jueves, 3 de abril de 2014

CARTA DEL PROFESOR SOLDADO


Puerto Rivero-Stanley ,- 29 de abril de 1982

Señora directora,

He recibido carta de mi esposa que me transmitía la preocupación de todo el personal de la escuela en cuanto a mi persona, luego de inesperada desaparición debido a mi incorporación del ejercito, deseo hacer llegar a usted y por su intermedio a todo el personal de la escuela mi mayor gratitud por haberme hecho sentir tan a gusto por el corto plazo que me conté entre ustedes. Espero que no se tome en cuenta la incorrecta redacción y caligrafía de estas líneas, que es la de un soldado y no un maestro quien las escribe.

Considero que ustedes desearán saber cuales son las condiciones que vivimos aquí los soldados que según pude comprobar son muy distintas a las que escriben los diarios. Formo parte del Regimiento de Infantería Mecanizada III nuestra misión es dar apoyo a la primera línea de la infantería de nuestro regimiento, que se encuentran sobre las costas. Nosotros nos encontramos a 150 metros a retaguardia, prácticamente en el frente.

Estamos a unos 3 km del Puerto Rivera Stanley en la Isla Soledad y vivimos en pozos de 1 metro por 2 metros, llamados pozos de zorro en parejas de a dos soladados, la humedad de la tierra es nuestra mejor compañera. Comemos bien, pero la ansiedad hace que sintamos mayor apetito, no hay comida que alcance. Hace frío, mucho viento, y el clima es muy húmedo. Las noches son largas y se hacen más largas porque cumplimos dos horas de guardia. Releyendo esta carta, me doy cuenta que les estoy describiendo un panorama para nada alentador. Pero la realidad es que no hay mal que no pueda soportarse, principalmente porque la moral de la tropa es muy alta en general.

Con respecto a la situación en general, siguiendo las informaciones de la radio local, que no son otras que la que la superioridad quiere que sepamos. Sobre el ataque a las Georgias en general son muy escasas. Por otra parte ya hubo enfrentamientos acá en la Isla Soledad, que no sé si son de dominio público. El día 27 de abril a las 21.30 comenzamos a oír que la artillería que se encuentra a retaguardia, tiraba sobre las costas. Recibimos órdenes de alistarnos y mantenernos alertas dentro de las posiciones, no teníamos información, mas que el hecho de que el fuego continuaba interrumpidamente. Nos encomendamos a Dios y esperamos. Yo no sé si temblaba de frío o de miedo, pero temblaba.

A las 3.30 del día siguiente continuó el fuego y algunos tiroteos aislados que seguramente era producto de algún miedoso que constituye un verdadero peligro. A las 4 horas recibimos noticias de eque el peligro había pasado y podíamos dormir. Por la mañana el teniente nos informó por radio lo que había sucedido: el radar detectó lanchones de desembarco y cien efectivos y un submarino a 7000 metros de la costa, el fuego de artillería los cerco y los uso fuera de combate y el submarino se alejó. Más que ese susto de la jornada, nos sirvió para darnos cuenta que un desembarco en esta zona es prácticamente imposible.

Señora directora, deseo aclararle que toda esta información acerca de mi ubicación y situaciónno la he hecho llegar ni a mi esposa, ni a mi familia, para no alamarlos más de lo que por el hecho mismo se encuentra.

Tengo la seguridad de que las cosas no van a llegar a mayores y que esto va a terminar muy pronto. No sabe cuánto deseo volverme a encontrar frente al grado manteniendo ahí esa misión mucho más gratificante y provechosa que la que tengo encomendada.
Por favor desearía que le hiciera llegar a la maestra de 3° “D” el siguiente mensaje para mis alumnos.

A mis queridos amigos, alumnos de 3D,no hemos tenido tiempo para despedirnos y esto me tuvo preocupado muchas noches aquí en las Malvinas donde me encuentro cumpliendo mi deber de soldado de defender nuestra bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí, porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a nuestro inmenso cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los Juncos. Y como ustedes saben muy cerca de las Islas Malvinas. Y ahora como el maestro conoce muy bien las Islas Malvinas, no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que cada noche cuando me acuesto, cierro los ojos y veo a cada uno de ustedes. Veo sus caritas pequeñas riéndose y jugando cuando me duermo y sueño que estoy con ustedes. Saben, queda muy cerca de las Islas y ahora cuando me duermo quiero que se ponga muy contentos y estudien mucho, porque sus maestros es un soldado que los quiere y que los extraña. Ahora sólo les pido a Dios, volver pronto con ustedes. Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

Señora Directora, además desearía hacer llegar mi saludos a todo el personal a la señora Silvana, al sr Dardo, a Cristina, a Isabel y a todos los docentes. A la señora Alicia que sepa que extraño mucho su mate, el de las 13 horas, y no veo las horas de volverlo a saborear ya que aquí el desayuno es un mate cocido mezclado con cal de albañil y un poco de cemento, nada de azúcar…

Lamento haber distraído mucho su atención, pero sintiéndome por un instante, con ustedes. Le decía, con la esperanza de encontrarme a la brevedad, nuevamente con ustedes.

Afectuosamente, Julio.

-    -    -

Julio Cabo, nació en Ramos Mejía en 1961. Hizo el servicio militar obligatorio en el regimiento de Infantería III de La Tablada. Desde chico, manifestó sus deseos de enseñar y cursó el magisterio en la ciudad Evita. Se casó con Clara Barrios y empezó a dar clases en la escuela de Gregorio de Laferrere. Cuando empezó la guerra se anotó como voluntario. Para ese momento su esposa estaba embarazada. Julio Cabo murió el 10 de junio en las cercanías de Monte Longdon. Su hija Julia María nació el 26 de agosto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario