, lo quería en su equipo para lograr el ascenso a la Bundesliga y volvió loco al prejuicioso entrenador, hasta que lo puso: debutó, finalmente, en octubre del 64 con dos goles ante el Friburgo. A partir de ahí, Cajkovski lo llamó “el gordo y bajito Müller”.

Así comenzó Gerd Müller a transformarse en uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol mundial: su consagración fue en el Mundial de México 1970, del que fue goleador con 10 tantos, para coronar su carrera en Copas del Mundo con el título en 1974.

En 1965 logró el ascenso a la Bundesliga con el Bayern Munich que integraba junto a Sepp Maier, Franz Beckenbauer, Paul Breitner y Uli Hönnes y finalizó tercero en su primera temporada en la máxima categoría. En 1969, en tanto, llegó su título bautismal en Primera para luego repetirlos en 1972, 1973 y 1974.

Fue la década dorada del Bayern Munich, club que hasta ese momento vivía a la sombra del Munich 1860. Los títulos locales se replicaron a nivel internacional: fue campeón de la Copa de Europa –hoy Champions League– tres veces consecutivas entre 1974 y 1976 hasta coronarse finalmente en el Mundial de Clubes al vencer en la final al Cruzeiro de Jeirzinho.

Müller fue el máximo goleador de su club entre 1964 y 1978: 14 años ininterrumpidos como máximo anotador. También lo fue en siete ocasiones de la Bundesliga (1967, 1969, 1970, 1972, 1973, 1974 y 1978).

Su convocatoria a la Selección no tardó en llegar: Helmut Schön quedó impactado. El entrenador le dio al “Torpedo” su lugar merecido y éste terminó por consagrarse: despuntó su calidad en México 70 y se consagró en Alemania 74, donde marcó el gol del título ante la “Naranja Mecánica” de Johan Cruyff en la final de aquel recordado Mundial.

En su carrera promedió casi un gol por partido (405 tantos en 507 partidos oficiales) y además de los títulos mencionados también fue campeón de una Recopa, de una Eurocopa de Naciones y de cuatro Copas alemanas.

Ganó el Balón de Oro en 1970 (compitió entre otros con Cruyff, Beckenbauer, Gianni Rivera, Eusebio, Luigi Riva y Bobby Moore), el Balón de Plata en 1972 y el de Bronce en 1973 y 1979.

Empezó en el Nordlingen, se consagró en el Bayern Munich y luego extendió su carrera por el Luderdale Strickers y el Smith Brothers Lounge Fort Lauderdale.

Fue autor de frases polémicas como esa de que: "Las mujeres tienen que estar detrás de las ollas" y tuvo graves problemas de adicción a las drogas y al alcohol.

En julio de 2011, luego de desaparecer por varias horas, fue hallado en completo estado de desorientación en la ciudad italiana de Trento, donde se encontraba junto al plantel de reserva del Bayern preparando la temporada en un hotel cercano a la ciudad del norte italiano.

Marcó 650 goles oficiales en su carrera: 570 en clubes y 88 con el seleccionado alemán. Convirtió 85 tantos sólo en 1972, récord que hoy intentará batir el argentino Lionel Messi. Aún así, Gerd Müller seguirá siendo "El Torpedo", el delantero más letal de la historia del fútbol alemán.

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