lunes, 9 de diciembre de 2013

ESCOBAR X ESQUIVANDO


Hubo, hace 25 años nomas, un tipo capaz ya no de tomar el Estado por las armas, sino de disputarle directamente el poder al Estado.

Un tipo que pasó de pobre a séptima persona más rica del mundo, de un voleo.

Un tipo que si tenía alguna causa judicial, mandaba a prender fuego el Palacio de Justicia.

Un tipo que mandó a matar más de 10 mil personas.

Un tipo amado y odiado en igual medida.

Un tipo que construyó casas y clubes para los pobres, y contrató jóvenes pobres de sicarios.

Un tipo que produjo y traficó el 80% de la cocaína que se consumía en Estados Unidos, y sin embargo nunca la probó.

Un tipo que tuvo cinco ejércitos para su protección.

Un tipo que fue senador, empresario, asesino, seductor, millonario, pobre, dulce e implacable.

Un tipo que, para ser asesinado, requirió la creación de un bloque especial de búsqueda, integrado por fuerzas locales, con todo el apoyo de la CIA gringa y la más alta tecnología de la época.

Y todo eso, lo fue desde un barrio postergado en un país postergado, en una de las regiones más postergadas del mundo.

Su nombre fue Pablo Emilio Escobar Gaviria, era colombiano, y fue uno de los tipos más poderosos peligrosos del mundo.


Pablo Emilio Escobar Gaviria vivió una vida de una intensidad pocas veces vista en la historia, para morir a los 44 años, escondido, lejos de su familia, barbudo y paranoico, en el tejado de un chalet de Medellín, el 2/12/1993.

De aquella muerte se cumplen 20 años, una fecha ideal para recordar a una de las personalidades más interesantes de la segunda mitad del siglo XX.

Pablo nació el 1/12/1949 en un barrio de Medellín, departamento de Antioquia, de padre ganadero y madre maestra.

Una familia de clase media, que en la adolescencia de Pablo comenzó a sentir el deterioro económico. Fue su madre, la persona que más lo marcó.

Resulta muy interesante saber cómo fue que se generó el fenómeno Escobar, conocer de dónde salió un tipo con una mente criminal brillante.

Porque las personas no nacen asesinas, se sabe.

Escobar comenzó su carrera delincuencial en la Medellín de los '70, una época marcada por la caída de un modelo económico basado en la industria textil, con los índices de desempleo en aumento, y el desplazamiento de la población rural a las ciudades.

Como sucedió acá, un montón de familias se empezaron a asentar en la periferia de la ciudad, en zonas caracterizadas por la ausencia y el abandono del Estado. 

En ese contexto, el 3% de la población colombiana, poseía el 97% de la tierra.

Para convertirse en el zar de la cocaína, Pablo se recostó en aquellos que el Estado olvidó, los pobres, humildes, sus barrios y su mano de obra a la venta.

Realizó un sinfín de actos benéficos, casas, canchas de fútbol (de donde por ejemplo salió Chicho Serna), clubes, regalos. El más recordado fue el programa “Medellín sin tugurios”, y su figura se convirtió en la de un Robin Hood latino, en una sociedad poco acostumbrada a que el Estado los ampare y los recuerde.

Eso explica la adoración que aún hoy permanece alrededor de la figura de Escobar, a pesar de que su década de poder en Colombia implicó una cantidad de muertes comparable con la de una dictadura militar.

Está claro que, amén de ese contexto que fue caldo de cultivo de este narcotraficante, que fue mucho más que eso y por eso resaltó entre sus muchísimos pares, incluso en la actualidad, la vida de Pablo Escobar fue atravesada por anécdotas, sucesos, curiosidades, y un sinfín de historias, que lo convirtieron en mito.


• Obviamente, Escobar no comenzó su carrera como capo narco. Su primera actividad criminal fue robar lápidas en los cementerios, para luego revender su material, sea mármol o bronce. Luego empezó a contrabandear cigarrillos, para más tarde dedicarse al hurto de vehículos y autopartes, siempre asociado a Alfredo Gómez López, conocido como El Padrino, uno de los mayores contrabandistas de Colombia.

• Su primera transa estuvo lejos de las luces que vendrían después: fue a buscar coca a Peru y Ecuador, junto a su inseparable primo y socio, en un Renault 4. Luego, sí, traficaría cocaína de muchas maneras. Una, era con cocaína líquida, impregnada en jeans, dada la gran industria textil de Colombia. Un boing, al que mandó a retirar todos sus asientos, y hasta submarinos, también hicieron viajes. En un momento, mandó tanta merca a USA, que la policía solo llegaba a requisar 1 de cada 10.

• En 1976, Escobar se asoció con otros narcos, como Gonzalo Rodríguez Gacha “El Mexicano”, Carlos Lehder (dueño de una isla entera en el Caribe, que usaba como ruta de la cocaína, y los hermanos Ochoa (hijos de millonario hacendero), y fundó el Cartel de Medellín.

En muy poco tiempo, el grupo logró controlar el cultivo, el procesamiento de la coca, el transporte con camiones, aviones y pistas clandestinas, y el comercio del producto en Medellín, y desde ahí hacia Estados Unidos. Se estima que el cartel llegó a vender el 80% de la cocaína consumida allí.

En su búsqueda de nuevas rutas, el cartel estrechó lazos con la revolución sandinista de Nicaragua, y con el gobierno de los Castro, en Cuba. Sobre todo con Raúl, quien acopiaba producto, y los proveía de pistas y logística.

• Su primera hacienda, la Hacienda Nápoles, se convirtió en un símbolo de su poder. Allí sucedió de todo. Pablo se construyó una pista de aviones y helicópteros, hangares, un zoológico privado con una de las más increíbles colecciones de animales (jirafas, rinocerontes, hipopótamos, elefantes, zebras, aves de 50 lucas el par, etc.). En la Hacienda hubo un sinfín de fiestas, algunas que terminaron con muertos, tocaron los artistas del momento, fueron políticos, modelos, futbolistas, y hasta la diva de la TV, Virgina Vallejos, que terminaría siendo amante de Pablo.

• Más allá de millonario, Escobar buscaba tener poder y respeto de la clase alta colombiana. Por eso, comenzó su carrera política, y llegó a ser electo diputado en 1982. Pero las denuncias que comenzaron a hacer algunos periodistas, particularmente desde El Espectador, de sus vínculos con el narcotráfico desbarataron su plan y lo hicieron abandonar la política. Escobar no perdonaría el daño causado a su imagen por el periódico y no dudaría en vengarse, matando a su director, y haciendo explotar su redacción.


• Según la revista Forbes, en 1987 Pablo Escobar era el 7mo hombre más ricos del mundo. Su fortuna nunca se supo, pero se llegó a calcular en 25 mil millones de dólares. Incluso, existe un mito que dice que Escobar ofreció pagar la deuda externa de Colombia, a cambio de una amnistía. Su hijo lo desmiente.

• El poder de la información. Escobar tenía un círculo de choferes de taxis, remises y colectivos, que le reportaban desde las terminales de transporte quiénes llegaban a la ciudad, y en qué hoteles se hospedaban. En muchos casos, los que venían de Cali (donde funcionaba el principal cartel rival) eran asesinados gracias a esa actividad de seguimiento que le permitían los choferes.

• La madre de todas las batallas de Escobar: no permitir que se aprobara la extradición de colombianos a la USA. Ante la posibilidad de que el máximo tribunal avalara el tratado que habría permitido su juzgamiento en los Estados Unidos, Escobar contrató a un comando de la guerrilla M-19. En noviembre de 1985, tomaron el Palacio de Justicia de Bogotá, destruyeron los archivos del narcotráfico y asesinaron a 11 de los 24 jueces supremos. Escobar tenía dos frases que solía utilizar: “Plata o plomo”, y “Prefiero una tumba en Colombia a una Cárcel en USA”.

• Pablo Escobar estuvo muy vinculado al fútbol. Hincha de Nacional de Medellín, puso guita a disposición de éste y otros clubes, y tuvo una “guerra” con el Cartel de Cali, que manejaba el América.

A partir de los llamados “dineros calientes” que entraron al fútbol, se jerarquizaron los clubes, su Atlético Nacional ganó la Libertadores en el 89, otros llegaron varias veces a la final, figuras argentinas se fueron a jugar a Colombia, etc.

Tal fue el vínculo de Escobar con el fútbol, que equipos enteros y selección nacional, iban a jugar a su Hacienda Nápoles, e incluso a la cárcel La Catedral, mientras estuvo alojado allí.

Cuenta, una de las leyendas, que Escobar y su socio “El Mexicano” Rodríguez Gacha, convocaban a varios jugadores, y los elegían como en la Play, para después verlos y apostar 2 millones de dólares por partido.

• Pablo Escobar nunca consumió su producto. Pero era, en cambio, un fumador frecuente de Marihuana. Incluso tenía sus propias plantas. Otro dato de color: uno de sus temas preferidos era el de la película “El violinista en el tejado”: si yo fuera rico...

• La guerra con el Cartel de Cali, fue intensa y prolongada en el tiempo. Los hermanos Rodríguez Orejuela, capos en Cali, no entregaron uno de sus empleados, ante un pedido de Escobar para resolver un problema de polleras con uno de los suyos, y Escobar decidió matarlo igual. A partir de allí, se desencadenó una ola de atentados a las farmacias que poseía como negocio legítimo el Cartel de Cali, que aún hoy se pueden ver en aquella ciudad.

La respuesta fue aún mayor, cuando los Orejuela hicieron explotar un coche bomba, junto al lujoso edificio Mónaco, donde vivía la familia de Escobar. Pablo había salido, por lo que sufrieron la explosión su mujer, sus hijos (su hija quedó sorda de un oído), y algunos de sus guardias.

Escobar jamás perdonaría que Cali atraviese esa línea de que “con la familia no”, y seguiría midiéndose con los Orejuela, quienes años más tarde se unieron a ex socios y amigos de Escobar, familiares de sus víctimas, las guerrillas de derecha, la DEA, el DAS y el Bloque de Búsqueda, y crearon los PEPE’s (Perseguidos Por Pablo Escobar).

Los PEPE’s serían claves en su asesinato, el de mucho de sus familiares, atentados contra su madre, su mujer y sus hijos. También quemaron sus casas, autos, y bienes en general, y se apropiaron de parte de su dinero, en el ocaso de su vida, en 1993.

• La violencia desplegada por Escobar era tan grande, que en su lista aparecen candidatos a presidente, ministros de justicia, periodistas, jueces, generales, comisarios, árbitros de fútbol. En Medellín llegaron a morir más de 1000 policías por año. Escobar ofrecía 2000 dólares por policía muerto, y 5000 por oficial de elite.


• El ejemplo más gráfico de su extrema frialdad lo dio el 27 de noviembre de 1989, cuando en plena guerra contra el Estado quiso dar un mensaje asesinando al candidato presidencial César Gaviria. Destruyó con una bomba un avión de Avianca en el que creía que viajaba Gaviria. El político decidió a último momento no tomar el vuelo, pero murieron las 110 personas que sí lo abordaron.

• Para entrenar a sus tropas y sicarios, Escobar contrató los servicios de un profesional en explosivos, combatiente de ETA, y un instructor del MOSAD, el servicio secreto israelí.

• Uno de los mitos que rodean a Escobar, cuenta que huyendo por las heladas montañas colombianas junto a su familia, su pequeña hija tuvo hipotermia. Para salvarla, Pablo quemó 2 palos verdes. Su hijo Juan Pablo contó años más tarde, que refugiada la familia en una pequeña cabaña en el medio de la selva, y rodeados por fuerzas militares, comieron latas de conserva vencidas, podridas, en un cuarto repleto de dólares.

• En la mañana del miércoles 19 de junio de 1991, Escobar y muchos de sus lugartenientes, se entregan a la Justicia, a cambio de que no se apruebe la extradición de colombianos a Estados Unidos. Pero Escobar era un tipo precavido. En primer lugar, el predio donde el gobierno colombiano construyó la cárcel, se lo compró a Pablo. En segundo lugar, construyeron dentro un palacio de lujo, poco parecido a una cárcel. Habitaciones impecables, cine, bowling, y una cancha de fútbol donde “invitaba” a jugar a equipos nacionales y hasta a la selección.

Al enterarse de que el presidente César Gaviria había tomado la decisión de trasladarlo a una cárcel verdadera -luego de que Escobar asesinara adentro de la Catedral a dos secuaces que estaban robándole- decidió fugarse en julio de 1992, un año después de su ingreso. El 21 de julio de 1992 Escobar y sus hombres huyen de la prisión al patear uno de los muros traseros de la prisión hecho de yeso, lo que hacía débil la estructura, el capo y sus secuaces huyen caminando aprovechando la neblina que cubría la zona y el apagón.

• En la clandestinidad, Pablo se refugió en modestos chalets de Medellín, sin poder visitar a su familia, con un solo custodio fiel que murió junto a él, con todos sus lugartenientes presos o asesinados. Fueron seis llamadas a su hijo Juan Pablo realizadas el 1º de diciembre de 1993 las que permitieron al Bloque de Búsqueda hallarlo tras 17 meses de rastreo. El grupo especial lo sorprendió en una casa en el barrio los Olivos de Medellín, a las 14 horas del jueves 2 de diciembre de 1993. Tras una corrida y un tiroteo, Escobar intentó escaparse por el techo junto a su histórico guardaespaldas, Álvaro de Jesús Agudelo, alias "Limón".


POST ESCOBAR

Su funeral, dos días después de su asesinato, fue escoltado por más de 20 mil personas.

Tras el asesinato de Escobar, otros carteles tomaron la posta. El de Cali, el más grande junto al de Medellín, manejó el comercio durante varios años, hasta que los hermanos Orejuela fueron extraditados, y el Cartel del Norte del Valle, junto a carteles mexicanos, tomó la posta.

El dinero, guardado en “caletas” se perdió en parte, y fue robado en otra. Las plantaciones de coca quedaron en manos, al menos una parte de ellas, de las FARC.


HOY

Muerto el perro no se acabó la rabia, y hoy Colombia exporta más droga de la que exportaba Escobar.

Gracias a su ambición, su vida repleta de excesos y ostentación, y otros tantos factores, Escobar se convirtió en objeto de estudio y de veneración.

Mega producción de televisión, libros, programas especiales, debates, y hasta la edición de figuritas con personajes que recorren la vida de Escobar. La aparición de los cromos generó un amplio repudio en las redes sociales. Hoy, los chicos colombianos pueden cambiar figuritas de Superman, de Pokemon, o de Pablo Escobar Gaviria.

Victoria Henao Vallejo, la viuda de Pablo Escobar, y sus dos hijos, Juan Pablo y Manuela, se instalaron en 1995 en Buenos Aires, con nuevas identidades, bajo el apellido Marroquín. Cuatro años después de llegar a la Argentina, la mujer estuvo casi dos años presa acusada de lavado de dinero. Llevaba gastados más de 2 millones de dólares provenientes del negocio de la droga. En noviembre de 2005, ante la falta de acusación del fiscal del tribunal oral que la juzgaba, fue declarada inocente.

Juan Pablo, su hijo, es un profesional y regresó a Colombia, incluso a entrevistarse con los huérfanos de Luis Carlos Galán, una de las víctimas de su padre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario