martes, 23 de abril de 2013

MI COTIDIANO INSOMNIO


Por Leonardo Fabio

Se obstina en el misterio
de recordarme al otro
aquel que fui.
El niño que rondó algún potrero
que, seguro, ya no besa la luna.
Aún no habías nacido
y andabas en mi envidia,
como en todos los niños.
Diego, en la callada foto
que conservo en mi cuarto
donde desguarnecido
te apoyaste en mi pecho,
vi tu desolación
de niño acorralado.
Se adivina el madero
en tu mirada tierna.
Una constelación de multitudes
te ha cercado por siempre.
Ya no tendrás olvido,
ya no tendrás descanso.
Mientras haya un planeta
en que respire un niño, o
una niña habrá que sueñe que es Diego,
y que repite los goles imposibles
de músicas y pájaros.
Diego, no te puedo ayudar,
hoy he llorado.

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